El campo del Rayo Vallecano, propiedad de la Comunidad de Madrid, continúa en una situación deplorable mientras el Ayuntamiento de la Villa y Corte (también controlado por el PP) cede grandes superficies de suelo público a clubes como Atlético de Madrid y Real Madrid para proyectos con usos cuya relación con el deporte genera debate.
La reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), que anula una de las parcelas clave de la futura Ciudad del Deporte colchonera, pone el foco en un modelo urbanístico que vuelve a los tribunales y que supone, además, un revés simbólico para el nuevo accionista mayoritario del Atlético: el fondo Apollo.
El fallo judicial invalida la parcela destinada a restauración, hotelería y ocio, por entender que no respeta el uso dotacional deportivo asignado al suelo. Aunque la sentencia no tumba el conjunto del proyecto, sí corta su pieza más orientada al negocio privado. El tribunal subraya que introducir actividades terciarias exige una justificación sólida y una evaluación ambiental estratégica, algo que el Ayuntamiento no realizó pese a que aprobó el plan en octubre de 2024.
La operación municipal cedía 205.000 metros cuadrados de suelo público al club, con el compromiso de que parte de las instalaciones revertirían al Ayuntamiento en el futuro. Pero, según el tribunal, la parcela anulada incluía actividades «alejadas de la finalidad deportiva», lo que invalida su aprobación.
AVISO A NAVEGANTES
La sentencia llega en un momento clave. Hace apenas unos meses, Apollo Global Management adquirió el 55% del Atlético de Madrid en una operación valorada en unos 1.300 millones de euros. El desarrollo de la Ciudad del Deporte formaba parte del paquete de activos estratégicos que el fondo planeaba impulsar desde su desembarco en el accionariado colchonero.
La decisión del TSJM, por tanto, no es solo un revés urbanístico: altera la hoja de ruta de un propietario cuya lógica es, ante todo, financiera. La parcela anulada era precisamente la que concentraba las iniciativas con mayor rentabilidad potencial.

El tribunal no entra en los aspectos económicos del plan, pero sí recuerda que un cambio de uso requiere procedimientos «que no pueden omitirse». El Ayuntamiento deberá rehacer esa parte del planeamiento y no podrá reintroducir los mismos usos sin un procedimiento completo.
Antes del varapalo judicial, el proyecto había atraído a nueve empresas interesadas en implantarse en el entorno del estadio. Entre ellas figuraban iniciativas de ocio deportivo como Wavegarden —especializada en lagunas de surf artificial— y propuestas académicas como la de la Universidad Alfonso X el Sabio, que planteaba un campus vinculado al deporte, la salud y la gestión.
Ninguna de estas propuestas estaba aprobada de forma definitiva, pero sí formaban parte de la expectativa general alimentada por el club y por el propio atractivo económico del área. Tras la sentencia, todas esas previsiones quedan congeladas. Las empresas deberán esperar a que el Ayuntamiento rediseñe el marco jurídico y valorar si el nuevo escenario sigue siendo viable.
El Atlético defendía el proyecto como una mejora global del entorno del Metropolitano, pero el fallo recuerda que el planeamiento aprobado introducía actividades que no se ajustaban al uso dotacional del suelo público. No imputó responsabilidad directa al club, pero sí dejó claro que la transformación diseñada no cumplía las exigencias administrativas. La resolución tiene implicaciones que van más allá del Atlético.
El Real Madrid también impulsa un gran desarrollo —un distrito tecnológico— en su ciudad deportiva de Valdebebas. El proyecto ha logrado recalificación similar: pasar de uso deportivo a usos terciarios en parte del ámbito.
Aunque la sentencia del TSJM no se refiere directamente a ese caso, establece un criterio que puede influir en su tramitación: el cambio de uso debe acreditarse con motivación específica y una evaluación ambiental completa.
El Ayuntamiento de Madrid afronta así un desafío mayor del inicialmente esperado. La sentencia señala carencias claras en el plan aprobado para el Atlético, lo que implica reforzar el control técnico y justificar cualquier modificación. El tribunal recuerda que el uso terciario en suelo público debe ser excepcional y que el interés general debe acreditarse con rigor.
El TSJM ha frenado ahora el plan colchonero, del mismo modo que ya ha tumbado en sentencias previas partes esenciales del proyecto del Real Madrid para convertir el Bernabéu en una macrosala de conciertos y para impulsar los parkings asociados, que han quedado paralizados por orden judicial.
A falta de ingresos por la compraventa de fichajes, y enfrentados a nivel internacional a clubes comprados por jeques árabes, los grandes clubes madrileños intentan generar beneficios apoyándose en el poder político. Sin embargo, en algunos ámbitos, el poder judicial los está frenando.





















