viernes, 9 diciembre 2022 3:21

El líder del taxi se cobra la presa de Glovo: denunciada por cártel

Un grupo de reconocidos activistas busca la desaparición de Glovo. Entre ellos, se encuentra Alberto Álvarez, líder del taxi en Barcelona y uno de los responsables -sino el máximo- de acabar con las plataformas VTC y los vehículos de alquiler con licencia de conductor en la Ciudad Condal.

Glovo, única denunciada al ser quien promociona esta estrategia

En una nueva plataforma, Observatorio del Trabajo, Algoritmo y Sociedad (TAS), Álvarez se ha sumado junto a la portavoz de RidersXDerechos, Nuria Soto; el presidente de la Unión de Autónomos de Asociaciones de Trabajadores y Emprendedores, Uatae -cercano a Podemos-, Raúl Salinero; y la abogada de Montserrat Ribot, que pertenece al bufete especialista en cárteles, Redi.

DENUNCIAN A GLOVO POR COMPETENCIA DESLEAL

Todos ellos han interpuesto una denuncia contra Glovo por liderar supuestamente un cártel. El escrito se entregó ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia el pasado 3 de octubre y el organismo ha guardado el debido silencio desde entonces. Y es que, la CNMC tiene sus plazos.

Las denuncias interpuestas contra Glovo se han centrado hasta ahora en el ámbito laboral, especialmente por la contratación de falsos autónomos. También contra otras plataformas de servicios de reparto a domicilio, pero nunca antes por repartirse supuestamente el mercado.

Glovo

A juicio de los liderados por Álvarez, Glovo, en el perímetro del gigante alemán Delivery Hero, habría infringido varios artículos de la Ley de Competencia al actuar como un «cártel» y «competencia desleal», entre otros. Según ha asegurado Soto, el supuesto cártel estaría actuando con miles de falsos autónomos desde hace años. Pese a que un cártel está conformado por varias empresas de un mismo sector, los denunciantes han optado por ocultar los otros nombres al asegurar que Glovo «lidera» el conglomerado empresarial.

GLOVO SE REPARTE HASTA LAS FUENTES DE APROVISIONAMIENTO

En este sentido, la denuncia no sólo se centra en un pacto entre competidores y un posible reparto de mercado, sino que iría más allá. Así, apuntan a una división de las «fuentes de aprovisionamiento», es decir, bares y restaurantes y, por tanto, una práctica ilegal. La denuncia persigue una fuerte sanción para Glovo, con una cuantía equivalente al 10% de su facturación, así como al resto de empresas supuestamente involucradas.

Como excusa para evitar nombrar a otras empresas, los denunciantes han asegurado que es «Glovo quien promociona toda la estrategia». Álvarez ha explicado que el observatorio está diseñado para actuar frente a cualquier empresa que atente en contra de los derechos de los trabajadores e influir sobre las instituciones: «Vamos a denunciar a quien sea y cuando sea», ha sostenido.

Y ha defendido que la denuncia se ha interpuesto solamente a Glovo y no a las otras empresas que operan dentro del servicio de la compañía porque «Glovo es quien promociona toda la estrategia».

GLOVO CONTROLARÍA TODA LA CADENA DE REPARTO

«Estas prácticas se han creado, se promueven y se implementan activamente por Glovo a través de la Plataforma, que genera y facilita el intercambio de información», han asegurado en la denuncia. De esta forma, Glovo tendría una comunicación permanente con los riders, supuestamente autónomos y no trabajadores a las órdenes de la compañía fundada por Óscar Pierre. En este sentido, las comunicaciones servirían para gestionar una «absoluta» coordinación de los empleados, tanto en materia de fijación de precios como otras condiciones del servicio.

Pese a no aportar pruebas ni la denuncia, Álvarez y el resto de miembros de la asociación consideran que Glovo exige a sus empleados autónomos mantener un vínculo laboral en exclusividad, sin que puedan ofrecer sus servicios a la competencia. Todo ello, a través del algoritmo que permite cuadrar los envíos, así como la compensación económica en las horas de mayor afluencia de pedidos.

En teoría, estos autónomos podrían realizar sus propios servicios, así como estipular o acordar precios. En la práctica, los riders se deben a un baremo cerrado y no son tan libres de hacer lo que quieran. Desde la plataforma RidersXDerechos, aseguran que Glovo fija los precios así como los pactos comerciales de toda la cadena de reparto. En este sentido, definen esta práctica de control como un «cártel».

GLOVO SE HABRÍA SALTADO DOS ARTÍCULOS DE LA LEY DE COMPETENCIA Y LA LEY RIDER

El otro problema al que se enfrentaría Glovo, si la CNMC así lo estimara, se centra en el incumplimiento sistemático de la nueva ley del rider. Y es que, los repartidores serían designados como trabajadores por cuenta ajena, y no como autónomos. Así las cosas, el gigante del reparto venido a menos habría vulnerado la normativa vigente de forma consciente, ahogando así a la competencia que ha modificado su operativa para adaptarse a la nueva situación jurídica y administrativa.

De hecho, Uber Eats denunció estas prácticas de Glovo, y para Álvarez habría afectación al interés público, tanto a consumidores como autónomos, así como a los propios competidores. Según la abogada especialista en la formación de cárteles, Glovo se habría saltado el artículo 1 de la ley de Competencia, donde se establece la prohibición de realizar cualquier acuerdo, decisión o recomendación colectiva, o práctica concertada o conscientemente paralela, que tenga por objeto impedir, restringir o falsear la competencia en cualquier parte del territorio.

También el artículo 2 de la misma normativa, donde queda prohibida la explotación abusiva por una o varias empresas de su posición de dominio en el mercado nacional. En este sentido, señala que los repartidores autónomos estarían atados a Glovo por una «exclusividad implícita».


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