El gasto audiovisual en España crece un 45 % entre 2022 y 2025, según Spain Film Commission

El gasto directo de la producción de cine y televisión en España pasó de 3.930 millones de euros en 2022 a 5.680 millones en 2025, un aumento aproximado del 45 %, según el estudio Zoom Out, impulsado por Spain Film Commission. Su presidente, Juan Manuel Guimeráns Rubio, atribuye el avance a la mejora de la industria y la formación, las políticas públicas, los incentivos fiscales y el aumento de la demanda de contenidos.

Guimeráns señala que el impacto del audiovisual se extiende a actividades como la hostelería, la restauración y otros servicios. El estudio estima que el sector sostiene unos 68.000 empleos equivalentes a tiempo completo y que más de la mitad del empleo asociado se genera fuera de las productoras.

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Actividad en los territorios

El presidente de Spain Film Commission afirma que se rueda en todo el país, aunque todavía no está disponible el desglose regional del impacto económico. Según prevé, los datos estarán listos en cuestión de semanas. Considera razonable esperar crecimiento en las distintas regiones, pero no un reparto igualitario, dadas las diferencias de dimensión, población, incentivos y apoyo al sector.

Para atraer rodajes y favorecer que parte del gasto permanezca en el territorio, Guimeráns destaca la importancia de contar con profesionales y oficinas especializadas, una industria local y herramientas económicas como incentivos, fondos, ayudas o facilidades en servicios. También subraya el papel de las televisiones públicas autonómicas en la generación de demanda y la formación.

Retorno y capacidad de producción

En un estudio publicado en 2024 sobre producciones internacionales rodadas en España entre 2019 y 2022 y acogidas a incentivos fiscales, Spain Film Commission calculó una relación de uno a nueve: por cada euro de incentivo reconocido, se generaron nueve euros de valor añadido para la economía española, incluidos los efectos directos, indirectos e inducidos.

Guimeráns pone como ejemplo La bola negra, producción que, según explica, muestra la capacidad de rodar en distintas localizaciones y recurrir a proveedores de varios territorios. A su juicio, España cuenta con diversidad de escenarios, buenas conexiones y una industria capaz de responder a producciones complejas.

El presidente considera que el país dispone de talento, pero advierte de que el crecimiento de la actividad puede hacer que la demanda de profesionales cualificados supere la oferta. Cita los efectos especiales y la animación como ámbitos en los que algunas empresas crean centros de formación para cubrir sus necesidades. Spain Film Commission ha impulsado una cátedra sobre la industria de los rodajes en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, dedicada a la investigación y la formación.

Competencia y próximos desafíos

Guimeráns apunta a los cambios en las políticas fiscales y de apoyo a los rodajes de otros países, así como a la evolución tecnológica, la inteligencia artificial y las posibles regulaciones, como factores que el sector deberá afrontar. Considera que España tendrá que reaccionar ante esos cambios y mantener la calidad y la creatividad.

Para consolidar el crecimiento, defiende que las administraciones públicas continúen apoyando al audiovisual e introduzcan mejoras. Según plantea, el desarrollo alcanzado responde al trabajo de profesionales y empresas y al respaldo de las administraciones.

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