La borrasca Austen ha obligado a la AEMET a activar el aviso naranja en siete provincias del norte. La agencia estatal anticipa un temporal marítimo con olas de siete a ocho metros y rachas que pueden llegar a los 100 kilómetros por hora en los puntos más expuestos del Cantábrico, en una ventana que va de este viernes 23 al domingo 25 de octubre.
El centro de la borrasca no va a cruzar España. Su trayectoria apunta a las islas británicas y al norte de Europa, y de ahí viene el nombre: lo bautizó el Met Office, el servicio meteorológico del Reino Unido. Sus frentes asociados, eso sí, rozarán la fachada atlántica y dejarán los efectos más serios en Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco.
La propia AEMET ha subrayado la escala del episodio: en España será menor que en otras zonas del norte del continente. No hay aquí una borrasca histórica ni una DANA de las que dejan coches flotando en los bajos. Es un temporal otoñal de manual, con mar de fondo, viento racheado y lluvia persistente en la cornisa cantábrica.
Siete provincias en aviso naranja y un Cantábrico desatado
El aviso naranja por fenómenos costeros cubre siete provincias del extremo norte. Las comunidades más castigadas son Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco, según el detalle que la agencia ha ido publicando en sus boletines. Los Pirineos entran en el mapa por precipitación, y el nordeste de Cataluña queda en el aire para las últimas horas del viernes.
En el agua, el dato que manda es la altura de ola. La AEMET habla de olas de entre cinco y siete metros en amplias zonas del Cantábrico, con picos de siete a ocho metros en los tramos más expuestos. Ocho metros es más de dos pisos de altura: suficiente para que el agua salte por encima del mobiliario de cualquier paseo marítimo y para que un espigón deje de ofrecer abrigo.
El viento añade la otra mitad del problema. Los primeros boletines situaban rachas de unos 74 kilómetros por hora en varias de estas zonas, y la previsión eleva el techo hasta los 100 kilómetros por hora en cabos y zonas altas del litoral. Con esa intensidad, una racha desestabiliza a una persona y convierte cualquier saliente rocoso en un lugar peligroso.
Una ola de ocho metros no es una anécdota de paseo marítimo: es agua con energía sobrada para arrastrar un coche aparcado contra la acera.
La jornada del viernes concentra el mayor impacto, pero el temporal no se apaga de golpe. La AEMET mantiene la inestabilidad en el norte y el nordeste durante el fin de semana, con lluvias que perderán intensidad en el área cantábrica, los Pirineos y el extremo noreste catalán, y algún chubasco suelto que no se descarta en Baleares.
De borrasca común a ciclogénesis explosiva en un día
Austen no nació violenta. Se hizo. El término que manejan los meteorólogos es la ciclogénesis explosiva: un descenso de presión en el centro de la borrasca superior a 24 hectopascales en 24 horas, el umbral clásico que la literatura meteorológica fija para estas latitudes. Traducido: el sistema se profundiza tan rápido que sus vientos se aceleran antes de que dé tiempo a reaccionar.

El mecanismo de fondo es un choque de masas de aire. Una lengua de aire cálido y húmedo subtropical se encuentra con aire polar frío que baja desde el norte, mientras la corriente en chorro actúa como acelerador en altura. Cuanto mayor es el contraste térmico, más rápido cae la presión y más fuerte sopla el viento en superficie.
De ahí que el nombre lo pusiera el Met Office y no la AEMET. El servicio británico bautiza los sistemas que van a golpear las islas con intensidad, y este lo hará. La agencia española participa desde la temporada 2018-2019 en el grupo del suroeste de Europa que nombra borrascas de alto impacto, pero Austen no entra en esa lista: su firma en España es costera, no generalizada.
La predicción tiene un margen. Un desplazamiento de cien kilómetros en la trayectoria del centro cambia la altura de ola y el reparto de las lluvias, y por eso los avisos se revisan cada pocas horas. Los modelos coinciden en el Cantábrico y discrepan en los detalles del nordeste. Ahí está la incertidumbre real del episodio.
Un aviso naranja que también habla del otoño español
Más allá del parte, Austen dice algo sobre el otoño español. Las borrascas atlánticas profundas son el patrón dominante entre octubre y diciembre en la fachada norte, y su encadenamiento —una detrás de otra, con dos o tres días de tregua— es lo que marca la diferencia entre un otoño tranquilo y uno con daños acumulados. La variable crítica no es la ola de un día, sino la suma: playas que ya perdieron arena, paseos con socavones, y rías que drenan mal la lluvia.
Conviene ser prudente con la atribución climática. Un episodio concreto no se explica por el calentamiento global, aunque la física sí apunta a que, con más vapor de agua disponible en la atmósfera, las lluvias intensas ganan probabilidad. Lo que la AEMET ha publicado con más solidez no es una teoría, sino un calendario: qué zonas, con qué intensidad y en qué franja horaria. Y lo ha hecho con un matiz que se pierde en muchos titulares, el de aviso naranja por fenómenos costeros, no por lluvia generalizada.
El siguiente hito es fácil de seguir. Los avisos se actualizan en la web de la AEMET, y la evolución del sábado 24 y el domingo 25 dirá si el temporal se queda en susto o en daños en primera línea de costa. Las temperaturas, mientras tanto, subirán: el lunes 26 y los días siguientes devolverán termómetros propios de la época en buena parte del país.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha anunciado: aviso naranja por fenómenos costeros en siete provincias del norte por la borrasca Austen, con olas de siete a ocho metros y rachas de hasta 100 kilómetros por hora.
- Dónde: Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco, con los Pirineos y el nordeste de Cataluña dentro del radio de las lluvias.
- Institución responsable: Agencia Estatal de Meteorología (AEMET); la borrasca fue nombrada por el Met Office británico.
- Cuándo: del viernes 23 al domingo 25 de octubre de 2026.
- Impacto a futuro: temporal marítimo con riesgo de daños en primera línea de costa e incidentes por viento en cabos y zonas altas del litoral.




