Trump desbloquea el plan GNL Alaska: Corea del Sur invertirá 54.000 millones

El presidente anuncia en el Despacho Oval una inversión surcoreana de hasta 200.000 millones en energía, con 54.000 millones para el gasoducto de Alaska. Bloomberg sitúa el acto en plena campaña de las legislativas.

Donald Trump convirtió el Despacho Oval en el escaparate de su política energética. El 30 de septiembre, el presidente anunció que Corea del Sur invertirá hasta 200.000 millones de dólares en proyectos de energía e infraestructura en Estados Unidos, con 54.000 millones reservados para el plan GNL Alaska, el gasoducto y planta de exportación de gas natural licuado que llevaba años atascado. Bloomberg Television, que siguió el acto en directo, lo presentó como uno de los mayores compromisos de inversión extranjera anunciados en suelo estadounidense.

Un paquete de 200.000 millones con acento asiático

El reparto de la cifra es lo que da dimensión al anuncio. Según detalló el propio Trump y recogió la cadena, el Gobierno surcoreano financiará una planta de generación de 6 gigavatios en Texas, levantará ocho reactores nucleares de gran escala y desbloqueará, por fin, el proyecto de gas natural licuado en Alaska. Bloomberg Television subrayó que el acto se celebró rodeado de legisladores y de trabajadores con casco, en una puesta en escena muy parecida a la que la Administración había usado días antes en Iowa para presentar una inversión siderúrgica.

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Alaska, el proyecto que llevaba años atascado

La cadena recordó que el senador republicano Dan Sullivan, que se presenta a la reelección en Alaska contra la ex congresista demócrata Mary Peltola, ha sido durante años la voz que más ha empujado el gasoducto. Bloomberg lo describió como una suerte de rueda chirriante que insiste hasta que las cosas salen, y los responsables de la Administración presentes en el acto le atribuyeron buena parte del mérito. Para el estado, el proyecto no es solo una obra de infraestructura: es también el argumento con el que Sullivan quiere defender su escaño.

El calendario electoral manda

La lectura política fue explícita en el programa. Los analistas invitados por Bloomberg Television señalaron que la Casa Blanca está encadenando actos de inversión en estados clave y que la elección de Alaska, Texas e Iowa no responde a criterios técnicos. El anuncio llego en plena campaña de mitad de mandato, con varios candidatos republicanos inmersos en contiendas ajustadas.

Antes de entrar en materia energética, Trump dedicó los primeros minutos del acto a confirmar la salida del último contingente estadounidense de Irak. Bloomberg interpretó el gesto como un intento de marcar distancia con la retirada de Afganistán ordenada por Joe Biden, aunque la cadena también recordó que el conflicto con Irán cumple ya siete meses, muy lejos de la rapidez que el propio Trump había prometido.

Corea del Sur invertirá hasta 200.000 millones de dólares en energía estadounidense: una planta de 6 gigavatios en Texas, ocho reactores nucleares y, por fin, el gasoducto de GNL de Alaska.

— Donald Trump, en el acto retransmitido por Bloomberg Television

Powell, el informe que no exculpa a nadie

El mismo día, el inspector general de la Reserva Federal publicó su informe sobre la renovación de 2.400 millones de dólares de la sede del banco central en Washington. El documento no encontró irregularidades penales ni conducta administrativa indebida, pero sí identificó una cadena de errores de gestión que disparó el coste de la obra. La reacción de Trump fue inmediata: en un mensaje difundido ese mismo día exigió la dimisión de Jerome Powell y llegó a pedir que el Gobierno lo demandara por corrupción o por incompetencia.

El análisis en plató fue más matizado. El reportero de Bloomberg Michael McKey recordó que el informe no menciona a Powell por su nombre, solo habla del consejo del banco, y que sin hallazgos de corrupción no está claro que exista base jurídica para una destitución. La pregunta que queda abierta, apuntó, es si la Administración intentará apartarlo igualmente amparándose en los errores de gestión, algo que en su opinión habría que consultar con un abogado.

Bonos y la letra pequeña de Washington

En los mercados, la jornada de cierre de mes y trimestre terminó con los índices ligeramente a la baja, después de haber recortado parte de las ganancias que llegaron con el dato de inflación más suave de la mañana. La atención de la cadena estaba puesta en la deuda: el rendimiento del bono a diez años se situaba en torno al 5,28%, en máximos de varias décadas y con el tramo largo de la curva todavía tenso. Micron presentaba resultados después del cierre.

En el Capitolio, los demócratas bloquearon dos iniciativas que la Cámara ya había aprobado: una restricción de compra de acciones por parte de legisladores que llegó acompañada de un requisito de identificación para votar que los demócratas consideraron un añadido envenenado, y una ley de protección de los contribuyentes eléctricos, sin carácter vinculante, que pedía a las comisiones reguladoras estatales estudiar tarifas más altas para los centros de datos. Bloomberg recogió la versión republicana, que acusa a los demócratas de no tomarse en serio ni el uso de información privilegiada en el Congreso ni la factura eléctrica de las familias.

La otra carpeta abierta es la de los permisos. El acuerdo entre los dos comités clave, energía y medio ambiente, permitiría desbloquear proyectos de combustibles fósiles y también renovables que la Administración Trump había frenado. Bloomberg Television situó la semana del 9 de noviembre como fecha probable para una votación en el Senado, ya con las elecciones a la espalda, y advirtió de que el liderazgo demócrata podría intentar renegociar el texto si gana en las urnas.

Qué se juega el lector

Más allá del titular, el anuncio ordena varias cosas a la vez. La primera es que la política energética estadounidense se está financiando cada vez más con capital extranjero: Corea del Sur no compra gas, compra capacidad instalada en territorio estadounidense, desde reactores nucleares hasta un gasoducto que llevaba una década esperando. La segunda es que ese dinero llega atado a un calendario electoral, y eso significa que su ejecución puede ralentizarse si cambia el equilibrio en el Congreso tras las legislativas.

Para quien sigue los mercados, hay tres frentes que conviene vigilar. El primero es el coste de la electricidad: la ley bloqueada en el Senado apuntaba directamente a los centros de datos, que son hoy el principal vector de demanda nueva en la red estadounidense. El segundo es el bono a diez años instalado por encima del 5%, un nivel que encarece cualquier financiación de infraestructura, incluida la de Alaska. Y el tercero es el calendario legislativo del llamado periodo de pato cojo, donde pueden decidirse los permisos energéticos de los próximos años.

Bloomberg Television deja una idea clara: el paquete surcoreano es real y es grande, pero su valor dependerá de si sobrevive al ciclo político que lo ha hecho posible. Queda por ver si el gasoducto de Alaska, tantas veces anunciado, encuentra esta vez el camino que nunca encontró.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Bloomberg Television en YouTube.

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