Mediaset
PRISA ha presentado unas cuentas de 2018 que tienen una lectura positiva.

Calma tensa en la cúpula de Prisa después de que Amber Capital y el Santander hayan llegado a un acuerdo de mínimos para llevar las riendas del grupo sin que llegue la sangre al río. El fondo de inversión roza ya el 30% del capital de Prisa, porcentaje que le obligaría a lanzar una Oferta Pública de Adquisición (OPA) sobre la empresa editorial, pero el aliado que había escogido para realizar la operación –el ex presidente de Telefónica, César Alierta– le ha salido rana.

Fuentes de Amber confirman a MERCA2 que se ha producido un desencuentro con el empresario aragonés y que ya no es el candidato para acompañar al fondo que dirige Joseph Oughourlian en la toma de control de la compañía propietaria de El País, la Cadena Ser o la editorial Santillana.

Tal como adelantó este diario el pasado diciembre, Alierta era el socio español que había elegido Amber Capital para lanzar la OPA sobre Prisa, una vez que el grupo Planeta había declinado participar en la adquisición. La intención inicial era articular la operación a través de Henneo, el grupo aragonés de medios impulsado por el ex presidente de Telefónica propietario, entre otros, de El Heraldo de Aragón y Lainformacion.com, la apuesta digital del empresario español. Sin embargo la falta de músculo financiero de Henneo y, sobre todo, la pérdida de confianza de Oughourlian en la capacidad de Alierta para llevar a buen puerto el proyecto, han obligado al fondo de inversión a dar carpetazo a la alianza y buscar otro socio español que le ayude a tomar el control absoluto de Prisa.

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Las fuentes consultadas apuntan que Alierta comienza a ser considerado una especie de “juguete roto” que ha perdido su lugar tras ser relevado por José María Álvarez–Pallete en la presidencia de Telefónica y apuntan a su “elevada edad” como un factor adicional que ha dificultado las negociaciones con Amber. No se puede olvidar que el empresario aragonés tiene 74 años y que, a pesar de su intento por potenciar su Zaragoza natal controlando el club de futbol local, cortejando a Ibercaja y usando a Henneo como arma de propaganda, la realidad es que ha perdido su lugar de privilegio entre los grandes del Ibex.

A pesar de este mensaje de ruptura que sale del entorno cercano de Oughourlian, todavía hay muchos analistas que están convencidos de que el divorcio entre Alierta y Amber Capital no puede producirse porque quien está realmente detrás del fondo de inversión norteamericano es precisamente el ex presidente de Telefónica. “En el mercado existen serias sospechas de que Amber es una creación apadrinada por Alierta para controlar Prisa en la sombra”, señala a MERCA2 un consultor de comunicación que trabaja con varias empresas del selectivo español.

LA ALIANZA DE AMBER CON EL PSOE DE SÁNCHEZ

La búsqueda de un socio por parte del fondo en su toma de control de Prisa no se debe a problemas de capacidad financiera. La razón de que Amber busque aliados españoles es que el sector editorial es muy sensible a la entrada de inversores extranjeros, especialmente teniendo en cuenta la importancia del grupo en el terreno político. Así se lo ha trasladado Oughourlian al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, con quien ha pactado un respaldo sin fisuras al PSOE en la línea editorial de El País y de la Cadena Ser. “La gran baza de Amber ahora es que es uña y carne con el Gobierno, con quien ha tejido una alianza del máximo nivel”, explican fuentes internas de Prisa.

Y en este contexto ¿cuál es el papel del Santander? El banco ha ayudado a la familia Polanco a seguir siendo accionista de Prisa tras las sucesivas ampliaciones de capital y refinanciaciones varias, y hasta ahora ejercía mando en plaza a través de Javier Monzón, que Ana Patricia Botín colocó en el consejo de administración del grupo editorial para representar los intereses de la entidad financiera.  Aunque sobre el papel el primer ejecutivo de Prisa es Manuel Mirat, que fue nombrado en junio de 2017 por la obra y gracia de Amber Capital.

En los últimos meses Monzón ha perdido aliados dentro del consejo de administración del grupo editorial y ha fracasado en su promesa de “españolizar” la compañía. El mercado descuenta que si Amber lanza su OPA y ésta tiene el éxito esperado Monzón será el primero en abandonar el barco, voluntaria o forzosamente, al haber perdido la guerra soterrada que mantienen los dos principales accionistas.

SANTANDER: “GUERRA IMPROBABLE PERO PAZ IMPOSIBLE”

“La situación actual con el Santander es de entorno de guerra improbable pero paz imposible. Ambos conviven en un entorno de coexistencia pacífica porque ninguno ha encontrado los compañeros de viaje que son indispensables para que grupos financieros puedan controlar la mayoría del capital en medios de comunicación con el beneplácito de los políticos ”, indican fuentes cercanas a Oughourlian consultadas por este diario.

Mientras tanto el desplome de la cotización de los títulos de Prisa alimentan aún más la posibilidad de OPA, ya que cada día que pasa las acciones del grupo editorial valen menos. Los pésimos resultados financieros y la gestión errática de los últimos años hasta la salida de Juan Luís Cebrián han dejado a la compañía en una situación delicada, que sólo podría ser solventada en el corto plazo vendiendo Santillana, la única unidad de negocio que aún es rentable.

PRISA PIERDE 51,5 MILLONES HASTA JUNIO

En concreto, al cierre del primer semestre de este año Prisa ha perdido 51,5 millones de euros, un periodo en el que la compañía se ha visto obligada a provisionar 40,8 millones de euros por el laudo que le enfrenta a Mediapro por la denominada “guerra del fútbol” desde hace más de diez años y que ha vuelto a la actualidad después de que la Audiencia Provincial de Madrid haya dado la razón a Jaume Roures en este conflicto legal. 

Aunque lo verdaderamente preocupante de las cuentas de Prisa es que los ingresos se desplomaron un 9,1% interanual entre enero y junio, con una deuda neta que sigue creciendo y que alcanza ya los 1.180 millones de euros. El grupo intentará maquillar estos malos resultados con algunas desinversiones de activos, pero los analistas consideran que tarde o temprano será necesario volver a reestructurar el pasivo sin descartar nuevas ampliaciones de capital.