Ponzano.
Una imagen de la calle Ponzano, por la noche.

Son poco más de 80 metros de calle, cuenta con su propio hashtag -#ponzaning- y puede presumir de ser el epicentro de reunión de los jóvenes de las clases más altas de la capital. La calle Ponzano, ubicada en el barrio de Chamberí, es la meca de los pijos que buscan el ya famoso tardeo o afterworking más exclusivos de Madrid.

Descubrir que la calle Ponzano es un referente gastronómico en Madrid no es una novedad. De hecho, esta avenida es desde hace 30 años un lugar de culto para los que buscan las cervezas mejores tiradas de la capital y un buen ‘tapeo’. En el horizonte aparecen bares como Fide, Los Arcos de Ponzano o El Doble donde los más antiguos del castizo barrio han disfrutado “del mejor ambiente” de Madrid. Pero desde hace un lustro, Ponzano ha mutado y su clientela también.

Los sombreros y los pantalones de pana han dejado paso a los trajes, las corbatas y los maletines de lunes a jueves. Los viernes el ‘dresscode’ cambia: vestidos y tacones, para ellas y ‘chinos’, camisa y mocasines, para ellos. Los trabajadores de las oficinas cercanas en días laborables y los pijos para el fin de semana. Ponzano y sus 80 de metros de calle, lugar de negocios y ocio entre brindis.

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Mientras la Plaza Mayor, la Gran Vía o los barrios de Malasaña y Chueca sufren en muchas ocasiones la invasión turística, Ponzano vive ajeno a este fenómeno por su distancia al distrito Centro. Tal vez por este motivo y por la alta concentración de bares se ha convertido en un lugar de culto para los pijos. Hasta el barrio de Chamberí no se desplazan los extranjeros sedientos de alcohol y fiesta, un motivo de celebración para los empresarios. El target de la clientela es muy distinta: jóvenes que incluso sobrepasan la treintena de lunes a jueves con un descenso de la media de edad los fines de semana.

“Es un alivio no tener los problemas que sí tienen los bares más céntricos de la capital. En esta zona es raro ver una pelea o una reyerta como pueden ocurrir en otras zonas como Huertas, donde los turistas van demasiado pasados”, afirma un empresario de la restauración de la calle Ponzano. En este sentido, la ausencia de problemas no es sólo el único motivo de festejo para los responsables de los locales. El poder adquisitivo de los más asiduos a Ponzano también es otro de los motivos de júbilo.

La ausencia de franquicias ‘low cost’ es el mejor ejemplo que demuestra la diferenciación del público con otras zonas como La Latina. Ni un ‘Copas Rotas’ ni un ‘Cien Montaditos’ ni nada por estilo en los 80 metros más exclusivos de la capital. Aquí sólo hay espacio para las clases medias-altas. De hecho, también es muy frecuente ver a personajes del papel couché en estos lares. Todos quieren practicar el ‘ponzaning

Ponzano.
Aglomeración de bares en la calle Ponzano.

Lo cierto es que Ponzano está situado en una zona estratégica del barrio Chamberí, flanqueado por dos calles como José Abascal y Río Rosas en cada uno de sus extremos. Un lugar que reúne las condiciones perfectas para reunir a lo más granado de la capital. De hecho es muy habitual también encontrarse a personajes del mundo de la política o del espectáculo. Todo cliente con la cartera llena está bien recibido. Ponzano ya es un reclamo en sí misma. No está enfocada al turisteo y hay mucha clientela madrileña y española, según cuentan los empresarios de la zona. 

RUIDOS EN PONZANO

De todos modos, la geolocalización de la calle también tiene sus inconvenientes, entre ellos, el ruido. Una situación que molesta y mucho a los vecinos de la zona. La asociación ‘El Organillo’ está cansada de denunciar los altos niveles de ruidos que se producen los fines de semana. Cabe recordar que muchos de los locales que se asientan en Ponzano no son sólo gastronómicos, también sirven copas y muchos de ellos tienen licencias para estar abiertos hasta las tres de la mañana.

A partir de esta hora, los ‘pijos’ que han abarrotado hasta ese momento los bares se trasladan a los locales que cierran a las seis de la mañana como pueden ser Graff o El Callejón de Serrano, donde el Partido Popular y Ciudadanos extienden sus redes para ganarse a los votantes más jóvenes.