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Mercedes Milá conduce un programa en #0.

Paolo Vasile recibió ‘Gran Hermano’ como agua de lluvia, allá por el año 2000. El boom del reality-show propulsó las audiencias y cuentas de Telecinco, cadena que quiso ponerse la venda antes de la herida: necesitaban un comunicador ‘serio’ para contrarrestar las críticas de un estreno que iba a resultar tan escandaloso. 

Y en la sala de máquinas de Mediaset apuntaron varios nombres en un hoja: Ramón Pellicer, Antxón Urrusolo, Inés Ballester o Jesús Vázquez. Aunque el que más cerca estuvo de conducirlo fue Paco Lobatón, que rechazo el formato a última hora.

También sonó Julia Otero, que recordó así el envite: “Mikel Lejarza (director general de Telecinco) quería darle una pátina de seriedad poniendo al frente a un periodista. Me quedé estupefacta al ver las imágenes. Gente grabada permanentemente, ¡incluso en el váter! Le pregunté si eso era legal. Dije que no inmediatamente”.

MERCEDES MILÁ SE HIZO CON EL TRONO

Finalmente la elegida fue Mercedes Milá, que había tenido grandes éxitos en TVE en los años ochenta y en Antena 3 en los años noventa. Cierto es que en los últimos años no había bebido de las mieles del éxito, conformándose con copresentar algunos formatos de debate que conducía y dirigía Jesús Hermida.

La comunicadora catalana se volcó con el proyecto, pero el fenómeno ‘GH’ también le pasó factura y es por ello que realizó una exigencia que le costó no presentar la tercera edición del reality-show: quería compatibilizarlo con un formato ‘serio’. Otra vez la seriedad…

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Mediaset España se ha desvinculado de Mercedes Milá.

Y es por ello que volvió a Antena 3, con sonoro fracaso ante Sardà, mientras Telecinco se mosqueaba por el amarillismo de la edición conducida por Pepe Navarro. Vasile y la Milá estaban condenados a entenderse y ambos se tragaron sus gigantescos orgullos. Llegaba ‘GH 4’.

LAS RELACIONES SE COMPLICAN

Mercedes Milá tuvo al fin un formato ‘serio’ de compensación, ‘Diario de…’, y se negó a conducir las versiones de ‘Big Brother’ que tuvieran aditivos famosiles. Pero, tal y como reconoce, las últimas ediciones del reality-show se le hicieron cuesta arriba: “Me doy cuenta de que tengo una depresión en la última etapa de ‘Gran Hermano’ porque lo único que quería era estar en la cama y llorar. Solo me levantaba para hacer el programa”. 

En verano de 2017 Vasile, preocupado por la aguda caída de audiencia de ‘GH’, decide que la edición número 18 necesita un dopping relacionado con ‘Sálvame’ y le propone conducir el fallido ‘Gran Hermano Revolution’ a Jorge Javier Vázquez, que se ha convertido en la cara de Mediaset para todos los realities.

Mercedes se quedaba compuesta y sin concurso. Pero al menos recibía un premio de consolación ‘serio’: el formato literario ‘Convénzeme’, que se vio en el canal minoritario Be Mad TV. Aquella fue la última aventura de la presentadora en Mediaset, que el pasado año descolgó su cuadro del ‘pasillo de la fama’. 

MERCEDES BUSCA NUEVAS ILUSIONES

La presentadora explicó que le costó dejar su formato estrella: “Estaba acostumbrada a la locura de producción inmensa. ‘Gran Hermano’ fue una época de mi vida importantísima. Después de eso te quedas como vacío, añadido a lo cual yo tuve un desgaste de mi cerebro, un desgaste de estrés, un desgaste muy profundo, que me hizo saber lo que es la hiel de la depresión y del llanto y de la angustia”. 

Fue entonces cuando tocó fondo: “Yo no podía seguir de ninguna manera. De hecho, en el equipo lo sabían todos. Me fui a Barcelona y viví altos y bajos, hasta que por fin, después de mucha lucha, dieron con la medicación apropiada. A partir de ahí, tranquilidad, que es lo que le quiero decir a la gente: hay solución. Con química, psiquiatría -porque yo voy a una psiquiatra- y no tengo pudor en decir que esta persona me está ayudando”.

MOVISTAR APUESTA POR LA MILÁ

Mercedes Milá protestaba hace unas semanas porque la llamaban de todas las cadenas menos de “la suya”, ya que las últimas entrevistas que ha concedido han sido en Atresmedia (‘El hormiguero’ o ‘¿Dónde estabas entonces?’) y en Movistar (‘La Resistencia’ o ‘Late Motiv’), y las ultimas negociaciones las había tenido con TVE.

Pero fue en Movistar el grupo por el que fichó pasado año con un formato muy personal, ‘Scott y Milá’, en el que hace unos días habló con brillantez del mundo de la depresión. Ella y su perro, Scott, parecen dejar atrás Mediaset, que ha ejecutado su particular ‘plan renove’ al enviar a la jubilación tanto a ella, que se ha resistido, como a María Teresa Campos, que lo está intentando por ahora sin suerte. Eso sí, al menos Jesús Calleja, productor de ‘Scott y Milá’, pudo sortear el veto de Mediaset a la Milá, que hace unos días se dejó ver por ‘Volando voy’ de Cuatro.

MERCEDES Y VASILE

Mercedes Milá ha cambiado varias veces de versión sobre su final en Mediaset: en una entrevista aseguró que su relación laboral era inasumible por su estado, en otra afirmó que pidió un aumento de sueldo que provocó la ruptura, y el mes pasado aseguró que pidió otro formato ‘serio’.

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Paolo Vasile, consejero delegado de Mediaset

“Le dije a Vasile que quería hacer ‘Gran Hermano’ y un programa social, que ayudara a la gente, y me dijo que eso eran tonterías. Vasile está anticuado porque ayudar a la gente es lo que marca la vida social. Me da igual si se molesta. Le tengo mucho cariño, pero demostró que yo era más moderna que él“, explicó.

Es evidente que las relaciones entre Paolo Vasile y Mercedes Milá están bajo mínimos y de hecho El Nacional aseguró que el CEO italiano se vio obligado a bloquearle el móvil a la presentadora “porque no paraba de enviarle mensajes criticando los programas de la cadena o pidiéndole trabajo”. ¿En ‘serio’?