Uno de los mayores problemas que enfrentan los emprendedores es encontrar la financiación que les hace falta para poner en marcha su negocio y dar los primeros pasos hacia el éxito. Cuando un proyecto todavía no está asentado, o incluso todavía no existe, no es nada extraño oír un “no” por parte de los bancos. Por suerte, hoy en día hay otras alternativas de financiación además de las entidades financieras.

Sin embargo, el emprendedor debe ser consciente de que no puede satisfacer todas sus necesidades de financiación recurriendo a préstamos, ya que estos al fin y al cabo tienen un coste. El objetivo es que, una vez en marcha, el negocio sea capaz de sostenerse económicamente por sí solo, reduciendo su necesidad de financiación de terceros. Para conseguirlo es importante obtener rentabilidad, pero también saber gestionar muy bien los ingresos. Por eso, vamos a ver algunos trucos muy útiles.

Ajustar los gastos del negocio

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Los emprendedores tienen que hacer frente a una serie de gastos de su negocio que son fijos y otros que no lo son y que, por tanto, resultan más complicados de cuantificar. Sin embargo, lo que no se puede hacer nunca es caer en un sobreendeudamiento. Después de unos meses de actividad puedes extraer una media de los gastos mensuales de tu negocio.

Analizando detenidamente los costes seguro que puedes encontrar partidas en las que es posible el ahorro: cambiando de compañía de teléfono, buscando una gestoría más barata, dejando de invitar a comer a posibles clientes, etc. En el caso de que haya que realizar gastos importantes, es aconsejable evaluar si estos son realmente necesarios o si se pueden dejar para un momento posterior en el que haya más recursos disponibles.