5G en España una tecnología revolucionaria

Desde el domingo que aterricé en Barcelona he estado buscando cobertura 5G. Dijeron que esta nueva conectividad móvil es una realidad, y así ando: “buscado red”. Cuatro días después, nada de nada. Mi dispositivo se mueve con 4G, y no siempre. También me dijeron que no hay problemas con Huawei. Que todo está en orden. Eso sí, mencionas a los operadores de telefonía y sus partners un posible veto de los chinos con el consiguiente cambio de infraestructura, y se echan a llorar.

Así se podría resumir esta edición del Mobile World Congress (MWC19) de Barcelona. Mucho 5G (que ya es una realidad, dicen); y mucha inquietud en el sector telco con el ‘caso Huawei’. Mientras, como cortina de humo ante la falta de innovación e ideas, móviles doblados a precio de oro. Más toscos que un smartphone, más pequeños que una tablet y más caros en general. Después de eso solo queda el 5G. Así que hablemos de eso, que para algo hemos venido a Barcelona.

Sería incorrecto decir que no existe el 5G. Además, los operadores se enfadarían y los proveedores también. Por eso, vamos a aclararlo: la tecnología móvil 5G ya se puede usar. Hay empresas que tienen despliegues y son capaces de aproximarse por completo a lo que vendrá dentro de un año a nivel comercial, tanto en el segmento corporativo, como en el de andar por casa. Este último, por cierto, será el primero que deje más dinero en la caja de los operadores. Y es que por más que se empeñen en vender drones voladores, coches conectados o ciudades inteligentes, según aclara un alto directivo del sector a MERCA2, lo primero que sucederá es que los usuarios gastarán más datos en el móvil, y eso se podrá monetizar. Después, todo se verá. Pero a saber cuándo.

El 5G es una realidad de mercado, pero una que cuesta ver y vender… por el momento

En este contexto, el MWC19 se ha mostrado como un congreso de transición. Puro y duro. Incluso en la parte política, el boicot al Borbón fue más fanfarria que realidad. Ni para eso ha dado este Mobile. Y en cuanto al 5G, lo cierto es que cuando vayamos el año que viene todavía ningún paisano en la calle lo podrá usar en España. Tampoco ninguna empresa. Mi duda es: ¿de qué hablaremos entonces si ya todo está contado?

CONTAR QUE EL 5G ES MARAVILLOSO

Un directivo de un operador de telefonía, en defensa del 5G, se afanaba en convencer a un grupo de periodistas durante un evento de que esta tecnología ya está aquí. Ha sido la frase más utilizada, como si de marcianos se tratase.

Los periodistas, sabiendo lo que cuesta vender temas “que no existen”, le hacíamos entender que a los lectores en general -salvo a sus compañeros directivos de empresa-, el 5G les importará cuando lo puedan tocar. Y para eso falta más de un año. Así ha sido la pelea del Mobile. Todas las compañías mostrando cosas que se podrán hacer mañana, sin entender que la gente quiere sabes qué cosas puede hacer hoy.

LO SERIO: HUAWEI

Y ahora pongámonos serios. Como el 5G, por mucho que se empeñen, no será una realidad hasta que nuestros padres sepan lo que es, el mío por ejemplo ahora ya sí conoce Uber y Cabify, hablemos de un asunto algo complejo: Huawei.

Nadie lo quiere reconocer en público, y “on the record”, menos. Pero hay bastante intranquilidad con respecto a un posible veto. Y la postura del Gobierno español no ayuda. Ya de salida, la supuesta ministra el ramo, Nadia Calviño, no ha dicho todavía esta red es mía. Y su secretario de Estado para el Avance Digital, Francisco Polo, pegó un pelotazo durante el MWC19, y a seguir para adelante. “Haremos lo que digan en Europa”. Que traducido es: “No vamos a meternos en ningún jardín con nadie, y si alguien viene a la puerta del antiguo Capitán Haya, nos encogeremos de hombros”.

Tarde o temprano, en Europa, alguien va a tener que tomar una decisión con Huawei

Luego, dentro de las empresas, hay dos bandos. Los que llevan traje; y los ingenieros, que los hay con traje y sin traje. Los primeros atienden, como los políticos, al discurso oficial. “Haremos lo que diga Europa”. No quieren romper con Huawei por lo que pueda pasar, pero tampoco quieren hacerse venir arriba a Ericsson o Nokia… por lo que pueda pasar.

Y los ingenieros, menos cautos, también son más realistas: “Un veto y un cambio de red (y arquitectura) es impensable, caro, con altos costes… e impensable”. No conciben que haya que reformular parte del despliegue 4G y que el suministrador de la “triple B” no sea quien desarrolle el 5G. Pero los operadores han optado por el modo ojos que no ven… si al final no pasa, perfecto; y si pasa… ya veremos quién paga.

Este es el panorama de 2019. Donde los operadores, en la sombra, seguirán mejorando el 5G, porque existe, lo hemos visto. Pero solo los periodistas. Mi padre leerá esta contracrónica con 4G.