matrimonio diario fin

El matrimonio tiene, en la mayoría de las parejas, algunas etapas por las que se pasa. Sin embargo, todo empieza realmente en el noviazgo. Que sería la etapa precoz, el antes de…

Desde pequeños nos han enseñado que tenemos que nacer, crecer, casarnos, reproducirnos y morir. “Punto pelota”. Ah, sí, entre medio de todo ese plan divino que nos tiene impuesta la sociedad, hay que estudiar y trabajar mucho.

Cuando comienzas con el supuesto amor de tu vida, todo es bonito. Os veis de vez en cuando. Cada uno vive con sus respectivos padres, buscáis cada momento para tener sexo como conejos. La palanca de cambio del coche la llevas más de una noche tatuada en la rodilla a casa. Escondes los chupetones en el cuello y te acuestas mandando mensajes de amor cada noche contando los minutos que te quedan para ver a tu alma gemela.

La misma con la que no has pasado más de dos días juntos en un camping y que seguramente después de esas 48 horas, tres cuartas partes hayan sido dentro de la tienda de campaña.

El problema es que se idealiza el matrimonio y se imponen unas reglas no escritas que hay que seguir, sí o sí, o eres un paria de la sociedad.

Primera etapa del matrimonio

matrimonio antiguo pareja

Los primeros días después del sí quiero, si no se ha convivido con anterioridad son un poco como de adaptación. Algunas personas deberían venir con sus cinco minutos de tráiler para saber a lo que te enfrentas en un futuro.

El matrimonio, al principio, puede ser algo bonito en el que la palabra “cari”, “cielo” y “amor” predominen sobre las otras. Estás como en una nube de ensoñación en la que por fin vives bajo el mismo techo que tu media naranja.

Si la pareja es como Dios manda y sabe hacer frente a los quehaceres diarios, te ha tocado la lotería. El problema es cuando el cónyuge ha sido educado en la era del “cromañón” y no sabe ni freírse ‘una corbata’ ni plancharse ‘un huevo’. Al principio estás enamorada, te dices y te repites que todo está bien y que es solo adaptaros el uno al otro.

Si trabajas fuera y llegas a casa y no está la comida hecha, pese a que el otro llegue antes. La ropa está por el suelo y los calzoncillos cuelgan del pasamanos de las escaleras. No importa, tú eres feliz porque te vas a poner a recogerlo todo, harás una cena maravillosa y te irás a la cama con el amor de tu vida.  Aquí aún tienes sexo por las noches.

Segunda etapa del matrimonio

matrimonio en su segunda etapa

La segunda etapa del matrimonio es cuando ya lleváis más de tres años casados. También se la conoce vulgarmente como “La etapa del tic nervioso en el ojo a punto de salir disparado”.

Después de algunos años, ya has podido comprobar si tu pareja está educada en la igualdad de género o es un misógino de tres mil pares de narices. Si es la primera opción, átalo y no lo dejes escapar por nada del mundo. Si, por desgracia, es la segunda, sigue leyendo.

Con el tiempo, el amor verdadero y la música a tu alrededor cuando lo miras ha ido desapareciendo. Te has dado cuenta que le llamaban príncipe azul porque los pantalones le apretaban los testículos y que ni los pajaritos ni los ratones vienen a ayudarte a limpiar toda la porquería que tu media naranja va echando por ahí.

Llegas a casa cansada de trabajar y sin ganas de mirarte al espejo y ahí está él. En el sofá tumbado, ocupando todo el espacio, esperando que llegue su nueva mamá para que le prepare la comida, porque las manos se las hicieron para rascarse sus partes nobles solamente.

Es el momento tic nervioso del ojo que está a punto de salir disparado. Miras la casa hecha una pocilga, los zapatos sucios en la alfombra, en la barandilla de la escalera ya se están comenzando a acumular los gayumbos del susodicho. Cuando cierras la puerta tras de ti dando un portazo que hace temblar el marco él levanta la cabeza y dice: “¿Qué hay de comer?”

Ante esa pregunta vas andando a la cocina y te pones a cocinar y a recoger como puedes lo que vas viendo en tu camino. En esta etapa, el sexo es cosa de una vez cada quince días.

Tercera etapa del matrimonio

matrimonio tercera etapa

Esta etapa del matrimonio es cuando tu pareja ha resultado venir del espacio temporal y se ha instalado en tu vida por causalidad. También hay hombres normales, o eso espero.

Ya llevas más de cinco años aguantando. La tensión la tienes por las nubes, estás cansada y cada día te quieres y te valoras un poquito menos. Lo de depilarte las piernas ha pasado a un aspecto secundario de tu vida. Usas las bragas sobaqueras de boquetes y “los picardías” de antaño los utilizan tus hijas para jugar a las muñecas. Tus pijamas ahora son de pelitos y cuanto más calientes mejor.

Y entonces, llega ese día en el que ya se ha repetido la misma historia durante demasiados años. No recuerdas la última vez que sonreíste, las entradas de las canas de tu pelo hace tiempo que se difuminaron con el resto. Entras en casa, sueltas las bolsas y miras a tu alrededor. Contemplas la vida que llevas y la que imaginaste en esa tienda de campaña que llevarías, y de pronto tu mundo se detiene.

Sonríes de nuevo, vas a la escalera, coges sus calzones de tamaño industrial y se los tiras a la cabeza y vuelves a salir por la puerta, pero esta vez tomando aire como no lo hacías en mucho tiempo. Muchas veces, aguantamos la carga que queremos aguantar.

Después de decidir que eres tu propia princesa y tu cuento no necesita ningún ogro disfrazado vuelves a ser tú, esa tú de hace años. Más vieja, cierto, pero también más sabia, con ganas de comerse el mundo y cansada de que el mundo se la coma a ella.