Un grupo de expertos en fitness está cuestionando algo que muchos hacen en el gimnasio

- Los expertos explican por qué ganar músculo no depende de trucos milagro, sino de intensidad, volumen y constancia en el entrenamiento.

En el gimnasio, el músculo no crece por magia: crece cuando el esfuerzo, la técnica y la constancia se encuentran. Durante años, ganar músculo se ha vendido casi como si fuera un truco secreto. Rutinas milagro. Dietas extremas. Programas que prometen transformaciones en ocho semanas. Todo muy espectacular… y, casi siempre, poco realista.

Pero cuando uno se sienta a escuchar a los especialistas en entrenamiento —de verdad, sin humo ni marketing— la conversación cambia bastante. La hipertrofia, ese proceso por el que el músculo crece, es mucho menos misteriosa de lo que parece. Y también mucho más lógica.

Publicidad

No hay magia. No hay hacks ocultos. Lo que hay son principios básicos que, curiosamente, llevan décadas repitiéndose.

Y todo empieza con dos palabras que cualquier persona que entrene ha oído alguna vez: intensidad y volumen.

Intensidad y volumen: la llave y el tesoro

gimnasio
El entrenamiento cerca del fallo muscular es una de las claves para estimular el crecimiento del músculo. Fuente: IA

Los expertos suelen explicarlo con una imagen bastante clara. La intensidad es la llave que abre la puerta del crecimiento muscular. El volumen, en cambio, es el tesoro que hay dentro del cofre.

La intensidad se refiere a algo muy concreto: entrenar cerca del fallo muscular. Ese momento en el que intentas hacer otra repetición… y el músculo simplemente dice “hasta aquí”. No es un concepto técnico complicado. Es más bien una sensación muy reconocible para cualquiera que haya terminado una serie con el brazo temblando.

Ese punto es importante porque es cuando el cuerpo entiende que necesita adaptarse. Dicho de forma sencilla: si el músculo no siente el desafío, no tiene motivo para crecer.

Luego entra en juego el volumen. Es decir, cuántas series hacemos en total. Porque una serie intensa está bien, pero varias series intensas acumuladas generan un estímulo mayor.

Un grupo de expertos en fitness1 Merca2.es
El volumen de entrenamiento, es decir, la cantidad de series realizadas, puede marcar la diferencia en la ganancia muscular. Fuente: IA

Ahora bien, aquí aparece un tercer elemento que suele pasarse por alto y que, en realidad, es el que evita que todo se estanque: la sobrecarga progresiva.

En términos simples: mejorar. Poco a poco, sí, pero mejorar.

Un poco más de peso. Una repetición más. Una técnica más limpia. Semana tras semana.

Parece una tontería, pero no lo es. El cuerpo es increíblemente bueno adaptándose, y si siempre le das el mismo estímulo… deja de cambiar.

Elegir bien los ejercicios cambia todo

Un grupo de expertos en fitness4 Merca2.es

Aquí ocurre algo curioso. Mucha gente piensa que todos los ejercicios sirven para lo mismo, pero en realidad la elección de movimientos puede marcar una diferencia enorme.

Los especialistas suelen repetir una idea bastante sencilla: primero un ejercicio debe ser efectivo, es decir, trabajar realmente el músculo que queremos estimular. Después debe ser eficiente, lo que significa que encaje bien con la anatomía y las capacidades de cada persona.

Por ejemplo, para el pecho, uno de los ejercicios más recomendados es el press inclinado, ya sea en multipower o con mancuernas. Tiene algo especial: activa de forma bastante completa las distintas zonas del pectoral.

También funcionan muy bien los presses convergentes o los cruces en polea, que permiten concentrar el trabajo en el músculo de forma bastante directa.

En la espalda, muchos entrenadores priorizan movimientos donde el codo viaja hacia la cadera. Los jalones bien ejecutados o los remos con el pecho apoyado —como el famoso Seal Row— ayudan muchísimo a mantener la técnica y evitar trampas.

Para el hombro, hay un ejercicio que nunca pasa de moda: las elevaciones laterales. Especialmente en polea, porque mantienen tensión constante durante todo el recorrido.

Publicidad

En los brazos ocurre algo parecido. El curl en banco Scott es muy valorado para el bíceps porque genera mucho estímulo en posición de estiramiento (algo que, además, fortalece el tendón). En el caso del tríceps, las extensiones tras nuca suelen destacar porque trabajan con intensidad la cabeza larga del músculo.

Y cuando hablamos de piernas… ahí sí que no hay escapatoria. Sentadillas, extensiones de cuádriceps o prensa unilateral suelen aparecer en casi todos los programas eficaces.

No es casualidad.

YouTube video

Publicidad