Al término del pasado ejercicio el principal mensaje que se quiso trasladar al inversor por parte de muchas firmas de análisis fue que el fin de fiesta había llegado, o que al menos estaba más cerca de lo que parecía. Los fuertes descensos de los mercados hicieron plegar velas a los grandes institucionales.

Con el arranque del 2019 todo cambió. Fueron precisamente esos descensos los que provocaron que las gestoras de fondos de inversión optaran por buscar oportunidades con las que obtener rentabilidades a futuro, a pesar de los ruidos de fondo que alertaban de posible recesión en Estados Unidos que afectase al resto de las grandes economías desarrolladas.

El cambio de sentimiento en los mercados que trajo este año se ha confirmado con el cierre del primer trimestre del año. Después de ver el mejor arranque del año de prácticamente los últimos 30 ejercicios -con subidas de entre el 10 y el 13% en la mayoría de los índices al cierre del primer trimestre-, desde el equipo de gestión y análisis de Abante Asesores consideran que este optimismo va a continuar durante los próximos meses.

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El segundo trimestre ha comenzado con prácticamente todos los índices bursátiles en máximos del año y, aunque tenemos una visión positiva para los próximos meses, sí creemos que el mercado no va a seguir subiendo a este ritmo tan fuerte”, explica Ángel Olea, director de inversiones de Abante.

En este sentido, Olea recuerda que lo que ha pasado es que veníamos de vivir un 2018 -especialmente en la recta final del año- en el que el pesimismo se había instalado en el ánimo de los inversores, que estaban infrainvertidos en renta variable por temor a una recesión mundial: “Al final se ha visto que no estábamos en una situación tan mala. Aunque las economías sí están presentando datos más débiles, la recesión, que es lo que el mercado estaba prácticamente poniendo en precio, queda lejos”.

La volatilidad significa fluctuaciones agresivas de los precios, y estas fluctuaciones pueden ser a la baja (último trimestre de 2018) o al alza (primer trimestre de 2019). Para el inversor a largo plazo, tratar de justificar las subidas de 2019 es un ejercicio tan estéril como tratar de justificar las caídas de 2018. Por tanto, es momento de seguir siendo selectivo con los valores para generar rendimientos en el largo plazo.

LA BÚSQUEDA DE ALTERNATIVAS PARA INVERTIR

Ante este escenario, la pregunta desde el punto de vista de la inversión es dónde encontrar valor. En Abante continúan pensando que los mercados de riesgo siguen presentando una gran oportunidad este año y, por ello, su principal apuesta sigue siendo la renta variable, mientras que en renta fija son conservadores.

Ahora, aunque siguen sobreponderados en renta variable, piensan que es un buen momento para reducir “un poco nuestra inversión, por lo que en marzo decidimos bajar nuestra exposición hasta el 55% para dejarnos munición por si asistimos a alguna corrección”, señala Olea.

Un sector muy interesante, afirma Beltrán de la Lastra, presidente y director de Inversiones de Bestinver, y que tiene especial relevancia en el marco de sus carteras, es el industrial. En sentido amplio, lo componen dos tipos de compañías: “las de ciclo largo, donde se englobaría minería, petróleo y gas, papel, etc. y las de ciclo corto, donde entrarían automoción o equipos industriales entre otros”.

Desde su punto de vista el mercado no entiende particularmente bien las compañías de ciclo largo, ya que pone su foco en los resultados a muy corto plazo (de los próximos 24 meses) como aproximación a los beneficios normalizados.

Esto implica una clara ineficiencia en la valoración y deja oportunidades “en compañías como Dassault Aviation, Boskalis, Andritz, Valmet, Técnicas Reunidas, Epiroc, FLSmidth o Schlumberger”. Todas buenas empresas a precios razonables, con unos negocios de “nicho sólidos y un riesgo relativamente bajo de pérdida permanente de capital”.

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Por otro lado, el experto añade que hay compañías industriales de ciclo corto como pueden ser Valeo o Faurecia, “donde el riesgo viene por la posible desaceleración de la actividad económica”. En estos se debe buscar la protección a través del precio. El caso de Valeo es un claro ejemplo. Históricamente ha cotizado a un múltiplo EBITDA de 8 veces mientras ahora cotiza a un múltiplo de 4,5 veces, analiza de la Lastra.

Esto quiere decir si el precio fuera eficiente, el mercado estaría descontando una caída de beneficios de un -44%. Gracias a la experiencia y el profundo conocimiento de la compañía por nuestro equipo de análisis, estimamos que los beneficios normalizados, aunque son menores a los realizados el último año, superan con creces la caída descontada.

RIESGOS EN EL HORIZONTE

Otros temas que están afectando al mercado de manera sustancial es el riesgo político alrededor del Brexit. De la Lastra explica que es un proceso que sigue desde el desarrollo del referéndum hasta hoy ha generado “oportunidades de inversión”. Una después del referéndum, en el año 2016, que se generó un descalabro enorme y un desorden importante con hundimientos del 20% en Reino Unido sin razón ninguna.

Otro de los riesgos es el tema de los bancos. Las entidades, en general, es difícil valorarlas y por lo tanto el margen de seguridad exigido debe ser mayor que en otros sectores. De la Lastra expone que, como inversores en valor, “no debemos olvidarnos de que, si tenemos la capacidad de comprender una compañía y si esa compañía tiene el margen de seguridad exigido, debemos de construir posiciones”.  De ahí a su apuesta por Banco Sabadell, que representa el 2% del conjunto de su cartera o Commerzbank, que suma un 4%.