Mitos y verdades sobre la descarbonización: ¿cuál es el ritmo real?

Hasta aquí ha llegado nuestro planeta. Si la sociedad en su conjunto no deja de contaminar y se toman medidas para reducir las emisiones, las consecuencias serán nefastas. No se trata de un mensaje catastrofista, sino de una realidad constatada por científicos y empresas. Por ello, ha llegado el momento de innovar y trabajar de manera conjunta para ofrecer mayor cantidad de energía ante una demanda creciente debido al modelo económico; pero también es la hora de aclarar que no será una tarea sencilla y los condicionantes son muchos.

Para debatir sobre estos asuntos, MERCA2 ha desarrollado una mesa de debate bajo el título ‘Objetivo 2050: Claves de la descarbonización del modelo energético español’. Han participado el experto en Políticas y Agenda Internacional de Cambio Climático de Naturgy, Eduardo Fernández; el manager Monitor Deloitte, Gonzalo Ramajo; la directora del Departamento de Energía del Ciemat, Mercedes Ballesteros; y el presidente de Fundación Renovables, Fernando Ferrando. Distintas visiones sobre un mismo tema que dejan como principal conclusión que la descarbonización avanza, pero sus tentáculos van más allá de cerrar las centrales de carbón.

Lo único claro, como asegura Eduardo Fernández, es que “es el momento oportuno para hablar de esto, ya que ahora sí está en boca de todos”. Se trata de algo fundamental. Ha entrado en la agenda de todos, tanto organismos públicos como empresas. Por ello, Fernández estima que, una vez establecido el marco regulatorio y el consenso de que se necesitan cambios, “se puede decir que ya hemos arrancado”.

Experto en Políticas y Agenda Internacional de Cambio Climático de Naturgy, Eduardo Fernández

En este sentido, Mercedes Ballesteros es menos optimista y cree que “nos queda mucho por hacer. Tenemos las previsiones de ir saliendo poco a poco”. El motivo para este escepticismo es que asume que “no todos los colores políticos ven el tema de las renovables igual”; aunque tiene claro que “esto ya no hay quien lo pare”.

Por su parte, Gonzalo Ramajo también tiene una visión optimista; además, asegura que “la sostenibilidad está en el debate público, y eso ha sido muy importante; tanto, que incluso ya se mete dentro del marketing”. Algo que extiende al ámbito corporativo. “En cuanto a las empresas, cada vez hay menos aldeas galas que nieguen que estamos ante un cambio”.

En el lado opuesto, Fernando Ferrando es bastante descreído con los ritmos de descarbonización. “España no ha cumplido con los compromisos que se tenían. Teníamos que estar en el 20% de energía final con renovables, y estamos en el 17,3%”. Además, a nivel regulatorio, advierte de que “el Pniec (Plan Nacional Integrado de Energía y Clima) no es válido si en el 2030 las emisiones las vamos a reducir un 20% con respecto a 1990, cuando la UE marca el 40% para esa fecha”.

Presidente de Fundación Renovables, Fernando Ferrando

Aunque la aplicación práctica la ve distinta el experto de Naturgy, que recuerda que su compañía lleva inversiones que han sido record en materia renovables, y el objetivo es triplicar la potencia con esta tecnología.

PROBLEMA LOCAL… Y GLOBAL

Al margen del ritmo, no hay dudas de que se trata de una contingencia global. “La respuesta a la descarbonización debe ser global. Ya no puede haber suspicacias por parte de nadie, porque esto es un problema de todos. Además, esto debe verse como una oportunidad”. Así de claro se muestra Eduardo Fernández que, evidentemente, asume que los tiempos de mirar a los demás han acabado.

Del mismo modo, Mercedes Ballesteros estima que en la descarbonización “el desafío debe ser global”. De hecho, pone como ejemplo la cumbre climática que se celebrará en Madrid próximamente y que deja muy patente que “el discurso de los países que quieren contaminar para desarrollarse ya no es válido”.

Y va un paso más allá Gonzalo Ramjo al aseverar que “el debate sobre el cambio climático ya no existe, a nivel científico se asume que es una realidad”. Ahora bien, también asume que “hay que generar incentivos para que la gente actúe de manera responsable, así como las empresas y la industria. Un ejemplo es la fiscalidad, que no genera inercias por ejemplo a nivel particular, para ir hacia modelo sostenibles”.

Manager Monitor Deloitte, Gonzalo Ramajo

Por su parte, el presidente de Fundación Renovables va un paso más allá cree que pese a haber identificado el problema, “se antojan insuficientes las medidas que se están tomando, sobre todo porque ya no es una emergencia climática, también es de salud”.

EL EQUIPAJE PARA 2050

Una vez analizado el ritmo de descarbonización, toca situar qué tecnologías de generación de energía tomarán mayor peso los próximos años.

Para Eduardo Fernández, las energías renovables, de manera evidente, pero con la certeza de que eso resuelve solo el consumo eléctrico final. Por ello advierte de que “hay que trabajar con otros vectores. Por ejemplo, nosotros trabajamos con los gases renovables como el biometano. Además, el almacenamiento debe ser algo que debe evolucionar; y el hidrógeno también deberá jugar un papel importante”.

En esta lista de tecnologías necesarias Mercedes Ballesteros vuelve a marcar la equis en el almacenamiento y el gas renovable. Por su parte, Gonzalo Ramajo, añade una variable no tecnológica, pero que será fundamental: la eficiencia. Pone como ejemplo las calderas o los propios vehículos como elementos cuya importancia es que sean capaces de consumir mucho menos.

Directora del Departamento de Energía del Ciemat, Mercedes Ballesteros

Mientras, para Fernando Ferrando, la ecuación es simple: oferta renovable, electricidad y el hidrógeno con respecto al transporte pesado. Simple, pero más sencillo será si todos los actores involucrados se ponen de acuerdo.