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Las uvas del Medio Vinalopó alicantino han pasado de tener las campanadas contadas el año pasado a quedarse cortas este 2020. Dos de cada tres de las que se consumen el 31 de diciembre proceden de esta Denominación de Origen Protegida (DOP) que llegaba a final de 2019 en sus horas más bajas. “Este año ha salido toda la uva, es más, nos ha faltado”, explica a MERCA2 Pedro Rubira, presidente sectorial de la Uva de Mesa Asaja-Alicante.

Además, este 2020, la estrella de la Nochevieja ha contado con un aliado excepcional: las uvas de la variante Aledo llevan dos meses en los lineales de Mercadona. La apuesta por el producto de proximidad, más respetuoso a nivel medioambiental, y por la fruta de temporada ha devuelto a la uva de Vinalopó su lugar en Navidad.

Por lo pronto, la uva de Vinalopó seguirá siendo la reina de la Navidad. “La Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó es una fruta única en el mundo por su particular proceso de maduración”, es decir, “a diferencia de otras uvas de mesa, la de este valle alicantino crece resguardada bajo un bolso de papel”, tal y como se explica desde la Denominación de Origen Protegida Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó.

Este embolsado aísla al fruto de factores externos como tratamientos fitosanitarios, rocíos, vientos o insectos, y crece así de forma muy protegida. Su peculiar maduración imprime unas características especiales a la uva: su piel y textura son más finas, contiene más sabor y una coloración uniforme. Esta uva Aledo es una variedad tardía que se recolecta en diciembre, por eso suele ser la uva que se toma en Nochevieja.

Los elevados costes del agua y de los fertilizantes, así como la competencia de uva de países terceros fatigaban la rentabilidad del cultivo desde hace años, pero la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y el encarecimiento del seguro agrario en más del 70% en 2019, condenaban su futuro. En la campaña campaña del año pasado surgían los primeros casos de jóvenes empresarios que arrancaban sus viñas porque “no les queda más riñón, ni salud mental para aguantar tal situación”, reprochaba entonces Rubira.

Este 2020 la merma en la producción ya dejaba un punto de partida favorable a colocar toda la producción y sus cualidades para llegar a la despedida del año en condiciones excepcionales han prevalecido este año frente a otras cuestiones. “La gente valora tener en su mesa una uva española que ha podido ser recolectada el día anterior”, recuerda Rubira, “y todavía quedan productores y exportadores que están recolectando uva en enero” mientras en el hemisferio sur, “Brasil y Perú ofertan aquí su uva sin semillas, pero al doble de precio, por el transporte en barco, más caro y contaminante”.

En Alicante, la mayoría de empresas comercializadoras tienen cultivo, pero necesitan comprar grandes cantidades de uva, de forma que echan mano de los agricultores locales, a los que empezaron a comprar en septiembre y octubre sobre 0,60 – 0,65 €/Kg. “Estamos en un año malo, y el agricultor necesitaba dinero, por lo que ha empezado a vender en campo a precio bajo, aunque más tarde ha vendido hasta 0,75€/Kg, incluso 90€/Kg, las últimas cuatro partidas”.

“Ha sido un año diferente al año pasado, no ha habido problema de comercializar la uva, más bien ha faltado uva, y los precios no han sido malos de venta en el mercado, aunque el campo sigue acorralado”, explica el representante sectorial.

La uva Aledo ha registrado un aumento de la demanda en España, pero también en Francia y Suiza “países que cada vez se decantan más por el producto español”, señala el representante de Asaja. En determinadas zonas, como en exclusivas fruterías del barrio de Salamanca se puede encontrar la uva a precios que de entre 7 y 8€/Kg.

“Aquí se hacen dos calidades, una estándar buena, y a quien lo puede pagar, se le manda una selección, la flor, los mejores racimos, eso se paga como calidad extra“, comenta Rubira.

Asaja-Alicante estima una producción en la provincia de 50 millones de kilos a cierre del año. En este sentido, se prevé un descenso de 20 millones respecto a otros años. En relación a la DOP, la delegación alicantina de la organización agraria pronostica 40 millones de kilos, de todas las variedades.

LA SINGULARIDAD DEL SECTOR

El cultivo de estas uvas es completamente “artesanal y se mima al extremo” debido a “la técnica del embolsado de los racimos”, incide Rubira. De este proceso resulta una uva de excelente calidad, dulce, suave y delicada, pero para aplicar esta técnica en los municipios de Aspe, Novelda, Hondón de las Nieves, Hondón de los Frailes, Monforte del Cid, Agost y La Romana, se requiere una elevada mano de obra.

El embolsado implica tratar de forma artesana racimo por racimo en el período previo a la recolección, con una alta inversión en trabajadores y número de horas contratadas.