El gimnasio se llena cuando pasan las Navidades y te entra el “cargo de conciencia” cada vez que recuerdas lo que has comido o te pruebas la ropa que “ha encogido por arte de magia”. Pero también pasa lo mismo tras el verano, cuando las vacaciones te hacen descuidarte en lo que comes y lo que haces, buscando así adelgazar. Hay fechas claves en las que el gimnasio se hace de oro por nada. Sí, por nada, porque te apuntas, vas dos días o una semana como máximo y ya no vuelves.

La permanencia en el gimnasio es algo que cuesta bastante. Te lo planteas, te decides, te gastas un dineral, te compras ropa especial para no parecer el raro del gimnasio. Pero ni aún así logras continuar yendo.

También hay personas que son constantes y no faltan nunca al gimnasio. No es que sean raras o que tú seas un vago, es que realmente es un esfuerzo y tienes que acostumbrarte a la rutina. Tan solo tienes que superar un tiempo y todo será mucho más fácil. E incluso echarás de menos los días en los que no vayas.

Te dejaré el “Santo Grial” para que no abandones el gimnasio en todo el año, pero debes hacerme caso. Apunta.

Diviértete

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Y por último y más importante: DIVIÉRTETE. Es primordial que no vayas a disgusto porque entonces desistirás pronto y lo de adelgazar será más complicado por tu estado de ánimo. Un truco para que eso no suceda y estés mirando el cuenta kilómetros de la bicicleta estática es usar música.

Hoy en día, aunque las máquinas de ejercicios del gimnasio no tengan incorporadas tecnologías puedes usar tu teléfono para oír música que te anime. En la red hay cientos de temas específicos para hacer deporte. Otra opción igual de viable es escuchar audiolibros, es una genial forma de ejercitar cuerpo y mente.

Si cada día te lo tomas como un nuevo reto y como un nuevo logro acudir al gimnasio no será ningún problema para ti e incluso lo echarás de menos cuando no puedas ir.