Intu Xanadú, en Arroyomolinos, Madrid.

La Comunidad de Madrid ha anunciado este viernes una batería de medidas que restringen la movilidad de los madrileños. Una de ellas es la prohibición de reuniones sociales, tanto en espacios públicos como privados, entre las 00 horas y las 6 de la mañana. Esta medida perjudicará a los centros comerciales, y más aún a aquellos que pertenecen a municipios que no están confinados, como es el caso de Intu Xanadú.

El centro comercial se sitúa en Arroyomolinos, una localidad de la zona suroeste de Madrid que no ha sufrido el confinamiento de las últimas semanas. Actualmente, la zona de restauración puede acoger clientes hasta las 00:00 horas y cerrar el local a la 1 de la madrugada. Pero este sábado todo cambiará.

Al entrar en vigor las restricciones de movilidad en todo el territorio madrileño, el centro comercial perderá buena parte de su servicio de cena, ya que los clientes deberán salir con tiempo suficiente para llegar a su casa antes de las 00:00 horas, ya que solo están permitidas las reuniones a partir de esa hora con las personas convivientes.

Según fuentes cercanas al centro comercial consultadas por MERCA2, esta limitación de horario en hostelería perjudicará gravemente al servicio de cenas ya que les limita la admisión de nuevos clientes. Éstos ya no podrán acceder a sus salas a partir de las 22 horas, como máximo, y calculan que los usuarios abandonarán las instalaciones sobre las 23 horas “para tener margen, por si encuentran aglomeraciones a la salida del recinto”.

Además, entre las medidas aprobadas por la Comunidad de Madrid destaca la suspensión del servicio de barra en los bares y restaurantes, se reduce el aforo al 50% en el interior, y al 70% en las terrazas.

Por otro lado, que la afluencia del centro comercial caiga con fuerza a las 23 horas supone una fuerte pérdida económica, ya que se trata de dos horas menos de posible gasto en el complejo por parte de los usuarios. “Una auténtica ruina para este centro, que aún lucha por sobrevivir”.

También lamentan que estás pérdidas se van a registrar en las salas de cine, que son obligadas a reducir su horario, y reducir el aforo al 50%, al igual que las instalaciones deportivas, que en el caso de Intu Xanadú es su famosa pista de esquí.

NUEVOS INQUILINOS

Pese a la pésima situación económica de Intu Xanadú, el centro comercial continúa con sus obras de remodelación, un ambicioso proyecto en el que el ‘food court’ tendrá un gran protagonismo al aumentar la capacidad de comensales y la recreación de un espacio natural gracias a la apertura de un gran ventanal desde el que poder ver la pista de nieve.

Además, Intu Xanadú ha incorporado a nuevos inquilinos en su zona de restauración. El pasado mes de septiembre se unieron dos nuevos operadores de restauración a su ‘food court’, Santa Gloria y Don G y Pieodogy, que se suman a los cuatro que abrieron sus puertas el pasado mes de julio.

A finales de este mes está prevista la apertura de El Kiosco, con precios asequibles, y Volapié, una cadena especializada en comida típica del sur. También está prevista la apertura de Cinnabon, un nuevo concepto de local donde se podrán encontrar “los rollos más famosos del mundo”. Y ya en noviembre abrirá sus puertas La Mina, un restaurante de comida asturiana.

INTU BUSCA COMPRADOR

La promotora británica Intu puso en venta hace unas semanas su participación del 50% en este centro comercial, valorada en unos 262 millones de euros, una operación que forma parte del proceso de liquidación de Intu Properties, llevado a cabo por KPMG, tras declararse en concurso de acreedores el pasado mes de junio al no alcanzar un acuerdo con la banca para refinanciar su deuda.

Pero Intu Xanadú continúa en venta y no encuentra nuevo comprador. Según algunas fuentes, el fondo Northwood podría estar tanteando la compra, pero no se puede perder de vista a Nuveen, que es el propietario del otro 50% de Xanadú. Este fondo, dueño también de otros centros comerciales como Islazul, tenía una opción preferente de tanteo que caducó el pasado mes de agosto. Pero ahora puede que participe en el proceso competitivo organizado por la consultora.

Por otro lado, el colapso de la firma británica ha dejado en el aire los planes para la creación de un macrocentro comercial en Torremolinos, Málaga. El proyecto pretendía convertirse en la mayor superficie comercial del país, con una inversión prevista de 850 millones de euros y un total de 235.000 metros cuadrados.