El iPhone Duo plegable agota existencias en Madrid con colas de 24 horas y 2.300 euros por unidad.
La Puerta del Sol ha recuperado estampas que no se veían desde la primera década del smartphone. Decenas de personas hicieron cola desde primera hora de este viernes frente a la tienda de Apple en el kilómetro cero, algunas casi 24 horas antes, para llevarse el primer móvil plegable de la compañía. El precio de entrada, 2.300 euros, no ha frenado a los primeros compradores: la versión tope, con 2 TB de almacenamiento, alcanza los 3.800 euros.
Claves de la operación
- Precio récord y espera hasta enero. Las reservas con recogida inmediata en tienda se agotaron a los pocos minutos y los pedidos nuevos se entregan a finales de enero, según el calendario del propio portal de la compañía.
- Apple aspira al 25% del mercado plegable. TrendForce estima cinco millones de unidades vendidas en 2026, suficientes para colocarse como segunda marca del segmento por detrás de Samsung.
- La producción lastra el estreno. El ensamblaje en Foxconn apenas superaba el 60% de aprobados en los controles de calidad a mediados de septiembre, lo que explica la escasez.
Colas de 24 horas para un móvil que no llega hasta finales de enero
El primer dato de negocio del lanzamiento es la disponibilidad. Apple confirmó en un comunicado que sus tiendas dispondrán solo de ‘unidades limitadas del iPhone Duo para los clientes que acudan sin cita previa’ y aseguró que trabaja ‘intensamente’ para acelerar las entregas. Quien no logró una reserva con recogida el mismo día tiene por delante una espera de semanas: el calendario que figura en la página de Apple en España sitúa la entrega a finales de enero.
La escena mezcló liturgia de marca y cálculo económico. Un comprador de 31 años llegó a las diez de la mañana del jueves; otro, de 27, apareció a la una de la madrugada después de que la web se le congelara el día de la reserva. Ambos coincidieron en el mismo reproche: 2.300 euros por un modelo estándar de 256 GB es ‘mucho dinero’. El precio de entrada y la memoria escasa son la grieta del discurso premium, sobre todo con un teléfono que abierto tiene el tamaño de un pasaporte y el aspecto de un iPad en miniatura.
La bisagra se convierte en el punto débil del estreno
Los primeros usuarios han empezado a reportar fallos de pantalla en la zona de la bisagra, según los casos recogidos por The Verge y EL PAÍS. La ironía es incómoda para la compañía: Apple había presumido de haber eliminado por completo la marca que suele aparecer justo por encima del mecanismo de apertura. No hay cifra oficial de unidades afectadas ni pronunciamiento de la empresa. Sin dato oficial, el alcance real del fallo sigue sin verificarse y conviene leerlo como casos aislados hasta que la firma se pronuncie.
El cuello de botella tiene nombre propio en la cadena de suministro. Fuentes próximas a Foxconn señalaron a mediados de septiembre a Jiemian News que la tasa de rendimiento del ensamblaje apenas superaba el 60%: solo seis de cada diez dispositivos pasaban los controles de calidad. Antes hubo retrasos en la entrega de paneles OLED y rediseños en los componentes de la bisagra, dos partidas que explican tanto la escasez como los plazos de entrega.
Un plegable no se juzga por lo que enseña abierto, sino por lo que resiste cerrado dos mil veces.
Apple ya ha vivido estrenos con sombra técnica —el iPhone 4 y su antena en 2010 son el precedente más citado dentro de la casa— y en todos los casos la factura reputacional dependió de la velocidad de respuesta, no del defecto. La diferencia ahora es la factura: 2.300 euros convierten cualquier fallo en un agravio mayúsculo para un cliente que se considera pionero y no conejillo de indias.
Samsung defiende el trono mientras Apple apunta al 25% del mercado
Las estimaciones que TrendForce publicó en septiembre sitúan al iPhone Duo en unos cinco millones de unidades durante 2026, cifra que le daría el 25% del mercado de plegables y la segunda posición, por detrás de Samsung. La aritmética revela el tamaño real del negocio: cinco millones y una cuarta parte del pastel implican un mercado total de unos 20 millones de unidades al año, una fracción mínima del mercado global de teléfonos.
El líder no se mueve por un estreno. Samsung lleva varias generaciones de plegables en el mercado y ha construido la categoría con volúmenes bajos y precios altos, justo el terreno donde Apple se siente cómoda. El duelo real no es por unidades, sino por quién fija el estándar de precio del plegable durante los próximos dos ejercicios.
Hay un límite estructural en la ambición. Un negocio de 20 millones de unidades es nicho frente al volumen total de móviles, y el comprador de plegables —el que ya lo es— compara cada euro con la memoria, el grosor, y la resistencia del mecanismo. Con un precio de partida de 2.300 euros, cada punto de rendimiento perdido en la fábrica se traduce en una venta que se marcha a enero.
De Movistar en 2008 al pulso del plegable: lo que Apple se juega en España
La marca lleva dos décadas midiendo su precio en España con la misma vara. El iPhone 3G aterrizó en julio de 2008 de la mano de Movistar, entonces la única operadora con acuerdo para distribuirlo, y aquella exclusividad convirtió a Telefónica en la puerta de entrada de Apple al mercado español. Desde entonces, cada generación ha llegado con financiación a 24 o 36 meses, un detalle que explica por qué un terminal de 2.300 euros se discute en cuotas mensuales y no en precio final.
La foto de esta semana en Madrid tiene dos capas. La primera es comercial: colas, reservas agotadas y un producto que se extingue antes de existir en tienda. La segunda es social: las tiendas de campaña instaladas desde finales de septiembre en la Puerta del Sol por la crisis de la vivienda han convivido con la fila del lanzamiento. El kilómetro cero mezcla consumo de lujo tecnológico y emergencia habitacional, y esa convivencia incomoda más que cualquier especificación.
El riesgo que observamos no está en la demanda, está en la ejecución. Apple concentra el montaje en Foxconn, depende de una cadena de bisagras con rediseños recientes y ha estrenado su producto más caro con un rendimiento industrial ajustado. Los próximos hitos son medibles: el informe trimestral que la compañía publica habitualmente a finales de octubre o principios de noviembre, la campaña de Navidad —primera prueba de si la lista de espera se convierte en ventas— y la comunicación oficial sobre el alcance de los fallos de pantalla. Si el problema de la bisagra se queda en casos aislados, el plegable será un negocio de margen. Si escala, Apple tendrá que elegir entre reconocerlo o dejar que lo cuente la fila.




