El transporte aéreo sigue siendo uno de los medios más seguros del mundo. Sin embargo, el miedo a volar continúa presente en millones de personas. En medio de conflictos internacionales y cancelaciones de vuelos, las dudas sobre volar reaparecen con más fuerza que nunca. ¿Es realmente seguro subir a un avión?
El comandante Alfonso de Bertodano, piloto con más de tres décadas de experiencia, ofrece una respuesta más que contundente. Según explica, las probabilidades de sufrir un accidente en un avión son mucho menores que en un trayecto cotidiano por carretera. “Tienes más probabilidades de morir en coche camino al aeropuerto que en un avión”, afirma.
Por qué volar en avión es mucho más seguro de lo que parece

A pesar de la percepción popular, la aviación comercial es uno de los sistemas de transporte más controlados del mundo. Cada avión que despega lo hace dentro de una estructura internacional que prioriza la prevención y el análisis constante de riesgos.
El propio Bertodano explica que el sector lleva décadas perfeccionando sus protocolos. Cada incidente, incluso el más pequeño, se analiza con detenimiento para evitar que vuelva a repetirse. De esta manera, cada nuevo avión y cada nuevo vuelo incorporan mejoras basadas en experiencias anteriores.
Uno de los pilares fundamentales es el sistema de notificaciones aeronáuticas. Cuando existe una situación de tensión en una región del mundo, los pilotos reciben avisos conocidos como NOTAM. Estos mensajes indican qué zonas deben evitarse y qué rutas pueden resultar peligrosas.
Gracias a esta información, un avión comercial rara vez se expone a un escenario de riesgo real. Las tripulaciones planifican sus rutas con antelación y, si surge la más mínima duda, simplemente rodean la zona conflictiva.
El propio piloto insiste en que la seguridad comienza mucho antes del despegue. Antes de cada vuelo se realiza un análisis detallado de amenazas. Se revisan las condiciones meteorológicas, el estado de los aeropuertos y cualquier factor que pueda afectar al trayecto.
Este proceso explica por qué la aviación comercial mantiene índices de seguridad tan elevados. Mientras otros medios de transporte dependen casi por completo del comportamiento humano, un avión funciona dentro de una estructura en la que cada decisión está respaldada por procedimientos claros.
Incluso los errores se convierten en una herramienta de aprendizaje. Si un piloto detecta un problema durante un vuelo, debe registrarlo en un informe. Con el tiempo, esos informes permiten modificar procedimientos, mejorar la formación o introducir cambios técnicos en el avión.
Lo que realmente ocurre cuando hay una emergencia en pleno vuelo
Uno de los mayores temores de los pasajeros es qué sucede cuando aparece un problema en pleno vuelo. Sin embargo, la realidad dista mucho de la imagen dramática que a menudo muestran las películas.
Según Bertodano, los pilotos están entrenados para enfrentar todo tipo de situaciones. Desde fallos mecánicos hasta emergencias médicas o condiciones meteorológicas adversas. La preparación se realiza en simuladores donde se recrean escenarios extremos.
Cuando un avión despega, la tripulación ya ha estudiado los aeropuertos alternativos disponibles. Esto significa que, si surge un problema, el comandante puede cambiar el rumbo y aterrizar en el lugar más cercano o más adecuado.
Las emergencias médicas son más habituales de lo que muchos imaginan. A lo largo de su carrera, el piloto ha visto pasajeros sufrir desmayos, ataques cardíacos e incluso partos durante el vuelo. En estos casos, el protocolo es claro.
La tripulación solicita ayuda médica entre los pasajeros y, en paralelo, se comunica con la compañía aérea mediante sistemas satelitales. Si la situación lo requiere, el avión puede desviarse inmediatamente para aterrizar y recibir asistencia sanitaria.
El comandante es quien toma la decisión final. Su responsabilidad principal es proteger a los pasajeros, a la tripulación y a la aeronave. Por ese motivo, si la vida de alguien está en peligro, el avión se dirige al aeropuerto más cercano sin dudarlo.
Incluso en situaciones de turbulencia, que suelen generar gran ansiedad entre los viajeros, el riesgo real es mínimo. Las turbulencias pueden provocar incomodidad o lesiones leves si los pasajeros no llevan el cinturón puesto, pero es extremadamente raro que comprometan la seguridad de un avión moderno.
Con más de 35 años de experiencia, Bertodano asegura que la aviación es un sistema basado en la prevención constante y el aprendizaje continuo. Por eso, a pesar de los temores y de los titulares alarmistas, el avión sigue siendo uno de los medios de transporte más seguros jamás creados.





