Broncano
Broncano triunfa en la tele.

El lector debe saber que este artículo tiene un ánimo provocador e iconoclasta. Porque David Broncano, al que nos proponemos a criticar con golpes bajos y argumentos pillados por los pelos, seguramente se merece lo mejor.

El showman jienense ha revitalizado la comedia española con dos sobresalientes proyectos: el primero y más puro es ‘La vida moderna’, que quizás sea el programa más punki de la industria audiovisual española.

Y el segundo es ‘La Resistencia’, sobresaliente late-show basado en la deconstrucción de las entrevistas a personajes, la mayoría desconocidos, a las que el programa le otorga un inmediato ‘salto a la fama’ que no veíamos desde los tiempos de José María Íñigo.

NATURALIDAD

Broncano, del que algunos sus compañeros dicen que es un jefe estupendo, se ha convertido en muy querido. De hecho, la furia de su legión de fans se ha cernido sobre las pocas voces que han osado en criticarle o en inoportunarle. Bien lo sabe Wismichu…

Pero aun así nadie es perfecto y toca ahondar en algunos errores del presentador con un artículo cuyo título homenajea al último ensayo de Pedro Vallín, ‘¡Me cago en Godard! Por qué deberías adorar el cine americano (y desconfiar del cine de autor) si eres culto y progre’. Repasemos las cinco razones para ‘odiar’ a Broncano:

1- COBARDEANDO EN TABLAS

A Broncano no se le puede llamar cobarde en el aspecto político: es de los escasos miembros del mainstream a los que se les permite retuiterar un mensaje que defiende a los líderes del procés cuando la jauría conservadora se abalanzaba sobre los políticos encarcelados.

Broncano
Broncano triunfa en Movistar.

Pero en el plano empresarial ha mostrado algunos tics escasamente aconsejables: el jienense calló cuando la SER pidió disculpas por unos chistes de ‘La vida moderna’ sobre Huelva. La emisora utilizó un argumento que daba vergüenza ajena.

“El mero hecho de que una sola persona se sienta ofendida por comentarios realizados en este programa obliga a la Cadena SER a pedir disculpas por ello”, señalaron desde PRISA Radio (quizás escasamente conscientes de la estupidez que habían escrito).

2- INSOLIDARIDAD

En abril de 2019 Vox parecía que iba a arrasar en las elecciones y el Ibex 35 quería plegarse a los intereses de Abascal. Es por ello que Movistar abochornó a la industria al censurar un programa de ‘La Resistencia’ que incluía un monólogo de Iggy Rubin, cómico que realizó bromas sobre Ortega Lara.

El programa había bromeado sobre García Lorca o los refugiados, pero la extrema derecha marcaba la agenda de la plataforma de Telefónica y Broncano no solo no se plantó, sino que excusó a Movistar.

Broncano debía haberse callado en vez de escribir los siguientes mensajes en Twitter: “Me consta que Movistar no ha actuado de esta forma por presiones de nadie. Presiones ha habido con otros mil chistes que hemos hecho y nunca nos han dicho nada. Creo que llevamos dos años haciendo una comedia fuerte y libre y estoy contento y agradecido por ello”.

Y añadía: “Es una empresa enorme, con interacción directa con la gente y necesidad de atender muchas sensibilidades. Su posición en un debate sobre una presunta humillación a víctimas de terrorismo, aún sin entrar en más detalles, es cuestión de sus valores corporativos y ahí no me meto”. ¡Claro que no! Para eso está Vox.

3- ARROGANCIA INTELECTUAL

Broncano muestra una sencillez envidiable en muchos de sus programas, pero en algunas de sus entrevistas ha mostrado una superioridad intelectual sobre el invitado que no lo deja en buen lugar. Su doble entrevista a un personaje como Jordi ‘El Niño Polla’ lo deja claro.

El showman también suele mofarse de los invitados que tienen carreras que para él son menores como Comunicación Audiovisual. Eso sí, Broncano, chico culto, no está graduado y debería mirar su expediente académico antes de mirar por encima del hombro a los demás.

4- SE VENDE

Es una pena que un espacio alternativo como‘La Resistencia’ se haya puesto en alquiler. El late-show llegó a un acuerdo con Gerard Piqué para convertir el programa en un aburrido publirreportaje sobre la Copa Davis.

Pero no solo es eso: Movistar, consciente de la proyección del late-show, ha llegado a un acuerdo económico con Netflix para que los actores y directores de los estrenos de la plataforma americana ocupen varias entrevistas (sección que durante mucho tiempo se ocupó con personajes anónimos).

5- FALTA DE RESPETO A LA PRENSA

Broncano sabe que parte de su éxito se basa en el misterio que proyecta su vida privada. Por eso sacó su peor cara al desmentir una información de la revista Semana, que sostenía que mantenía una relación sentimental con la actriz Adriana Ugarte.

“Ni son imágenes juntos en ese sentido, ni son recientes, ni es una escapada, ni es oficial nada: son fotos de hace meses saliendo de un tren a la vuelta de un festival de televisión junto a mucha otra gente del gremio. Vale ya de inventar, por favor”, señaló. Con una broma podría haber dicho lo mismo…

Broncano
Adriana Ugarte en ‘La Resistencia’.

También mostró su enfado cuando los reporteros televisivos le preguntaron sobre la falta de mujeres en el equipo de su programa. Él, retador, apostó por dar una tensa respuesta cuando le preguntaron sobre ello.

Broncano, que alardea de no prepararse los programas que hace (a pesar de cobrar como productor ejecutivo de ‘La Resistencia’) y que en ciertas ocasiones muestra una ironía aporófoba cuando los invitados le dicen que no tienen mucho dinero, tiene muchos motivos para quererlo. Y algunos para ‘odiarlo’…

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