García Carrión justicia

Alonso Quijano, más conocido por Don Quijote de la Mancha, se montó en Rocinante para desfacer entuertos. Ánimo esforzado y justiciero que le llevó incluso a luchar incluso contra molinos de viento. José García Carrión, presidente del Grupo García Carrión, no ha dudado a lo largo su amplia trayectoria en cabalgar a lomos de la justicia para conseguir aquello que consideraba justo. Eso sí, sin lanza en astillero ni adarga antigua, sino con lo que entendía que eran buenas razones.

Razones argumentadas para defender a sus productos a capa y espada delante de esa mujer llamada justicia que tiene en sus manos una balanza. Una balanza que significa que trata por igual a todos. Como se solía decir en el mundo deportivo, en un partido juegan once contra once, y gana Alemania. En este caso, ante los tribunales, juega García Carrión contra otros, y gana García Carrión.

La última partida ha tenido lugar en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Valdepeñas. ¿El motivo de la disputa? Un supuesto fraude con los vinos, ya que cabía la posibilidad de que, vendidos como crianza, reserva y gran reserva, no hubiesen pasado por barrica el tiempo suficiente. Enfrente tenía a su gran contrincante: Félix Solís.

El juzgado ha aceptado las medidas cautelares planteadas por García Carrión a través de su asociación (Avival). Por eso, y a partir de ahora, debe ponerse en la contraetiqueta de la DO Valdepeñas si un vino es reserva o gran reserva.  Si un vino no tiene crianza, deberá poner de qué año es la uva. Así, se guarda en el baúl de los recuerdos las etiquetas genéricas de tinto sin año.

GARCÍA CARRIÓN, A POR TODAS

Don Quijote salió desde de un lugar de La Mancha para toparse con la gente que, por aquel entonces, campeaba por España. García Carrión ha tenido sus disputas no sólo en Valdepeñas. En ocasiones, con auténticos gigantes, llamadas multinacionales, que no pudieron con su deseo de hacer justicia.

La mayor bodega de Europa, y la cuarta del mundo, ha defendido no sólo el vino. También los zumos. En este caso, es la empresa líder en España y la segunda en Europa. Don Simón es su marca en este último apartado. Y acudió a la justicia para defenderla frente a Minute Maid, la marca de Danone y Coca-Cola. Este último, era zumo concentrado. Don Simón, exprimido. Ambos compartían espacio en la zona de refrigerados. García Carrión, siguiendo el lema de la pelicula Los Inmortales de que sólo puede quedar uno, acudió a la justicia. Y ganó.

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La batalla de los zumos también vivió otro capítulo con otro contrincante de enjundia: Granini. A este no se le ocurrió otra cosa que publicitar su producto, a base de néctar de naranja, como si fuera zumo de naranja. García Carrión lo denunció. La Audiencia de Barcelona le dio la razón, ordenando que se dejara de emitir el anuncio. Granini no estuvo de acuerdo, y recurrió. La Sala del Tribunal Supremo desestimó su recurso de casación. García Carrión ganaba de nuevo.

FRONTERAS AFUERA

Volviendo al capítulo vinos, García Carrión vivió una particular odisea que le llevó diez años de lucha, no sólo en España, también en la Unión Europea (UE). Al final logró que una misma marca pudiera llevar etiquetas de diferentes consejos reguladores. Todo un impulso a la venta internacional de su vino Pata Negra.

Si Don Quijote quiso desfacer entuertos en los que hoy es La Mancha, Aragón y Cataluña, García Carrión hizo lo propio de fronteras afuera. Denunció el fraude del vino español vendido a Francia a granel, y tuvo que defenderse en Estados Unidos de la denuncia de la marca francesa Louis Roederer porque su marca Cristal se asemejaba a Cristalino. Argumentaron que era competencia desleal. García Carrión ganó el envite.