El gimnasio se llena cuando pasan las Navidades y te entra el “cargo de conciencia” cada vez que recuerdas lo que has comido o te pruebas la ropa que “ha encogido por arte de magia”. Pero también pasa lo mismo tras el verano, cuando las vacaciones te hacen descuidarte en lo que comes y lo que haces, buscando así adelgazar. Hay fechas claves en las que el gimnasio se hace de oro por nada. Sí, por nada, porque te apuntas, vas dos días o una semana como máximo y ya no vuelves.

La permanencia en el gimnasio es algo que cuesta bastante. Te lo planteas, te decides, te gastas un dineral, te compras ropa especial para no parecer el raro del gimnasio. Pero ni aún así logras continuar yendo.

También hay personas que son constantes y no faltan nunca al gimnasio. No es que sean raras o que tú seas un vago, es que realmente es un esfuerzo y tienes que acostumbrarte a la rutina. Tan solo tienes que superar un tiempo y todo será mucho más fácil. E incluso echarás de menos los días en los que no vayas.

Te dejaré el “Santo Grial” para que no abandones el gimnasio en todo el año, pero debes hacerme caso. Apunta.

Ejercicios específicos

gimnasio

Segundo consejo para que “no tires la toalla a los dos días” y el gimnasio sea solo una utopía. Tienes que hacerte amigo del entrenador y del que se encarga del sitio. Sí, así tal como suena.

Por mucho que hayas leído o por muchas películas que hayas visto no eres profesional y puedes incluso llegar a lastimarte si trabajas mal. Debes de preguntar todo lo que no entiendas y lo que entiendas también. Nadie ayuda a los listos…

Cuéntale al entrenador del gimnasio lo que quieres conseguir (si es adelgazar, coger músculo, etc.) y la zona que deseas trabajar y te dará una tabla de ejercicios. Mira bien que no sean siempre los mismos, no es saludable trabajar con mucha intensidad las piernas y olvidar los brazos o el resto del cuerpo. Pide rutinas variadas para no aburrirte y a la vez trabajar y tonificar todos los músculos.