DIA

Inestabilidad. Nerviosismo. Y la sensación de que el próximo despedido puede ser cualquiera. Así es como están viviendo estos días los trabajadores, mandos intermedios, directivos y hasta proveedores de DIA. Su nuevo dueño, el magnate ruso Mikhail Fridman, está quitándose de en medio a todos aquellos que forman parte de la antigua directiva de DIA. Pero lo peor es que se esperan más cambios en esta misma dirección, según fuentes cercanas a la cadena de distribución. La purga no ha hecho más que comenzar.

La semana pasada, Fridman decidió despedir a María Miralles, quien procedía de la consultora Oliver Wyman y se había incorporado a finales de enero como directora de transformación de la mano del también cesado consejero delegado, Borja de la Cierva. La compañía defiende que era personal externo, aunque formara parte del comité ejecutivo. No obstante, la decisión está muy ligada al antiguo equipo gestor.

Desde que Fridman es el máximo accionista de DIA no han dejado de rodar cabezas, situación que seguirá. La purga no ha hecho más que comenzar.

Junto con ella, también salía de la cadena de distribución otros de los fichajes de la era De la Cierva. Se trata del director de comunicación, Javier García de la Vega. “Una salida prevista y lógica con el cambio de dueños”, explican fuentes cercanas a la empresa. Y es precisamente en el plano comunicativo donde el magnate Fridman también ha hecho su especial purga al prescindir de agencias de comunicación externas: Roman Reputation Matters fue la primera, mientras que otras tantas que usaron para acciones concretas tampoco continúan. Sigue Estudio de Comunicación, pero solo mantiene la comunicación del grupo Letterone; no la de DIA, según dichas fuentes. Ahora la comunicación se llevará de forma interna desde DIA.

Fuentes cercanas a la empresa aseguran a MERCA2 que “no son los únicos cambios que se producirán en la empresa”. No obstante, no detallan los próximos movimientos en esta dirección. Algo en línea con lo que está ocurriendo si tenemos en cuenta que desde que Fridman aterrizó en DIA –incluso antes de alcanzar el 70% del accionariado– ya ha ido dejando su huella.

NUEVO CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN TRAS EL ACUERDO CON LA BANCA

El pasado 20 de mayo, Fridman y la presidenta del Banco Santander, Ana Botín, alcanzaron un acuerdo para resolver su situación del patrimonio neto negativo de DIA (170-180 millones de euros) y no entrar en concurso de acreedores. Un pacto que le otorgó el poder de exigir el nombramiento de una mayoría de miembros del Consejo de Administración de DIA a propuesta de Letterone y enseñar la puerta de salida al anterior equipo.

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Los consejeros Richard Golding, Mariano Martín Mampaso, Antonio Urcelay Alonso, María Garaña Corces, Julián Díaz González, Angela Spindler y Borja de la Cierva presentaron sus dimisiones como consejeros y miembros de las comisiones del consejo de administración como consecuencia del resultado positivo de opa formulada por Letterone. Así, Stephan DuCharme, ocupó el cargo de presidente del Consejo de Administración, mientras que el nuevo consejero delegado es Karl-Heinz Holland.

También se procedió al nombramiento por cooptación de Stephan DuCharme, Michael Joseph Casey, Sergio Antonio Ferreira Dias y Karl-Heinz Holland como consejeros externos dominicales (a propuesta de Letterone) y de Christian Couvreux y José Wahnon Levy como consejeros independientes. Junto a estos, García-Legaz sigue como consejero independiente. Es el único que se salva de la criba manteniendo las posibilidades de presidir DIA intactas.

Asimismo, Christian Couvreux, Stephan DuCharme y Jaime García-Legaz Ponce fueron nombrados miembros de la comisión de Nombramientos y Retribuciones, mientras que Sergio Antonio Ferreira Dias y José Wahnon Levy fueron designados miembros de la de Auditoría y Cumplimiento.

CUATRO CONSEJEROS DELEGADOS EN MENOS DE UN AÑO

Pero la cosa no acaba aquí. Cuando Letterone tomó de control del 29% de DIA y lanzó la opa sobre la empresa se sucedió el baile de consejeros delegados de DIA. Y eso que aún Fridman no había alcanzado el 70% de la empresa. Desde agosto del año pasado hasta ahora, un total de cuatro personas han ocupado ese cargo.

La primera ‘cabeza en rodar’ fue la de Ricardo Currás en agosto de 2018. Le sustituyó en el cargo Antonio Coto, un hombre de la casa con mucha experiencia, pero a quien le acompañaba la sombra de la desconfianza. Con Coto al frente, la cadena decidió suspender de empleo y sueldo a su director financiero, Amando Sánchez Falcón, en uno de los momentos más complicados de la compañía con revisión a la baja del objetivo de ebitda a un rango entre 350 y 400 millones de euros y el hundimiento de la acción en Bolsa.

Además, en octubre el Consejo de Administración también aceptó otra de las salidas más sonadas: la dimisión de Ana María Llopis como presidenta no ejecutiva de la cadena. El 28 de diciembre, DIA prescindió de Coto y en su lugar colocó a Borja de la Cierva, quien ha durado cinco meses en el puesto. Uno de los hombres de Fridman, Karl-Heinz Holland, ha tomado su testigo.

Y por último, pero no menos importante por ello, en febrero DIA anunció un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que, en principio, afectaba a 2.000 empleados. Finalmente se rebajó a 1.604 empleados y el cierre de 219 tiendas de momento. Hay otras 35 que “están en proceso de venta”, según fuentes de DIA, que no pueden desvelar el nombre del comprador.

Así, desde que Fridman es el accionista mayoritario de DIA no han dejado de producirse las dimisiones y despidos. En algunos casos de forma directa y en otros como fruto de su mayor poder. Y todo ello unido a los problemas económicos que atraviesa la compañía. Situaciones que marcarán el porvenir de la tercera cadena de supermercados de España por cuota de mercado (7,5% en 2018, según Kantar).