El Corte Inglés

Tras la Junta de Accionistas de El Corte Inglés se produce un punto y aparte en una de las batallas accionariales (y familiares) más duras de los últimos años.

Tras la destitución como presidente de Dimas Gimeno, se ha producido ahora la dimisión pactada como miembro del consejo de administración. Así comienza una nueva etapa en El Corte Inglés.

Si bien la pugna accionarial continuará en los tribunales, traerá giros sorprendentes y podría durar años, el control de El Corte Inglés ya ha sido rediseñado bajo la presidencia de Jesús Nuño de la Rosa, que avalado por su actuación en Viajes El Corte Inglés, se convirtió hace meses en el primer presidente no perteneciente a la saga familiar.

En paralelo a la gestión del negocio, y ya sin interferir en el devenir de la compañía las partes enfrentadas, están condenadas a entenderse y a negociar. Por un lado, la familia Gimeno y por el otro las hermanas Álvarez Guil. Es cierto que las hermanas han tenido una posición accionarial que las otorgaba una clara ventaja, pero no lo es menos que tienen mucho que perder por la vía legal si no pactan. La justicia es lenta, pero acaba por llegar.

No negociar, ahora o en el futuro, sería suicida y sería volver a un ciclo de ambiente enrarecido. Justo lo contrario que se busca con esta salida pactada.

En esta nueva etapa, el presidente Nuño de la Rosa intentará aislar el negocio, y por tanto la empresa, del problema de los accionistas en IASA (Isidoro Álvarez SA).

Jesús Nuño de la Rosa

Este domingo, la Junta de Accionistas aprobó las cuentas del ejercicio 2017, en el que el Grupo aumentó su beneficio neto un 25% hasta los 202 millones, con una cifra de negocios de 15.935 millones.

El Ebitda fue de 1.054 millones, un 7,4% más que el año anterior.

En la Junta se aprobó la vuelta al órgano de administración de Corporación Ceslar, que estará representada por Carlota Areces y la incorporación de Fernando Becker, catedrático de Economía y gestor de amplia experiencia, como consejero independiente.

Como consecuencia de estas incorporaciones, el Consejo de Administración de El Corte Inglés se amplía a 11 miembros.

Uno de los asuntos centrales de la Junta de Accionistas fue recalcado por Jesús Nuño de la Rosa. Se trata de avanzar hacía el buen gobierno acercando la gestión a los estándares de una compañía cotizada, de los que ha estado tan alejada la empresa: “En esta etapa que ahora iniciamos queremos dar un nuevo impulso en transparencia y buen gobierno corporativo”. Y recordó que en el último año la Comisión de Auditoría ha promovido “la puesta en marcha del Código Ético, el Canal Ético y el Estatuto de la Función de Cumplimiento Normativo, lo que supone un mayor nivel de autoexigencia y de transparencia. 

DÍA 0 PARA DIMAS GIMENO Y TAMBIÉN PARA EL CORTE INGLÉS

Todo esto tiene además un lado humano, que se suma al empresarial.

Dimas Gimeno ha llegado a un acuerdo para dimitir del consejo de administración. Ese acuerdo incluye su finiquito tras 20 años como empleado de la compañía en diversas posiciones, una de ellas la presidencia. Pese a ello, su destitución como presidente, y su dimisión pactada como consejero, evidentemente afectará a su economía personal y familiar.

Tener un importante porcentaje de El Corte Inglés, en una empresa-vehículo (IASA) compartida con tus rivales y siendo además accionista minoritario, es delicado. Y más aún, si tienes que pagar una astronómica cifra de impuestos por esa herencia a la Comunidad de Madrid. Recordemos que las hijas adoptivas de Isidoro, estaban casi exentas del impuesto de sucesiones y patrimonio en Madrid, no así Dimas Gimeno al no ser legalmente familiar en primer grado debe pagar una astronómica cifra. De hecho, esta herencia es el mayor ingreso que la Comunidad de Madrid ha llegado a recibir por impuesto de sucesiones.

Dimas Gimeno

Durante un tiempo justo tras conocer el testamento de Isidoro, incluso se especuló que ante tal “marrón”, Gimeno renunciaría a la herencia y esas acciones acabarían regresando a las hermanas Álvarez Guil, cosa que finalmente no sucedió. Una muestra más de lo poco (o mal atado) que dejó todo el propio Isidoro Álvarez.

El salario de presidente de El Corte Inglés se estima en unos 2,5 millones de euros anuales. Una posición en el consejo de administración de El Corte Inglés supone ingresos de más de un millón de euros. El roto de dejar esas posiciones es de aúpa, sobre todo si aún tienes que pagar los impuestos de la herencia. Eso hace que Dimas Gimeno tenga que acomodar su vida personal y familiar al nuevo escenario. Mientras, con casi una decena de procesos judiciales abiertos, los gastos, incluidos los judiciales, no serán baladí.

No creo romper un off the record si cuento que hace algún tiempo, viendo la llegada de está situación, le pregunté a Dimas Gimeno “por qué no se hacía un Steve Jobs”. Es decir, apartarse un tiempo y hacer otra cosa en paralelo durante unos años, por cuenta propia o para el mismo Corte Inglés. Así en el futuro, una vez clarificado todo tener la oportunidad de regresar, con un éxito bajo el brazo. Recuerdo que le hizo gracia la idea, pero Dimas me recordó que “había sido formado para algún día ejercer sus responsabilidades en la empresa de su familia, El Corte Inglés“.

Para él se trataba de una obligación que le había sido encomendada, como antes que él a su tío Isidoro, y antes aún a Ramón Areces.

Creo que es un tema de salud mental plantearlo ahora. Dejar que toda la parte judicial de IASA  siga su curso. También las negociaciones. Pero que Dimas empiece a ver otras opciones profesionales en su futuro inmediato que parece que no estarán, al menos a corto plazo, en El Corte Inglés. Su perfil hoy en día estaría disputado en cualquier consejo de administración, nacional o internacional, especialmente en de empresas retail aunque se ha pactado un no compit con su salida cifrado en 5 millones de los 8,7 millones de euros netos del acuerdo. Aun así, para muchas empresas contar con la opinión y el conocimiento que da ser presidente durante casi un lustro de El Corte Inglés les aportaría mucho valor.

El reloj corre, y a Dimas Gimeno le toca reinventarse, adaptarse a la nueva situación. Eso no tiene porqué suponer ni un solo paso atrás en sus reivindicaciones, pero si implica no centrar únicamente en ellas sus esfuerzos vitales.

La justicia debe seguir su curso, pero él es joven (42 años) y ahora le toca reinventar su futuro.

Quién sabe si al hacerlo puede estar poniendo las primeras piedras de su regreso a la empresa de su familia.

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