martes, 16 agosto 2022 13:08

FG se ofende y pide distinguir entre cajeros (de las Cajas) y banqueros

Se las prometía muy feliz el presidente del BBVA, Francisco González, en la presentación de resultados de BBVA. Acudía a presentar las mejores cuentas desde el año 2010 -con un beneficio de 3.475 millones de euros, un 34% más que un año antes-. Todo iba como la seda, con un FG sacando pecho sobre la situación del banco, hablando sobre la transformación digital. Sin embargo, la cosa se torció con las preguntas. No empezamos bien cuando le preguntaron sobre el momento en el que iba a retirarse, y sobre si los bonus se verían afectados por el impacto de las cláusulas suelo. Preguntas que empezó contestando con un “¿alguna pregunta un poco más positiva?”.

Contestó, eso sí, que se retirará de aquí a dentro de tres años. Es decir, antes de los 75 -el máximo que fija el reglamento del Consejo- “que no se va a cambiar”, sentenciaba. Y luego afirmaba que sí, que los bonus se verán resentidos por las cláusulas suelo. Ahí es nada. Poco a poco transcurría la rueda de prensa hasta que llegamos al momento cúlmen. El de las ayudas a la banca, la imagen de los banqueros por todo lo acontecido desde 2010. Ahí vino el apoteosis. Correcto como es, pero visiblemente enfadado, reclamaba diferenciar claramente quiénes fueron los culpables de la crisis financiera en nuestro país.

¿Quiere FG (BBVA) que el Estado pague los despidos de la banca?

“En 2010 cae la parte de las Cajas de Ahorro, no los bancos”, empezaba. A partir de ahí la petición -como si de una ofensa se tratara- de que se distinga claramente entre “cajeros (de las cajas) y banqueros”. “Eso de cajero sonaba mal, y por eso se les debe llamar banqueros”, continuaba, y recordaba que el rescate financiero costó 121.000 millones de euros que fueron -prácticamente íntegros- a las distintas Cajas “empezando por Bankia y Banco de Valencia”, recodaba. Primer dardo directo a José Ignacio Goirigolzarri, hacia el que tuvo varios comentarios.

Lamentaba también el presidente de BBVA todo lo acontecido porque su profesión ha quedado desprestigiada. De hecho, parecía que se sintiera responsable de no haber logrado el sueño que, según él, tenía cuando llegaba a esto de la banca: “hacer que los banqueros fueran queridos, pero no puedo ser“.

González recuerda que el BBVA y la banca privada se deben a sus accionistas

Una mezcla entre añoranza de aquello que puedo ser y no fue, con el deseo de que “la sociedad -con el paso de los años- sepa quién hace las cosas bien y quién hace las cosas mal”. Clara referencia a lo acontecido -una vez más- en los últimos años. ¿Y qué decir de las preferentes? Pues básicamente que eso era una cosa de los desaprensivos de los cajeros, que se vinieron arriba y fueron incapaces de pagar los tipos que habían fijado.

“En BBVA teníamos y las eliminamos por un riesgo reputacional. Las convertimos en acciones, el 99% de los preferentistas se apuntó y la mayor parte ganó dinero con ello“, relataba, para recordar después que también él y su entidad fueron visionarios a la hora de ver lo que ocurría con los fondos y participaciones inmobiliarios.

Goirigolzarri saca tajada de la estafa de las cláusulas suelo y las usa para tapar sus pobres resultados

Por no hablar de las famosas cláusulas suelo. Un tema hipersensible para el BBVA (y por ende para FG) porque ellos, junto a Cajamar y Nocaixagalicia son las entidades que estaban en la demanda que ha provocado el tsunami financiero. “Por cierto, entidades que no financiábamos las actividades de determinado señor”, sentenció. ¿Referencia a Luis Pineda, de AUSBANC? A buen entendedor…

Un González que está dispuesto a abrir un procedimiento exprés para devolver las hipotecas, aunque “sin llegar a los extremos” como han hecho en Bankia (que devolverá todas) y en Sabadell (que no va a devolver ninguna porque las considera legales). Ahora, “haciendo las cosas bien, y teniendo en cuenta que tenemos que defender el interés de nuestros accionistas”, sentenciaba el presidente del BBVA. Eso sí, lamentó no poder ofrecer otra solución la adoptada por Bankia. “A mí también Me gustaría ser Papá Noel, pero no puedo”, sentenciaba.


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