jamón ibérico en la dieta: recetas

El jamón ibérico tiene interesante propiedades nutricionales y no es tan malo como muchos piensan. De hecho, es una carne bastante saludable dentro de lo que cabe. Por tanto, si estás a dieta, no deberías privarte de comer este delicioso manjar, ya que no te hará ningún daño. Todo lo contrario, podrás disfrutar aún más de tus platos.

De hecho, no solo lo puedes comer tal cual, también existen multitud de recetas para prepararlo. Con estas recetas sencillas podrás tener platos con un toque especial para poder saborear el jamón ibérico de forma diferente. ¡Y sin afectar a tu dieta!

Recetas para integrar el jamón ibérico en tu dieta

¿Por qué ibérico?

Jamón ibérico

El jamón ibérico no es una carne tan magra y seca como el jamón serrano. Tiene un veteado de grasa bastante característico. Eso le da un aspecto mucho más jugoso y graso, y muchas personas pensarán que eso lo hace mucho menos saludable.

Pero debes saber que el jamón ibérico procede de cerdos de raza 100% ibérica, que no los hace ni mejores ni peores para una dieta. Pero sí la forma de criarlos y su alimentación puede marcar la diferencia. Si se han criado libres, haciendo ejercicio, y con uso de bellotas o productos naturales en vez de piensos, será mucho menos dañino para tu salud.

Evidentemente la grasa blanca que ves es hipocalórica, y deberías retirar toda la que puedas del jamón ibérico. Pero tampoco debes alarmarte, ya que otros productos como el salmón también son grasos y se consideran beneficiosos para las dietas.

En el caso del jamón ibérico, esa grasa es “cardiosaludable” debido a que el cerdo se crió en libertad comiendo hierbas o bellotas. Eso hace que el cerdo muscule y la grasa infiltrada en cada corte en la carne sea más beneficiosa, con un aceite natural diferente a esa otra grasa de otras carnes o jamones serranos.

Por otro lado, la OMS recomienda consumir como máximo 5 gramos de sal al día para reducir las enfermedades cardiovasculares. El jamón ibérico tiene un aporte de sal inferior a otros jamones:

  • Jamón de Parma: 5.7%
  • Jamón de Bayona: 5.5%
  • Jamón serrano: 5%
  • Jamón ibérico: 2-5 al 4.5%, algo que se debe a la genética del cerdo por su grasa y pH elevado que dificulta la penetración de la sal.

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