Debido al coronavirus la mascarilla se ha convertido en un complemento que nos acompaña en nuestro día a día. Tanto es así que incluso  Agatha Ruíz de la Prada ha diseñado modelos para Lidl  que seguro que van a volar en cuanto lleguen a las estanterías, y cada vez son más las marcas que lanzan sus propios diseños.

La mascarilla la tenemos que llevar a todos lados, y aunque ya nos hemos acostumbrado a ella, el problema viene cuando nos la tenemos que quitar y no sabemos muy bien qué hacer y cómo guardarla. Desde luego dejárnosla a modo de bufanda o incluso ponérnosla en la frente como si fueran unas gafas de sol no es una buena solución, así que vamos a ver algunas alternativas.

Adiós a los inventos estilísticos

mascarillas

Seguramente ya has visto en más de una y de dos cuentas de Instagram a influencers con su mascarilla colgada de todo tipo de inventos estilísticos, como si fueran unas gafas. Pues bien, esto es justo lo que nunca debemos hacer con ella. La mascarilla vas a llevarla pegada a la boca, por lo que es normal que en ella haya restos de babas y puede haber patógenos que si la llevas colgando van air soltando restos por todos lados.

Además, si la llevas colgada sobre el pecho también se va a ensuciar y se va a contaminar, por lo que el elemento de protección podría acabar convirtiéndose en un elemento de contagio, ya sea de coronavirus o de cualquier otra enfermedad. Por muy bonitas y estéticas que sean algunas mascarillas, recuerda que las llevamos como elemento de seguridad, no son un complemento de moda y por tanto no debes tratarlas como tal.

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