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El Covid-19 pasará, está claro. He aquí una de las pocas certezas que todavía nadie se ha atrevido a cuestionar. Los daños que dejará a su paso son los que generan auténtica incertidumbre. Por eso, todos los sectores intentan anticipar escenarios con el propósito de estar preparados para ese final de la crisis, del que tampoco se sabe fecha.

El sector fotovoltaico también maneja algunas certidumbres: que el impacto será importante en la economía, que la energía fotovoltaica será una palanca para salir de la crisis y que se necesitarán medidas específicas del Gobierno para apoyar la recuperación del sector. Dentro de la fotovoltaica, el peor parado será el autoconsumo.

La patronal fotovoltaica en confinamiento (Unef), como todos, organiza #DialogosSolaresDesdeCasa, en los que este martes preguntaba a representantes de tres empresas “¿Cuál es el impacto del Covid-19 en la industria fotovoltaica?” Por lo pronto, como tantos otros, el sector se encuentra en servicios mínimos en actividades de operación de instalaciones y mantenimiento y asistencia técnica, puesto que esta semana se ha abandonado la construcción.

“PARAR, PENSAR Y ACTUAR”

Tras varias semanas capeando el temporal, tras la prolongación del Estado de Alarma y, sobre todo, con el nuevo decreto por el que se paraliza la economía por un período de 15 días, incluida la construcción, toca echar el freno. “Parar, pensar y actuar” según José Benjumea, CEO de Powen. “Veníamos de una industria de autoconsumo que había sufrido mucho y por primera vez empezaba a aclararse tras la supresión del impuesto al sol”, explica Benjumea, “y este parón ahora, claramente, va a tener un impacto”.

La buena noticia para el CEO de Powen es que “lo importante no ha variado, sigue habiendo una fuente ilimitada que es el sol, limpia, y que nos permite ser autosuficientes, y eso seguirá siendo así”, aunque reconoce que “vamos a pasar otra travesía del desierto, pero no por la energía sino por el shock generalizado”, en cualquier caso, “si el Gobierno apoya al sector con medidas concretas, habrá opciones”.

Jordi Vega, director de Construcción de GRS, también mira al futuro de la industria fotovoltaica con optimismo, como “uno de los sectores que más rápido va a coger el ritmo y será un valor refugio para los inversores“, y avanza que “va a ser uno de los mercados que más fuerte va a repuntar”.

El mismo entusiasmo manifiesta, Juan Carlos Jadraque, director del área solar de Ingeteam, que da un paso más sobre la misma reflexión y señala la importancia de la autosuficiencia que se ha puesto en valor en esta crisis. Una necesidad que “vemos clara en lo energético, en lo empresarial sería óptimo”, en cuanto a la dependencia de componentes de otros países, tal y como ocurre en el plano sanitario “lo estamos viendo en el tema de los EPIs, cuanto más autosuficientes seamos, mejor preparados estaremos” ante cualquier crisis.

Por su parte, José Donoso, director general de Unef, ha destacado que “las consecuencias del Covid-19 en las empresas de autoconsumo y la paralización de su actividad suponen el riesgo de perder el importante tejido empresarial constituido por profesionales formados”. En este sentido, señala Donoso “desde UNEF, consideramos que será necesario que el Gobierno tome una serie de medidas específicas para apoyar la recuperación del sector”.

PRECIO Y DISPONIBILIDAD DE COMPONENTES

Los expertos convocados por la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) en torno a este debate online han señalado, además, que no esperan un impacto significativo ni en la variación del precio ni en la disponibilidad de suministro de los componentes de las plantas fotovoltaicas, aunque sí han reconocido que se verán retrasos en la entrega de los pedidos procedentes de China. En este sentido, han recordado que nuestro país cuenta con un tejido empresarial fuerte y competitivo en gran parte de la cadena de valor de la tecnología.

Jordi Vega, Director de Construcción de GRS, ha señalado que “nos encontramos en uno de los sectores que más rápido se va a recuperar y con más proyección en el corto y medio plazo”. Por eso, “hemos apostado por incrementar todo lo posible la seguridad de los trabajadores, pues son el activo más valioso de la compañía; potenciar el teletrabajo para seguir dando asistencia a todos los proyectos a nivel internacional y, así, minimizar el impacto en nuestros clientes; ser proactivos y preparar planes de contingencia, contemplando varios escenarios, que nos ayuden a retomar la actividad normal una vez superada esta grave crisis”, concluye Vega.

Respecto a la financiación, han destacado la importancia de que las entidades financieras y la administración den apoyo al sector, evitando penalizar a las partes por incumplimiento de algunos compromisos debido a causas de fuerza mayor, como es la pandemia del Covid-19. A este respecto, también han señalado que la parálisis en la financiación de los proyectos es temporal, por lo que no pondrá en riesgo la viabilidad del sector en el futuro.

UN ANTES Y UN DESPUÉS DEL COVID-19

Una de las ideas que saldrá muy fortalecida de estas crisis, y que está muy vinculada al concepto del autoconsumo, según Benjumea, es la de “autosuficiencia”, algo que “puede ser a nivel energético positivo”, porque “es muy importante que la energía no se vea solo como una cuestión de ahorro y competitividad si no de proteger el mercado” y esto “ayudará a las empresas a ser más competitivas”. Y en cuanto al futuro, el CEO de Powen insiste: “los activos están, generan electricidad y son sólidos, no me preocuparía demasiado”.

Donoso también extrae sus propias conclusiones: “para las plantas en suelo esta crisis solo será un paréntesis, quizá para la fabricación de componentes también, pero donde habrá que hacer hincapié será en el sector del autoconsumo, donde el Gobierno tendrá que aplicar medidas para reducir la fiscalidad, fomentar la simplificación administrativa e incluso promover planes de comunicación” sobre las ventajas de este modelo de consumo.