Esta semana tuvo lugar en Toledo el XXXI Seminario Internacional de Seguridad y Defensa que organiza anualmente la Asociación de Periodistas Europeos con Diego Carcedo y Miguel Ángel Aguilar al frente. El tema fue: ”OTAN, el vértigo de la retirada americana”.

Margarita Robles, ministra de Defensa, lo clausuró de un modo tranquilizador señalando que la política de Defensa es una de Estado con la que España respeta sus compromisos internacionales y la legalidad española. Añadió que Donald Trump es más conciliador con los europeos en las reuniones de la OTAN de lo que lo es en público. Félix Sanz Roldan, jefe de los servicios de información españoles, tampoco cree que la Alianza Atlántica vaya a desaparecer. Mientras, la presencia militar americana en Rota aumenta.

Para definir la relación entre la Alianza Atlántica y la Defensa de la Unión Europea, el término “compatibilidad” es el preferido de los europeístas mientras que otros gustan de hablar de “complementariedad”, lo que parece, para algunos, una subordinación de una organización a la otra. En defensa, de la UE a la Alianza.

“Complementariedad” implicaría, asimismo, que una organización pusiese a disposición de la otra unas capacidades de las que esta última carecería, algo absurdo, afirman estos críticos, pues la mayoría de los países de la UE y de la OTAN pertenecen a ambas organizaciones. Sin embargo, ocurre que la OTAN tiene y ha puesto a disposición de la UE capacidades propias.

España expresa su unicidad, en materia de Defensa, en la UE y en la OTAN

La pertenencia, a la vez, a la UE y a la OTAN no deja de ser algo parecido al misterio de la (Santísima) Trinidad en la que Dios se expresa, con una misma substancia, en tres personas diferentes. En el caso terrenal, un país como España expresa su unicidad, en materia de Defensa, en estas dos organizaciones. Una (santa) dualidad en la que actuaciones contradictorias no tendrían sentido

En realidad, el debate entre “compatibilidad” y “complementariedad” recuerda al escolástico sobre el sexo de los ángeles. La cuestión se está resolviendo en la práctica con un reparto geográfico de tareas en función de los actores involucrados. Así, si se mira al Este con preocupación por Rusia, la OTAN es la indicada.

POSIBLES ESCENARIOS

Para una disuasión o un eventual enfrentamiento con el Kremlin, solo es posible acudir a la Alianza Atlántica que incluye a los EEUU, con una aplastante mayoría en medios convencionales respecto de los europeos y con una capacidad nuclear determinante de la que no dispone la defensa europea.

Cuando Rusia no está implicada, lo que ocurre en buena medida en el Mediterráneo y en África, la UE es idónea. No obstante, si Moscú se volviese actor en esos escenarios, la Alianza se involucraría enseguida. Ocurriría también si otra amenaza pudiese afectar a países o fuerzas de países miembros de la Alianza que no lo son de la Unión, como, por ejemplo, EEUU o Turquía. Las actuaciones de la UE responden a intereses suyos que no están regañados con los de la OTAN. Responden también a un deseo norteamericano de no involucrarse en estas operaciones ajenas al eje Este-Oeste, pero si en Washington se entendiese de otro modo, la OTAN haría acto de presencia.

En una operación “blanda” como pueda serlo la lucha en el Índico contra la piratería, se puede concebir unas operaciones europeas y ‘otánicas’ en paralelo, como así ocurrió, pero si lo que se juega es de mayor entidad, prevalecería la actuación en exclusiva de una de las dos organizaciones, previsiblemente la OTAN cuanto mayor sea el envite.

Albert Rivera

¿Ocasión perdida?

Francesc de Carreras, catedrático emérito de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Barcelona, un “antiguo” del PSUC y fundador de Ciudadanos ha pedido...

En todo caso, si la Defensa europea aspira a una autonomía estratégica verdadera, tendrá que dotarse de una disuasión nuclear propia que podría establecerse sobre la base de la francesa compartiendo, asimismo, ciertos medios, gastos y despliegues.

La directora Adjunta del “think tank” francés IRIS, Sylvie Matelly, señaló que, tras un Brexit, pudiera ocurrir que el Reino Unido se involucre más, bilateralmente, en la Defensa Europea de lo que lo ha hecho siendo miembro de la UE. ¿Cosas veredes? Ciertamente, Paris y Londres tienen unos potentes acuerdos bilaterales en materia de defensa y en la Unión Francia sabe arrimar el ascua a su sardina. ¡Y falta hablar de China y la OTAN!…. 

Carlos Miranda es Embajador de España