Todos sabemos que emprender no es nada sencillo, pero hay personas con muy buenas ideas y con potencial para el éxito que se empeñan en sabotearse a sí mismas para no dar el paso de poner en marcha un proyecto propio. Algo que tampoco es de extrañar si tenemos en cuenta que asumir la responsabilidad de tener un negocio propio supone también hacer frente a grandes retos con poca o ninguna ayuda.

Pero son aquellos que se atreven a emprender los que consiguen que las cosas cambien. Piensa por ejemplo en los creadores de Amazon o de Uber, en su momento también en ellos se arriesgaron sin saber si iban a triunfar, y no solo han conseguido hacerse millonarios, sino que han cambiado la forma de comprar y de viajar, respectivamente, de millones de personas en todo el mundo.

Si tienes una buena idea rondándote la cabeza y empiezas a sentir ese gusanillo de tener tu propio negocio, es hora de sacudirte los miedos y decirle adiós a algunas de las excusas más típicas que te están impidiendo dar un paso de calidad en tu vida personal y profesional.

No tienes dinero

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Esta es quizá la mayor barrera para emprender y una de las excusas más utilizadas. Tienes una buena idea, sabes más o menos cómo podrías desarrollarla y, sin embargo, no te decides a ir más allá porque sabes que no tienes dinero para ponerla en marcha. Pero te estás ocultando a ti mismo una gran realidad: la mayoría de los emprendedores tampoco tenían dinero cuando empezaron su proyecto.

Pocos emprendedores tienen la suerte de tener dinero para iniciar su negocio sin ninguna ayuda. Debes ser consciente de que hay muchas formas de obtener financiación, desde acudir a un banco hasta recurrir a préstamos de familiares o ayudas públicas. Lo importante es que hagas un presupuesto lo más ajustado posible para no sobreendeudarte. Si tu idea es buena y está bien ejecutada, en poco tiempo habrás devuelto ese dinero que has pedido prestado.