Pensiones a fallecidos

Impugnaciones de pliegos, sanciones, trampas, competencia desleal y un sinfín de críticas y denuncias procedentes de todos los ámbitos del sector turístico. Esto es solo una parte de lo que generan los viajes del Imserso. Pero, ¿por qué se repiten todos los años este caos? Básicamente porque se trata de un suculento negocio donde aerolíneas, hoteleros y agencias de viajes quieren sacar tajada. Ahora mismo está en juego el próximo concurso millonario.

Con retraso y muchas críticas el 12 de abril se publicaron los tan ansiados pliegos del Imserso. El valor estimado del contrato asciende a 1.142.365.995,76 euros (IVA excluido). Esta cifra incluye tanto la aportación del Imserso (20,39%) y la de los beneficiarios (79,61%) durante las dos temporadas, así como una posible prórroga por otras dos. Sin prórroga, la cifra es de 656,8 millones de euros.

Como ocurre desde hace años, estos pliegos se dividen en tres lotes (donde se reparten las 90.000 plazas): costa insular, que incluye Canarias y Baleares (valorado en 39,6 millones de euros, sin IVA); turismo en zonas de costa peninsular (52,9 millones de euros) y turismo de interior y procedencia europea (17,5 millones de euros). Como es obvio, las zonas de costa son las que más aportación económica contemplan y, por lo tanto, los más codiciados por todos.

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Y aquí es donde entran realmente en juego los intereses de las empresas que participan. Este año son tres, Logitravel (con su marca Traveltino Senior) se suma a Mundosenior (la UTE de Viajes Halcón y B the Travel Brand, antigua Viajes Barceló) y Mundiplan (formado por Iberia, Alsa, Gowaii e IAG7). Estas dos últimas ganaron el último concurso del Imserso, licitado en 2015.

En el caso del transporte, a Iberia le beneficia conseguir el lote de las islas ya que con ello consigue llenar las plazas vacías de los aviones en una época desestacional. Por el contrario, su otra socia de UTE, Alsa, se aprovecharía del transporte terrestre del lote de la costa peninsular y del turismo interior, ya que acapara la mayoría de las rutas nacionales del país.

Pero lo que está claro es que las islas son las más codiciadas. Tan pretendido es este lote que la otra UTE, Mundosenior, el pasado año dio lugar a la confusión entre los jubilados al vender un producto parecido al del Imserso –sin ser subvencionado– bajo el nombre Mundosenior Plus. Una marca engañosa por el parecido del nombre. Estrategia de la que también se aprovecharían Air Europa (Globalia) y Evelop (Grupo Barceló), aerolíneas hermanas de Halcón Viajes y B the Travel Brand, respectivamente. Los nuevos pliegos impiden este tipo de engaños.

LOS INTERESES DE LOS HOTELEROS Y LAS AGENCIAS

La otra gran batalla la libran los hoteleros. La Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat) ha impugnado los pliegos del concurso de los viajes del Imserso, por considerar que incumplen los requisitos legales. Estos se quejan de que las condiciones son “inasumibles” para los hoteleros. Si se admite a trámite, el inicio de los viajes podría retrasarse más allá del 1 de octubre.

De media, los hoteleros ganan 20 euros por persona y día. Pero para evitar pérdidas, establecen que debería ser de 25 euros. Este programa afecta a 350 hoteles en toda España y mantiene el empleo de más de 12.000 trabajadores cada temporada.

Y también juegan su baza las agencias de viajes. Por un lado, las mas tradicionales, Halcón Viajes y B the Travel Brand. Por otro, una agencia online (OTA, en sus sigla en inglés), que sería Logitravel. Esta, curiosamente, está liderada por el exdirectivo de Halcón Viajes, Chema Hoyos. Por lo que añade más morbo a la adjudicación del concurso. Por último, el grupo turístico Gowaii y la agencia de viajes para empresas IAG7.

Aunque en el caso de estas el beneficio es bajo. La Federación Territorial de Asociaciones de Agencias de Viajes (Fetave), lo estableció el pasado año en 12 euros por viaje vendido. De ahí que muchas agencias minoristas no quieran participar.

EL GOBIERNO TAMBIÉN GANA

Estos viajes también benefician al Estado, aunque de forma indirecta. Los cálculos que se realizaron hace años confirman que por cada euro que el Gobierno invierte en los viajes del Imserso recibe 1,56 euros. Eso quiere decir que no solo rentabiliza el gasto ocasionado, sino que consigue obtener beneficios.

Ese beneficio lo consigue gracias a que los viajes del Imserso favorecen la creación y mantenimiento del empleo en el sector turístico, especialmente en el hotelero. Sin estos viajes, muchos trabajadores de estos establecimientos acabarían en el paro. Por lo que tendrían que cobrar una pensión de desempleo a cargo del Estado. Así, el Estado sigue recaudando el IVA, Impuesto de Sociedades e IRPF y se ahorra el pago del desempleo. Por lo que el Imserso ayuda a mantener el empleo en un sector, el turístico, marcado por la temporalidad y la precariedad.

HISTORIA DE UN CONCURSO CON LUCES Y SOMBRAS

Este servicio lleva 34 años en funcionamiento y cada temporada amplía plazas. En el año 1985, el Instituto Nacional de Servicios Sociales, organismo entonces dependiente del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, inició, con carácter experimental, un Programa de Vacaciones financiado parcialmente y destinado a los mayores de 65 años. Ese año arrancó con tan solo 16.000 plazas y dos puntos de destino: Palma de Mallorca y Benidorm. Un total de 16 hoteles y 100 agencias participaron en esta primera prueba de un negocio redondo que año tras año crece. Ahora se ofertan 90.000 plazas y participan 350 hoteles.

Pero a lo largo de su historia ha tenido sus sombras. Las prácticas de algunas empresas siempre han estado bajo la lupa. En 2016 la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) multó a Halcón Viajes y B the Travel Brand con 1,84 millones de euros (1,22 millones a la agencia de Globalia y 0,62 millones a la de Barceló) por haberse puesto de acuerdo en sus ofertas para los viajes del Imserso.

Ese mismo año, el propio Imserso impuso una multa de 1,9 millones de euros a la UTE Mundiplan por incumplimiento de los compromisos asumidos en el contrato público del Programa de Turismo por causas imputables a esa empresa, en concreto, ante la falta de disponibilidad de las plazas hoteleras comprometidas en su oferta.