Quabit
A la derecha, Félix Abánades, presidente de Quabit.

La acción de la promotora presidida por Félix Abánades acumula un sinfín de sesiones en caída libre. Quabit no pasa por su mejor momento y los expertos no descartan una opa para este año. Lo ocurrido en Neinor ha encendido las alarmas del sector y Quabit no está en la mejor posición posible. La apuesta por el suelo residencial refleja que el objetivo de la compañía está fijado a un futuro lejano, no cortoplacista.

El sector del ladrillo anda convulso y el inversor lo sabe. La desconfianza se ha apoderado del sector y todos los ‘players’ del mercado intentan recuperar la fe de sus accionistas. Tras el terremoto en Neinor, Aedas se apresuró a anunciar la viabilidad de su plan estratégico. Para ellos David Martínez, CEO de la promotora, tranquilizó a los suyos con la confirmación de la obtención del 35% de las licencias para la entrega de viviendas de 2021.

Esta noticia supuso un bálsamo para Aedas. De hecho, su acción fue la que menos sufrió en esta vorágine que había creado los cambios de Neinor. En el lado opuesto se encuentra Quabit. La promotora no levanta cabeza desde finales del 2018 y esta situación de desconfianza en el sector ha acrecentado su crisis.

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Quabit obtuvo un beneficio neto de 6,8 millones de euros en el pasado ejercicio, lo que supone una caída del 53 % debido a la diferencia en el nivel de créditos fiscales activados (5 millones de euros en 2018 frente a 26 millones en 2017). Además,  el resultado bruto de explotación (ebitda) fue negativo en 25,3 millones al recoger el efecto extraordinario derivado de la corrección valorativa de suelos en planeamiento,según indicó la compañía.

“Estos dos datos son los principales motivos que explican el descenso del título. Desde el 2 de enero de este 2019 existe una revaloración negativa de la acción del 17%”, explican desde XTB. Por el momento, esta situación ha obligado a reconsiderar los plazos de su desarrollo, sin que esto afecte a los suelos que está previsto desarrollar en el Plan de Negocio.

Lo cierto es que el descalabró en Bolsa de Quabit, que cotiza en el Mercado Continuo, es evidente si se atiende al último año de recorrido. El 23 de abril del 2018, su cotización era de 2,14 euros por acción y el mismo día del año 2019 ha descendido hasta el 1,19 euros. Es decir, una caída de cerca de un euro en sólo 365 días. Un caída libre que tuvo en el 9 de abril su fecha más negra. Fue en ese entonces cuando su valor tocó mínimos al alcanzar los 1,12 euros.

El problema es que la cotización a corto plazo de Quabit no es muy esperanzadora. O al menos así lo indican los expertos. “La progresión es bajista y va a continuar así. Nada hace indicar que el título vaya a remontar, al menos en los próximos meses”, explican un consultor de XTB. De momento, la radiografía de una empresa -sus resultados- no responden a las expectativas generadas por la promotora y por eso el mercado no cesa de castigar a su cotización.

Quabit
Cotización de Quabit en el último año. Fuente: Bloomberg.

Otro de los factores según XTB ha influido en el desplome de Quabit es el papel de Felix Abánades, presidente, ceo y máximo accionista de la promotora. En noviembre de 2018, Abánades redujo su participación al 17,58%. “En la mayoría de los casos estas reducciones son acogidas en el mercado como una señal de desconfianza y más si se trata del máximo accionista de la compañía”, señalan en XTB.

Por el momento, Abánades continúa siendo el máximo accionista, seguido por Julius Baer Group (9,84%), Francisco García Paramés (4,93%) y Sankar Real Estate Partners (3,31%). “Tal y como está el sector no es descartable que se produzca una opa. Esta operación se ha puesto de moda y si el valor del título continúa bajando no es descabellado pensar que se pueda producir a lo largo de este año”, afirma un consultor de XTB.

UNA APUESTA A LARGO PLAZO

Quabit cuenta con un banco de suelo de 1,1 millones de metros cuadrados edificables donde desarrollar más de 8.500 viviendas. Paralelamente, cerró en 2018 adquisiciones de suelo residencial con una edificabilidad de cerca de 125.000 metros cuadrados. En este ejercicio prevé llegar a cerca del millar de viviendas escrituradas y alcanzar una velocidad de crucero de 3.000 entregas/año en 2022.

Precisamente esta estrategia a largo plazo es la que puede acabar con las esperanzas de Quabit en Bolsa. Sus objetivos no son cortoplacistas y los inversores lo que buscan son resultados inmediatos. La desconfianza del accionista en el sector del ladrillo ha disminuido y la promotora de Abánades no está en la mejor de las posiciones.