Ibuprofeno

Seguro que en los cajones de tu casa tienes dos cajas de Ibuprofeno sin saber los efectos nocivos que este puede acarrearte.

Dicho medicamento se ha nombrado de forma no escrita como “pastilla para todo”. Cuando te duele una muela, llegas con resaca, te molesta el estómago, padeces migrañas y una larga lista de más dolencias habituales, te tragas una de estas “maravillosas” pastillas, o dos, y le metes al cuerpo un gramo de Ibuprofeno, pero ¿lo estás haciendo bien?

Automedicarse no es nada recomendable y menos aún si realmente no sabes qué le va a suceder a tu cuerpo a la larga.

¿Para qué sirve realmente el Ibuprofeno?

Los fármacos antinflamatorios no esteroideos (AINEs), en este caso el Ibuprofeno, es el más recetado en España, sin tener en cuenta los que se compran sin receta. Llevan un largo prospecto muy bien doblado, que luego eres incapaz de volver a meter en la caja, y que no sueles leer, porque es algo que te tomas como si se tratase de un vaso de agua, pero ¿para qué son realmente?:

  • Fiebre.
  • Dolor leve o moderado incluida la migraña.
  • Artrosis y artritis reumatoide juvenil.
  • Espondilitis anquilosante.
  • Inflamación no reumática.
  • Menstruación dolorosa.
  • Irritación de garganta. 

¿Qué efectos secundarios tiene el Ibuprofeno?

Unos recientes estudios han demostrado que las mujeres que toman dos o más veces Ibuprofeno a la semana durante seis años tienen más riesgo de padecer pérdidas de audición.

Desde la primera semana de tomarlos puedes sufrir un infarto agudo de miocardio. Esto es debido a que los antinflamatorios no esteroideos ayudan a que tu sangre fluya mejor, pero cuando su uso es prolongado sube considerablemente la posibilidad de tener un infarto o una trombosis por rotura de un vaso sanguíneo.

La mayoría de los medicamentos de “uso común”, o que puedes adquirir sin receta, tienen como componente el principio activo el Ibuprofeno. Si tú te tomas una pastilla de un gramo y a parte otro medicamento que lo contenga, “sin saberlo”, ya estás superando con creces la dosis recomendada.

Siete gramos de ibuprofeno, o lo que es lo mismo, siete pastillas pueden llevar a la muerte a algunas personas.

Los médicos están recomendando partir por la mitad las pastillas que tenemos en casa. Se está intentado regular el consumo de este medicamento para que la dosis sea de 400 gramos, es decir, si tienes de 600mg y la divides en dos ya estás ingiriendo un poco menos de lo que se está recomendando, y si tras las ocho horas persiste el dolor te tomas la otra mitad. Así dejas de bombardear tu cuerpo con exceso de química.

Posibles efectos adversos del Ibuprofeno

Te voy a desglosar el prospecto que “nunca” lees, para que veas qué efectos adversos más comunes tiene esta pastillita:

  • Gastrointestinales: Debilita las enzimas que mantienen la mucosa digestiva y pueden alterar la función renal, creando úlceras sangrantes o hemorragias digestivas, o perforar la pared de dónde estén.
  • Cardiovasculares: Aumenta el riesgo de tener un infarto de miocardio o cerebral e hipertensión arterial.
  • Cutáneos: Puede aparecer erupción cutánea, inflamación de los ganglios linfáticos y eosinófilos elevados.
  • Psiquiátricos: A veces este tipo de medicamentos puede ocasionar insomnio, ansiedad, depresión o reacción psicótica.
  • Daño Hepático: Pueden alterar los riñones creando cirrosis hepática.

¿Cuándo NO tomarlos?

  • Si eres alérgico a los AINEs.
  • Tienes enfermedad de hígado o riñones.
  • Padeces úlcera de estómago o de duodeno.
  • Tienes perforación del aparato digestivo.
  • Sufres trastornos de coagulación.
  • Te han diagnosticado insuficiencia cardíaca grave.
  • Estás en el tercer trimestre de embarazo.

Si tienes más de 65 años, sobrepeso, tomas alcohol habitualmente o realizas deporte no es recomendable que tomes Ibuprofeno porque los efectos pueden llegar a ser más negativos que positivos.

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No se trata de que tires todas las cajas de este medicamento a la basura, la solución es que le hagas caso al facultativo, no te automediques y tomes la dosis necesaria para tu dolencia, teniendo en cuenta en qué casos no es recomendable hacerlo.