Amper está centrándose en energía y defensa, pero está experimentando retrasos en sus adquisiciones 

El nuevo contexto geopolítico sitúa a Amper en una buen oportunidad para crecer a través de adquisiciones en el sector defensa. No obstante los retrasos en las compras podrían condicionar la viabilidad de su estrategia.

Amper está en un proceso de transformación interna y tras su ampliación de capital de 77,1 millones de euros en 2025, busca redirigir sus fuerzas en los negocios de energía y defensa. Dentro de este contexto, la empresa cuenta con un plan que contempla las adquisiciones de empresas especialmente en el sector de la defensa, que está experimentando retrasos. Por ello, pese a tener pendiente estas operaciones, los analistas de Renta 4 recomiendan Sobre ponderar con un precio objetivo de 0,17 euros la acción. 

Amper: un giro estratégico con riesgos en su aplicación

En este sentido, Iván San Félix Carbajo, el analista que firma la nota, apunta al peso estratégico que tiene Amper en defensa y energía. Por un lado, el negocio de defensa, seguridad y comunicaciones está llamado a convertirse en el principal motor de crecimiento del grupo en los próximos años. 

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El contexto geopolítico actual, marcado por el incremento del gasto militar en Europa, ofrece una elevada visibilidad de la demanda, lo que sitúa a Amper en una posición favorable para capturar nuevas oportunidades. De hecho, el plan de la compañía pasa por reforzar esta división mediante adquisiciones, con el objetivo de ganar tamaño, capacidades tecnológicas y contratos de mayor valor añadido.

Por otro lado, el área de energía y sostenibilidad sigue siendo relevante dentro del grupo, aunque con un perfil más incierto en el corto plazo. La compañía ha revisado a la baja sus previsiones de ingresos en esta división, especialmente por la debilidad en segmentos como la eólica marina, lo que ha llevado a recortes de hasta el 35% en estimaciones para 2026. Aun así, el informe destaca que la mejora en eficiencia operativa ha permitido mantener los objetivos de rentabilidad, lo que sugiere un negocio más ajustado pero también más rentable.

Amper Division antiterrorista
Amper Division antiterrorista. Fuente: Amper

De hecho, Amper ha logrado incrementar de forma significativa sus márgenes en los últimos ejercicios, pasando de un margen EBITDA del 6,9% en 2023 a niveles cercanos al 16% en 2025, con previsión de mantenerse en ese rango hasta 2028. 

Según apunta el informe, esta evolución refleja un cambio en el mix de negocio y una mayor eficiencia operativa, factores que compensan parcialmente la volatilidad de los ingresos.

No obstante, en términos de ventas, Amper presenta un perfil más irregular. Tras alcanzar 419 millones de euros en 2024, los ingresos cayeron con fuerza hasta 281,7 millones en 2025, afectadas por la reconfiguración del negocio y ciertos ajustes en la división de energía. Sin embargo, las previsiones apuntan a una recuperación progresiva, con ingresos estimados de 337 millones en 2026 y cerca de 455 millones en 2028, lo que implica una tasa de crecimiento anual compuesta superior al 17% en ese periodo.

Amper se estrella en su negocio de energía pese a que haya reportado mejores márgenes de beneficio

El papel de las adquisiciones es clave en este escenario. La ampliación de capital realizada en 2025 tenía precisamente como objetivo financiar este crecimiento inorgánico, pero el retraso en la ejecución de estas operaciones introduce incertidumbre sobre el calendario de expansión. El mercado espera que las primeras compras se anuncien en el primer semestre de 2026, y su materialización será determinante para acelerar tanto los ingresos como la generación de beneficios.

Por otro lado, el beneficio neto también muestra una trayectoria de mejora, aunque todavía con cierta volatilidad. Desde pérdidas de 1,5 millones en 2023, la compañía pasó a beneficios de 5,9 millones en 2025. No obstante, para 2026 se espera una ligera caída hasta 3,2 millones, antes de retomar una senda de crecimiento más clara hasta los 18,6 millones en 2028. Este comportamiento refleja el impacto de los costes financieros y la ejecución del plan estratégico, que aún no está plenamente consolidado.

Otro aspecto clave del informe es la generación de caja. Amper continúa presentando flujos de caja libre negativos en el corto plazo, con -37,5 millones en 2025 y -5,2 millones previstos para 2026. No será hasta 2027 cuando la compañía entre en terreno positivo, con 2,4 millones, cifra que podría aumentar hasta los 25,2 millones en 2028. Este punto es especialmente relevante, ya que condiciona la capacidad del grupo para financiar su crecimiento sin recurrir a nuevas ampliaciones.

En cuanto a la estructura financiera, el grupo ha avanzado en la reducción de su apalancamiento. La deuda neta se situó en 82 millones de euros en 2025, con una ratio deuda/EBITDA de 1,8 veces, que se espera baje progresivamente hasta 0,5 veces en 2028. Además, la compañía ha llevado a cabo una reestructuración de su deuda, alargando vencimientos y ganando flexibilidad financiera, lo que supone un factor positivo en un contexto de crecimiento.

Por el lado de la valoración, el informe señala que la acción cotiza con múltiplos exigentes en el corto plazo. El PER estimado para 2026 se sitúa en 115 veces, reduciéndose a 35 veces en 2027, lo que indica que el mercado ya descuenta parte del crecimiento esperado.

En definitiva, Amper se presenta como una compañía en transición, con una mejora clara en rentabilidad y una apuesta decidida por sectores con fuerte crecimiento estructural como la defensa. No obstante, la ejecución del plan estratégico y, en particular, la materialización de las adquisiciones previstas serán determinantes para determinar el nuevo futuro.


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