Existen mucha formas diferentes de gestionar un negocio, algunas son mejores que otras, pero es que además hay algunas modalidades que pueden ser la razón del fracaso. Entre ellas vamos a destacar la microgestión, que llevada al extremo puede tener importantes consecuencias sobre tu negocio e incluso tu salud, contribuyendo a elevar por encima de lo recomendable tus niveles de estrés.

Es posible que como emprendedor seas una persona multitarea, lo mismo prestas servicio a tus clientes que haces las facturas o pones en marcha una campaña de marketing en Facebook. Y, aunque esto puede ayudarte a salir adelante al principio, si lo conviertes en la forma habitual de gestionar tu negocio puede acabar con él.

Rasgos que identifican a un micromanager

micromanager

Cuando creas tu negocio quieres alcanzar el éxito y desde luego no está en tu cabeza hacer algo que pueda perjudicarle. Pero el paso de la gestión eficiente a la microgestión a veces es tan sutil que puede que ocurra sin que te des ni cuenta. Por eso, conviene que estés al tanto de posibles señales de que te estás convirtiendo en un controlador excesivo.

Estás llevando a cabo microgestión si te niegas a delegar, o si delegas en otros pero al final acabas revisando punto por punto e incluso corrigiendo esos trabajos que has delegado. También si te centras más en los detalles que en el resultado general y le prestas el mismo tiempo a la supervisión de las cosas urgentes e importantes que a las que no lo son. Todo esto puede hacer que te sientas insatisfecho con los resultados de tu equipo de trabajo y con los tuyos propios.