La paradoja estadounidense: la gasolina se encarece pese al liderazgo en petróleo del país

El petróleo es un bien global cuyo precio no depende únicamente de la oferta interna de un país.

Estados Unidos, a pesar de ser el mayor productor de petróleo del mundo, no ha logrado evitar el encarecimiento de la gasolina y otros productos derivados, fruto de la guerra de Irán. Esta es la principal conclusión de la reciente nota publicada por La Financière de l’Échiquier (LFDE), firmada por el analista Alexis Bienvenu, que apunta a que este fenómeno, lejos de ser contradictorio, responde a una combinación de factores globales y estructurales que influyen directamente en la formación de precios.

El petróleo no distingue entre producción propia y la volatilidad internacional

En primer lugar, el informe destaca que el petróleo es un bien global cuyo precio no depende únicamente de la oferta interna de un país. Aunque Estados Unidos haya incrementado significativamente su producción en los últimos años, el valor del crudo se determina en mercados internacionales interconectados. Esto implica que cualquier alteración en el equilibrio global, ya sea por conflictos, decisiones estratégicas de grandes productores o interrupciones en el suministro, repercute de forma inmediata en los precios que pagan los consumidores, independientemente del origen del petróleo que consumen.

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En este contexto, los factores geopolíticos juegan un papel crucial. El análisis de LFDE subraya especialmente la importancia del estrecho de Ormuz, uno de los puntos más sensibles del comercio energético mundial. Por esta vía marítima circula aproximadamente una quinta parte del petróleo global, lo que la convierte en un cuello de botella estratégico, por lo que cualquier tensión, amenaza o riesgo de bloqueo en esta zona genera incertidumbre en los mercados y tiende a elevar los precios del crudo a nivel internacional, afectando en cadena al coste de los combustibles refinados como la gasolina.

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Bandera de Irán y de EEUU. Fuente: Merca2

Sin embargo, más allá del contexto global, existen también factores internos en Estados Unidos que contribuyen a este encarecimiento. Uno de los más relevantes es el desajuste entre el tipo de petróleo que produce el país y el que sus refinerías están preparadas para procesar. Gran parte de la producción estadounidense consiste en crudo ligero y bajo en azufre, mientras que muchas refinerías, construidas hace décadas, están optimizadas para tratar crudos más pesados. Esta falta de correspondencia obliga al país a seguir importando determinados tipos de petróleo, incluso cuando exporta parte de su propia producción, lo que introduce ineficiencias en el sistema.

A ello se suman los problemas logísticos internos. La infraestructura energética estadounidense presenta una distribución geográfica desigual: muchas refinerías y centros de almacenamiento se concentran en regiones como el Golfo de México o el Medio Oeste, mientras que los principales centros de consumo se ubican en las costas. Esta desconexión geográfica incrementa la necesidad de transporte interno, lo que añade costes adicionales al producto final.

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En este sentido, el informe también señala el impacto de la llamada Jones Act, una normativa que regula el transporte marítimo entre puertos estadounidenses. Esta ley exige que dicho transporte se realice exclusivamente en buques construidos, propiedad y operados por empresas estadounidenses. Aunque su objetivo es proteger la industria naval nacional, en la práctica limita la competencia y encarece el traslado de petróleo y productos refinados entre distintas regiones del país. De esta forma, el incremento en los costes logísticos se traslada, inevitablemente, al precio que pagan los consumidores.

hombre en la gasolinera con el coche de cerca Merca2.es
Acto de echar gasolina. Fuente: Merca2

En definitiva, el análisis de LFDE demuestra que el precio de la gasolina no depende únicamente del nivel de producción de petróleo de un país. La interacción entre factores globales, como las tensiones geopolíticas, y problemas estructurales internos, como los desajustes en el sistema de refinado y las restricciones logísticas, explica por qué los precios pueden aumentar incluso en un contexto de abundante producción, incluso en el país con un claro liderezago petrolero a nivel internacional.


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