Todos hemos comido alguna vez en Ikea y es que, una vez que entras en la tienda sueca, parece que no hay salida. Esto te obliga a desayunar, comer e incluso merendar en la cafetería que está estratégicamente colocada antes de que tengas que ir a coger los muebles. Pero, ¿Cómo es comer en Ikea?

Hace un tiempo descubrimos que comer en Ikea podía no ser tan bueno. Y no por la calidad de sus productos, por la que tampoco ponemos la mano en el fuego, sino porque decidieron engañar a todos consumidores con las famosas ‘albóndigas de caballo‘. Las albóndigas es uno de los platos preferidos de todos aquellos que visitan Ikea, hasta que se dieron cuenta de que no todo lo que servían era lo que decían. Estas albóndigas llevaban carne de caballo y no lo habían advertido.

Pero, ¿Todo lo que hay en Ikea es malo? Vamos a conocer a continuación algunos de los platos estrellas de Ikea para ponerlos a juicio y afirmar si es bueno o no es bueno comer en la tienda de decoración sueca.

Tortitas de Ikea, secas y sin gracia

¡Tortitas! Es lo que todos pensamos al llegar al mostrador del restaurante de Ikea y ver que por tan solo 3,50 euros tienes dos tortitas con nata y sirope, zumo de naranja y café para desayunar. “Vaya ganga”, decimos. Pero tan solo es algo momentáneo y es que las tortitas de Ikea son de todo menos apetecibles.

Lo cierto es que están bastante secas, así que no esperes mas tortitas esponjosas como las que te preparas en casa los domingos. Además, te las sirven casi frías. Que sí, que están hechas desde por la mañana y que para eso están en el mostrador caliente, pero de poco sirve. Las tortitas te la sirven fría y la nata caliente. Vamos, que no dan ni una en este desayuno.

Además, si quieres una tortita más, tendrás que pagar un euro más. ¿De verdad vale un euro una tortita?

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