Ley de startups

La tan esperada Ley de Startups está más cerca que nunca, o al menos, eso hacía ver hace unos días el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su intervención en Web Summit. Ahora, las asociaciones, y en general, el ecosistema emprendedor, creen que finalmente este 2021 se dinamizará al sector, tal y como llevan demandando desde hace 5 años.

“Hablamos de más de 4.000 startups que se verían beneficiadas y decenas de miles de personas que trabajan en ellas” explican desde la Asociación Española de Startups (AES) a MERCA2. “Por no mencionar que, de salir adelante, se crearán nuevas startups, se atraerá a inversores y se recuperará tanto el talento nacional que se ha ido al extranjero, como el internacional, y por supuesto se generará riqueza y empleo”. Y todo, después de un año “raro”, en el que probablemente hayan muerto algunas startups por la situación económica.

Para la AES, este año se divide en dos etapas. En la primera se formó el Gobierno, pero ni siquiera les había dado tiempo a ponerse en marcha cuando irrumpió la pandemia. A esa altura, la asociación se centró en pedir un plan específico de acción para startups, como el que sacó adelante Alemania o Francia, con ayudas específicas para ellas.

“Los avales del ICO funcionan para grandes y medianas empresas, pero no para startups” comentan. Su petición no tuvo recorrido, y volvieron a quedarse sin ayudas. Más que nada, porque sin una Ley que les respalde y reconozca su singularidad, es bastante difícil. Pues como siempre han defendido, al principio una startup “no es una empresa, está a medio camino y el marco jurídico no se adecua muy bien”.

EL GOBIERNO RECUPERA SUS PLANES

A medida que ha pasado el tiempo y se ha aprendido a convivir con la pandemia, el Gobierno ha recuperado “poco a poco” sus planes iniciales, destacan desde la asociación. Y es aquí donde se inicia la segunda etapa.

Este verano, el Ejecutivo aprobó el Plan España Digital 2025 que verá la luz en breve y servirá de marco para inspirar y orientar el proceso de inversión pública y privada. Un plan “muy vinculado a los fondos europeos y la digitalización en España”, que afecta a todos los sectores de la economía, pero que incluye una estrategia centrada en España como “Nación Emprendedora”, impulsada por Francisco Polo y que se apoya en sectores innovadores, startups y emprendedores. Es en este contexto donde aparece la Ley de Startups.

“Es nuestra razón de ser, por la que nacimos como asociación y lo que llevamos pidiendo desde hace años” defienden. “Es necesario para que se reconozca nuestra singularidad, porque cuando nacemos, puede que acabemos siendo empresa, o no”. El modelo de negocio es diferente a una pyme o una empresa grande, y la ley “debe otorgar un sello startup”, para que se registren y se reconozca que son de aplicación una serie de políticas públicas que son las que hay que definir en la ley.

AÑOS DE TRABAJO

La Asociación Española de Startups ve importante que haya bonificaciones fiscales para inversores y Business Angels, que se aprueben medidas concretas y se desarrollen políticas específicas para estas compañías.

Por ejemplo, “se necesita mejorar la fiscalidad de las stock option”, Hacienda puede justificar que hace 25 años acabaran con ello porque algunas empresas se aprovechaban y era un agujero que había que tapar, “pero no entienden que la startup lo necesitan por su modelo empresarial, tienen que remunerar con acciones porque no hay dinero para pagar”.

Esta y otras muchas medidas, es lo que durante más de tres años han peleado en la AES. Desde donde han trabajado recopilando medidas, ordenándolas y haciendo propuestas. En 2018, durante el primer gobierno de Pedro Sánchez -el de la moción de censura- con Paco Polo de secretario de Estado para el Avance Digital, se sacó a consulta pública cual debería ser el contenido de una Ley de Startups. Pero apenas dos meses después se disolvieron las cortes y no se puedo avanzar.

El Gobierno se quedó en funciones y cuando ganaron las elecciones en 2019, tras el pacto PSOE-Podemos, la ley iba como una de las medidas. “Estaba en el acuerdo”. Ese fue el momento que llenó de esperanza al ecosistema emprendedor, hasta que se coló la crisis sanitaria Global.

CALVIÑO Y ARTIGAS

En los últimos meses, ha habido distintos anuncios por parte de la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital de España, Nadia Calviño, que es en este caso, la máxima responsable de que la ley salga adelante. Así como de Carme Artigas, Secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial.

Todos sus anuncios en medios de comunicación o eventos, apuntan a que están trabajando en un borrador para esta ley, hasta que finalmente, Pedro Sánchez señaló que está bastante avanzada hace unos días. “Nosotros lo que pedimos es que se acelere lo máximo posible, y que sea una ley ambiciosa. Que tenga contenido y fuerza”.

A lo largo de los últimos años y también este 2020, ha habido contactos, reuniones e intercambio de pareceres entre el Gobierno y las asociaciones de startups, para hablar de este plan específico. A su vez, como Paco Polo ya hizo una consulta pública en 2019 y tiene recogidas las ideas, suponen que los borradores con los que trabajan “tienen en cuenta todas estas aportaciones”.

Paralelamente, Carme Artigas explicó en el Congreso que quieren tener un borrador final este mismo mes de diciembre para someterlo a consulta pública, por lo que todo avanza a buen ritmo. Aunque sigue habiendo dificultades.

CINCO MINISTERIOS

La ley tiene que recibir el visto bueno de 5 ministerios. El de Asuntos Económicos y Transformación Digital, que es quien lo impulsa. El de Hacienda y el de Seguridad Social por la fiscalidad, el de Industria, para recoger la visión del ecosistema emprendedor y porque además, cuenta con instrumentos como Enisa para financiar innovación. Sin olvidar, al de Ciencia e Innovación por su propia naturaleza.

Una vez recibido el visto bueno, pasará de nuevo a consulta pública para recoger la opinión de la ciudadanía e irá al Consejo de Ministros como anteproyecto de ley. “Es un proceso largo, y pueden pasar meses. Además, no es urgente”. Pese a ello confían en que después de años trabajando, este 2021 salga adelante, pues hay “bastante consenso político”.

Además, les consta que Calviño quiere aprobar la ley y esto “es importante, porque por encima de todo está la voluntad de un ministro para que una ley salga adelante”. Por parte de las asociaciones, hay “un optimismo moderado en este 2021” y aunque es difícil poner fecha, confían en el primer trimestre del año.