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  • Contrasta el apoyo al sector de Luis de Guindos con el plantón escenificado por el secretario de estado de Telecomunicaciones, José María Lassalle.
  • El Libro Blanco presentado ayer tiene como principal aportación la petición de que los pequeños agentes financieros tengan un pequeño terreno de pruebas en el que testar sus servicios.

Hace sólo unos años, en 2014, el primer Foro Fintech conseguía reunir a medio centenar de personas y las fotos del evento aún demuestran que quedaban sillas vacías. Ayer, como decía el Dúo Sacapuntas en el Un, Dos, Tres, la plaza de toros estaba ‘abarrotá. Cerca de doscientas personas participaron en la cuarta edición del Foro celebrada en el salón de actos de la Setsi, y que tuvo como principal novedad la presentación del Libro Blanco del sector.

El sector fintech ha pasado de ser la cenicienta de la industria a congregar a lo más florido de las finanzas. Y no hablamos sólo de los asociados de la Asociación Española de Fintech e Insurtech, como Digital Origin, IPF Digital, Inversis Banco, Digital Origin, Housers, Ebury, Savso, Kreditech y el IEB como partner académico. Ahí estaba desde el CEO de Arcano y presidente no ejecutivo de EVO Banco, Jaime Carvajal de Urquijo, hasta el responsable de innovación del Sabadell.

El plantón de Lassalle

La única nota discordante fue la ausencia del secretario de Estado de Sociedad de la Información y Agenda Digital, José María Lassalle, que debía inaugurar el evento a primera hora y que se ausentó en el último momento debido a una “reunión imprevista”. Fue la comidilla de los corros en el evento cómo, en un momento en el que el de las fintech es un premio que políticamente conviene reclamar, Industria deja pasar la oportunidad de demostrar su interés por el mismo.  

Pero la innovación en fintech no podía esperar a Industria y Rolf Cederström, CEO de Digital Origin, abrió las jornadas hablando de cómo la obligación de los reguladores financieros no debe ser sólo mantener la confianza en los bancos y el sector financiero. “También tienen un mandato para garantizar que haya innovación y competencia en el sector”. Cederström lamentaba que, pese a que existe una oportunidad para hacer crecer el fintech en España, falta el empuje de las Administraciones Públicas para crear un marco que permita a las empresas pequeñas entrar en servicios financieros, un entorno en el que las barreras de entradas son muy grandes.

Una revolución para los reguladores financieros

Si Industria se borró del evento, el ministerio de Economía, Industria y Competitividad sí que estuvo muy presente. Emma Navarro, secretaria general del Tesoro y Política Financiera, destacaba cómo los últimos estudios demuestran que el nivel de inversión en tecnología en el sector se ha multiplicado por siete en los últimos tres años. “La inversión en fintech ha crecido de forma significativa en los últimos años en España, aunque aún está lejos de los niveles de inversión de países como Reino Unido o Alemania”, lamentaba, si bien subrayaba que el sector ofrece “beneficios potenciales y retos considerables para operadores, consumidores y autoridades financieras”.

“Los operadores pueden tener una mayor eficiencia en la provisión de servicios, pero esto les exige un esfuerzo notable. A los consumidores les facilita un acceso más rápido, cómo y personalizado pero exige reforzar las políticas de protección de datos y la educación financiera. A las autoridades financieras nos permite un mejor seguimiento de la evolución de los mercados financieros, pero tenemos que adecuar la regulación a los nuevos modelos de negocio teniendo en cuenta las múltiples implicaciones, beneficios y riesgos. Puedo decir que en el caso de las autoridades financieras, el fintech ha revolucionado la actividad de supervisores y reguladores”, explicaba Navarro.

“El enfoque a adoptar debe ser global porque las actividades de las que hablamos tienen una naturaleza transfronteriza clara”, subrayaba, antes de recordar que el BCE y la Autoridad Bancaria Europea han sido pioneros a la hora de informar a los consumidores de los riesgos de las transacciones con monedas virtuales”. España, por su parte, ha regulado los crowdfunding a través de la ley de fomento de la financiación empresarial de 2015.

“En la UE, el pasado noviembre se creó un grupo de trabajo sobre tecnología financiera que habla de regulación financiera y responsables del mercado digital único para desarrollar recomendaciones este mismo año. El Tesoro español está atento tanto para participar en estas iniciativas europeas e internacionales como para estar atentos a las oportunidades y los retos”, subrayaba.

Jesús Pérez, el presidente de la Asociación Española de Fintech e Insurtech, que ya tiene casi cien miembros, incluidas entidades financieras, se congratulaba de haber cumplido el objetivo que el sector se puso hace un año. ”Tenemos una generación de emprendedores en fintech muy solvente en España. Si se democratiza la inteligencia financiera podremos contribuir a la redistribución de la riqueza y hacer una sociedad mejor”.

¿Qué tipo de regulación piden las fintech?

  • Quieren la implementación en cada supervisor financiero de los tres mercados (Banca, Servicios de Inversión y Seguros) de una dirección de autorizaciones específica para FinTech y un equipo técnico que ofrece asesoramiento sobre cómo deben interpretarse las normas respecto del producto/servicio planteado.
  • El establecimiento de Unidades o Divisiones de asesoramiento dentro de los distintos supervisores como mecanismo para prestar asistencia a las entidades fintech en el procedimiento de autorización requerido para acceder, en su caso, a la actividad regulada así como una vez con licencia, poder favorecer medidas simplificadas de cumplimiento normativo bajo determinadas condiciones siempre que se protejan adecuadamente los intereses de los consumidores.

Marta Plana, presidenta del Foro Fintech y general counsel de Digital Origin, habló de “un fenómeno imparable que ha venido para quedarse” y recordó que hablamos de un sector que en EEUU, China, Inglaterra y Países bajos ha supuesto una inversión de 33.700 millones de dólares, un 70% del total mundial, con un 27% de las empresas dedicadas a préstamos y finanzas personales, 4.500 en total.

En España, hablamos de entre 200 y 215 empresas con 2.500 trabajadores que en 2016 captaron 250 millones en inversión. “Para 2017 esperamos un ritmo similar y llegar a 400 entidades para finales de año”, estimó Plana, quien lamentó la ausencia de una regulación apropiada en España.

En busca de un campo de pruebas

Enrique Fernández Albarracín, de Ernst & Young, uno de los padres del Libro Blanco insistió en que se ha preferido hacer un ejercicio técnico con propuestas muy concretas. “Tenemos un marco jurídico muy claro y queremos que los innovadores encuentren unas reglas del juego para acceder a la actividad y ser supervisados”, subrayó.

Fernández recordó también que el fintech está formado no sólo por los nuevos entrantes, sino también por aquellos a quienes se externalizan funciones operativas. Hablamos de quienes, no queriendo entrar en una actividad regulada, facilitan la tecnología. Y sin olvidar los intereses de los operadores tradicionales, los grandes bancos, cuyos esfuerzos en la materia vienen siendo notables en los últimos años.

El directivo de EY puso Reino Unido como modelo: Pidió un ‘sandbox’ regulatorio, un terreno de pruebas en un entorno controlado que permita testar nuevos productos y servicios dentro de la legalidad. Asimismo, reclamó la eliminación de barreras de entrada frente a la banca tradicional o mayor seguridad jurídica equiparando la normativa de la banca al ámbito digital.

El Libro Blanco incorpora propuestas para las distintas verticales del sector. Se dividen en las siguientes: Asesoramiento y Gestión Patrimonial, Finanzas Personales, Financiación Alternativa, Crowdfunding y Crowdlending, Crowd Equity, Crowdfunding / Lending sobre activos o bienes tangibles, Servicios Transaccionales / Divisas, Medios de Pago, Infraestructura Financiera, Criptocurrencies & Blockchain, InsurTech, Identificación Online de clientes y Big Data. Ahí es nada.

Clausuró la jornada Javier Ruiz Santiago, viceconsejero de Economía e Innovación Tecnológica de la Comunidad de Madrid, otro de los organismos que, a diferencia de Industria, sí demostró compromiso con el sector.