Huawei
Marlene Awaad/Bloomberg

Como era de esperar, una de las compañías más mediáticas de este MWC19 de Barcelona está siendo la china Huawei. En primer lugar por la presentación de su nuevo terminal plegable, el Mate X, que al margen de su precio, más de 2.000 euros, no se sabe cómo será su aceptación en el mercado. El otro asunto que ha puesto al fabricante chino en boca de todos tiene que ver con sus problemas en EEUU y la internalización del conflicto. Algo que pueden terminar pagando los usuarios.

El contexto explicado de forma rápida es el siguiente: Estados Unidos ha generado una psicosis a nivel mundial sobre la posibilidad de que Huawei esté espiando a través de sus redes. Eso ha provocado que los diversos gobiernos tomen medidas, más o menos drásticas. En el caso europeo, países como Reino Unido tienen una posición parecida a la Administración Trump, y otros, como el caso español, todavía no hay postura en firme por parte del Gobierno (en funciones dentro de dos semanas). Así, están siendo las empresas las que tomen partido. Y lo han hecho.

En principio todas confían en Huawei. Después de las auditorias de redes que han llevado a cabo, como ha sido el caso de Vodafone España, no han detectado que haya ninguna “backdoor”, ni nada por el estilo. Así pues, sus despliegues de 5G, al menos en la fase precomercial, se llevarán a cabo con los chinos. Pero esa está siendo la expresión de moda: “Al menos por ahora”.

Poco a poco empieza a haber un runrún sobre lo que supondrá un veto a Huawei

En Orange España sucede lo mismo. Al igual que los británicos, la mitad de su red móvil 4G está desplegada con Huawei. Seguirán “por ahora” así, pero todo queda circunscrito a lo que diga la Unión Europea y cada estado miembro. Aunque el que ha hecho saltar la liebre fue Telefónica la semana pasada al asegurar que si finalmente hay que prescindir de Huawei como proveedor de red, el efecto dominó llevaría a una subida generalizada de las tarifas de móvil debido al encarecimiento en la implantación de infraestructuras.

EL EFECTO DOMINÓ DE HUAWEI

La teoría del efecto dominó que ofreció hace unos días el consejero delegado de Telefónica, Ángel Vilá, es algo que asumen dentro del sector. Fuentes del mercado aseguran a MERCA2 que, efectivamente, en caso de que hubiera un veto masivo y obligatorio sobre las redes de Huawei el coste de reemplazamiento sería muy elevado. Demasiado, justo cuando se trata de abordar el despliegue de una nueva tecnología móvil como el 5G.

Y es que cabe recordar que operadores en España como Orange y Vodafone tienen casi la mitad de su red con los chinos. Mientras, Telefónica, no está tan expuesta pero de igual modo sufriría el incremento de costes por otro de los efectos dominó en el presunto veto a Huawei: la menor competencia en el sector.

En España, el posible veto a Huawei afectaría de manera directa a Vodafone y Orange

Mientras que los operadores de telefonía se cuentan por decenas en Europa, ese está siendo un lamento público dentro del MWC19, los proveedores de red apenas llegan a la media docena. Así, Nokia y Ericsson quedarían como principales players toda vez que ZTE y Samsung todavía son compañías irrelevantes fuera del contexto asiático. Por ello, fuentes del sector asumen que una hipotética menor competencia encarecería de facto el precio para el desarrollo de infraestructura.

Con toda esta ecuación, el resultado final sería reflejar en las tarifas de los clientes el incremento de costes en la inversión. A fin de cuentas, los operadores no pueden asumir todo el impacto que supondría el veto externo a Huawei, sobre todo una vez que fuera una decisión política.

¿MIEDO SOBRE 5G?

Al margen de ese efecto dominó, otro de los factores que empieza a preocupar en la industria, al menos así se refleja en el MWC19, es la capacidad que tendrían Ericsson y Nokia para desarrollar la tecnología 5G de la misma manera que lo podría hacer Huawei.

En este sentido, y al margen del precio, donde los chinos sí parecen imbatibles, Ericsson, por ejemplo, ha volcado gran parte de su promoción en este MWC19 en manifestar la calidad de su 5G. Por lo tanto, quienes empiezan a preocuparse por hipotéticos problemas en la llegada del 5G deberían estar tranquilos. Con o sin Huawei, parece que la industria europea está capacitada para ello. Otra cuestión serían los precios, costes y futuros sablazos en las tarifas móviles. Pero todo no se puede tener.