La falta de trabajo, una ruptura sentimental, la pérdida de un ser querido, exámenes, complicaciones familiares o en el trabajo son algunos problemas que pueden acarrearte estrés.

Ese momento en el que te duele la cabeza, te cuesta respirar y notas que se te va a salir un ojo disparado en cualquier instante, es cuando tienes que detenerte y analizar qué te está pasando.

Hay distintos signos característicos tanto físicos como psicológicos que indican que el nivel de estrés en tu vida está siendo demasiado como para poder soportarlo.

Menstruación irregular por estrés

Los problemas que puede acarrearte el estrés son los desajustes hormonales, influyendo en la menstruación. Puede ser que tengas la regla durante mucho tiempo o que padezcas amenorrea, lo que unido a bajos niveles de estrógenos crea descalcificación y deterioro en los órganos genitales.

Si comienza a afectar a la menstruación puede interferir incluso a la hora de poder o no tener descendencia, lo que si estás buscando un bebé te acarrea todavía más estrés.

Las ganas de mantener relaciones van de la mano de que te encuentres bien. Si tu vida es un caos y tu cabeza no te deja relajarte en lo último que pensarás es en mantener sexo. Con lo que puedes llegar a sentirte culpable.

¡Nunca te sientas mal por no acostarte con tu pareja! Tiene que comprender que no estás bien y lo que necesitas es ayuda por su parte no reproches.

Regla

Una de las principales metas que te tienes que poner cuando tienes estrés crónico es tener unos horarios regulados, higiene en condiciones, dormir lo suficiente, obligarte a mantener un orden, no tomar alcohol o drogas y recordar la medicación que sea necesaria. Esto, poco a poco, te irá marcando unas pautas que te servirán para que te relajes.

Libertad

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