mascarilla quirurgica

No se puede salir sin una mascarilla, a no ser que tengas algún tipo de problema que te impida llevarla (certificado por algún médico). Por eso, son ya un complemento más, algo que debería ser una rutina para todos hasta que no se encuentre una solución para la actual pandemia. Solo así se puede reducir la curva de contagios y evitar males mayores.

Es precisamente la importancia que ha cobrado esta mascarilla lo que está generando muchas dudas en los usuarios. Dudas que van desde lo que se puede y no se puede hacer con ella, dónde hay que llevarla, si se pueden reutilizar, y en especial, cuánto tiempo se pueden usar… De hecho, ha habido una evolución lógica de las dudas. Cuando se impusieron, las dudas eran sobre los tipos de mascarilla más efectivos y cómo ponerlas. Ahora que ya son un complemento más, las dudas están centradas en el uso en sí.

Lo que necesitas saber sobre la mascarilla quirúrgica

¿Por qué la mascarilla quirúrgica es la más usada?

Mascarillas, mascarilla quirúrgica

La mascarilla quirúrgica es una de las más usadas. Si sales a la calle, podrás comprobar que la mayoría de las personas la usan. Además, desde las autoridades sanitarias también es la que han recomendado. Y es que es la más práctica para la mayoría de la población, dejando las autofiltrantes FFP2 y FFP3 para uso de profesionales sanitarios.

Es verdad que las FFP2 y KN95, o similares, también son las preferidas entre algunas personas, ya que son las más efectivas. No contagias y tampoco te contagian. Pero son más caras y eso hace que no se hayan popularizado tanto, a parte de que no se distribuyen de forma tan abundante como las otras.

Pero debes saber que la mascarilla quirúrgica es muy efectiva. Se ha venido usando en el pasado en el ámbito médico (y se sigue usando). Tiene una triple capa, con una capa externa de poliéster, una interna también poliéster y una intermedia de polipropileno.

Su capacidad filtrante es muy elevada, además de evitar que puedas emitir microgotas que pueda contener carga vírica y contagiar a otras personas. Ya sea al hablar, estornudar o toser. Por tanto, aunque no sean tan efectivas en cuanto a la filtración como las FFPx, pero si todos la llevan es una de las mejores barreras para evitar la propagación de la epidemia.

Además, al ser las recomendadas, se ha fijado un precio estándar a nivel estatal para evitar que los vendedores se puedan aprovechar y abusar de los precios como ocurría anteriormente en algunos casos.