mejora personal y profesional

Vivimos en una cultura en la que se impone la necesidad de éxito, y esto implica una buena cantidad de estrés tanto sobre los trabajadores como sobre los emprendedores. De hecho, cuando se busca inspiración no es raro acudir a revisar la experiencia de emprendedores exitosos. Sin embargo, el fracaso empresarial es una realidad que está ahí y que también tenemos que afrontar.

El problema es que no estamos realmente preparados para el fracaso. Cuando un proyecto no alcanza el éxito lo normal es que el responsable del mismo no solo esté apenado por ver sus sueños frustrados, sino que además sienta algo de vergüenza a la hora de tener que comunicar que ha tenido que cerrar su empresa. No ser capaces de asumir el fracaso de un proyecto nos puede causar problemas incluso a nivel psicológico, por lo que debemos aprender a superar la situación de la mejor forma posible.

El fracaso empresarial no es el fin del mundo

importancia del fracaso empresarial

Lo primero que debemos tener claro desde que surge en nuestra cabeza la idea de negocio es que el fracaso es una posibilidad. Cada año cierran en todo el mundo millones de empresas de todo tipo y condición. Algunas cierran tan solo unos meses después de haber comenzado su actividad, mientras que otras lo hacen después de décadas.

Un proyecto emprendedor es algo vivo, igual que nace puede morir. Es fundamental que tengamos esto claro. Como emprendedores debemos poner todo de nuestra parte para intentar alcanzar el éxito, pero si este no es posible llega un momento en que es mejor tomar la decisión de poner punto final al proyecto, y esto no debe ser ningún drama ni el fin de nuestra carrera como emprendedores. No son pocos los que han fracasado con una idea de negocio y luego han alcanzado el éxito con otra totalmente diferente.