El relevo en la gestión de RTVE se convirtió en un dramático culebrón que consiguió cansar hasta el agotamiento al nuevo Gobierno de Pedro Sánchez. Los socialistas pretendían desbloquear el relevo en la Corporación Pública con la complicidad de Podemos, que vio con frustración como sus candidatos a liderar la radiotelevisión pública se caían.

Mientras se sucedían votaciones fallidas, el PP y Ciudadanos agudizaban sus protestas para eclipsar sus respectivos desasosiegos internos tras el éxito de la moción de censura. Solo el voto final favorable del PDeCAT logró situar a Rosa María Mateo como administradora única de RTVE, cargo al que ha accedido prometiendo “recuperar la credibilidad”.

Detrás de este eufemismo se encontraba descabalgar en menos de 24 horas a José Antonio Álvarez-Gundín, que dirigía desde hace cuatro años el área más sensible de la casa: sus servicios informativos. El ex jefe de opinión de La Razón había motivado el enfado del Consejo de informativos de la casa, protestas ante Europa, la confección de dossieres con decenas de ejemplos de manipulación, protestas internas por la creación de una redacción paralela con redactores en cuyos currículums tenían en común un pasado en Intereconomía TV, y el apoyo mayoritario de la redacción a los famosos “viernes negros” con los que se exigía un desbloqueo político.

Su sustituta, Begoña Alegría, fue adjunta a la dirección del área de nacional bajo los mandatos de Fran Llorente y Julio Somoano, pero su labor no fue valorada por Gundín, que en 2014 decidió relegarla como redactora rasa de un formato de audiencia menor,  el institucional ‘Parlamento’ de La 2.

De esta periodista vasca no se espera una “poda” como la que ocurrió tras la caída de Alfredo Urdaci. La razón es que existen caras en los ‘Telediarios’ como Ana Blanco o Pilar García Muñiz que no cuentan con enemigos internos. Sin embargo detrás de estos espacios caerán sin remedio jefazos, jefes o editores como Eladio Jareño, José Gilgado, Carmen Sastre, Pepa Sastre o Elena Sánchez. También podrían decir adiós Alfredo Menéndez, hasta ahora al frente de ‘Las Mañanas de RNE’, o controvertidos tertulianos de TVE como Antonio Pérez-Henares o Isabel San Sebastián.

LOS PRESENTADORES EN LA PICOTA

Sergio Martín, hasta ahora presentador de ‘Los Desayunos de TVE’, podría quedarse sin silla y pasar a “hacer pasillos” hasta que le encuentren un destino donde no haga mucho ruido, que es una desafortunada táctica de los sucesivos gobiernos para marginar a los profesionales más señalados por motivos ideológicos.

Recuerden que el salto a la fama del periodista se produjo cuando entrevistó a Pablo Iglesias, con el que se excedió al darle en una televisión pública la enhorabuena por la excarcelación de presos etarras. Días después se filtraron unos audios que tampoco le dejaban en buen lugar y ahora la formación morada podría vengarse. El que podría irse directamente a su casa es Álvaro Zancajo, considerado como cercano a la mano derecha de la exvicepresidenta Soraya, María Pico. 

Tras su fichaje como director del Canal 24 horas los sindicatos protestaron por su sueldo y la fama que le precedía tras haber conducido informativos en los que se relacionaba a Podemos con Venezuela. También se ve fuera Jenaro Castro, que opta a la presidencia de la Corporación Pública. Este periodista gallego ha motivado el mayor número de protestas en RTVE por su labor al frente del mítico espacio ‘Informe Semanal’.

También podrían caer Pedro Carreño al frente de los ‘Telediarios’ del fin de semana o Julio Somano, que conduce sin demasiada repercusión ‘El Debate de La 1’ y que podría ser indemnizado después de haber logrado un contrato fijo vía judicial. También pintan bastos para Víctor Arribas, presentador de ‘La Noche en 24 horas’ tras haber defendido tesis cercanas al PP en tertulias similares. Toca un verano caliente en RTVE y la colección de fichajes, protestas y polémicas no ha hecho más que empezar. 

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