Apple acecha a Nvidia: récord en 348,25 dólares y el Nasdaq cae un 3% por la venta masiva de IA

La capitalización de la compañía de Cupertino se instala en el entorno de los 5 billones de dólares, mientras los fabricantes de semiconductores encadenan una semana de pérdidas. La rotación hacia valores defensivos explica el récord en una jornada de caídas.

Apple ha alcanzado los 348,25 dólares por acción, un máximo histórico, y ya huele el trono de Nvidia. La distancia entre las dos compañías más valiosas del mundo se ha estrechado en las últimas semanas, justo cuando el mercado ha empezado a desconfiar de la otra mitad del negocio: los chips que sostienen la fiebre de la inteligencia artificial. El Nasdaq cedió un 3% en la misma jornada.

Máximo histórico en 348,25 dólares y asalto a la órbita de los 5 billones

La acción de Apple firmó un récord avalado por semanas de compras sostenidas. Con ese precio, la capitalización de la compañía se instala en el entorno de los 5 billones de dólares, la misma liga en la que compite Nvidia desde que la IA generativa se convirtió en el motor del mercado. Melius Research ha bautizado el movimiento como ‘el rally que nadie quiso’, una fórmula que retrata bien el desconcierto: sube el valor al que menos se le exigía.

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Lo llamativo es el momento. Apple no ha presentado un producto disruptivo ni ha revisado al alza sus previsiones. Ha subido porque el dinero ha empezado a buscar refugio lejos de los semiconductores. Y en ese refugio, la empresa de Cupertino es la parada más obvia: caja neta abultada, recompra de títulos sostenida y una división de servicios que crece a ritmo de un dígito alto.

Ni siquiera las críticas recibidas por el lanzamiento del iPhone Duo han frenado la cotización. En otro contexto habrían pesado. Aquí no. Los flujos mandan más que las reseñas de producto, y eso dice bastante del estado del mercado.

El Nasdaq cae un 3% por la venta masiva de chips de IA

El otro lado del relato es menos amable. El Nasdaq perdió un 3% en una sesión que cierra además otra semana mala para los fabricantes de semiconductores ligados a la inteligencia artificial. Los inversores han empezado a exigir retorno tangible a las inversiones en centros de datos y a revisar los múltiplos de quienes fabrican el hardware.

La rotación no es nueva, pero sí su intensidad. Cuando un fabricante de chips decepciona, el dinero no abandona el mercado: cambia de sitio. Buena parte de ese capital está aterrizando en valores con balance sólido y flujos de caja previsibles. De ahí el récord de Apple en una jornada de caídas generalizadas.

El mercado no premia a Apple por lo que promete, sino por lo que ya ha demostrado cobrar cada trimestre.

El episodio recuerda, salvando las distancias, a otros giros de ciclo. En 2000, el dinero empezó a salir de las telecos y de los portales antes de que el Nasdaq tocara techo. En 2022, la huida de los valores de crecimiento precedió a un ejercicio negro para el índice. En ambos casos el refugio inicial fue el mismo: compañías con caja y sin deuda.

empresa más valiosa del mundo

Conviene, eso sí, no confundir refugio con inmunidad. Apple vende hardware y depende del ciclo de consumo como cualquier otra. Si la economía se enfría, el iPhone lo nota antes que los servicios. Nada nuevo bajo el sol. Cambia el pasillo, no el edificio.

La burbuja de la IA y el precio real de la calma

Hay una lectura más útil que el duelo de capitalizaciones. Durante tres ejercicios, el mercado ha pagado una prima extraordinaria por el crecimiento futuro de la IA. Ahora empieza a pedir la factura: cuándo llega el beneficio, con qué margen y para quién. La caída del 3% del Nasdaq no responde a un dato macro concreto, sino a esa pregunta formulada en voz alta.

Frente a una promesa, Apple ofrece certeza. Una base instalada de más de dos mil millones de dispositivos, una división de servicios con margen bruto muy superior al del hardware y un programa de recompra que lleva una década reduciendo el número de acciones en circulación. Los detalles están en la página de relación con inversores de la compañía. Para un gestor que ve cómo sus posiciones en semiconductores se despeñan, ese perfil funciona como bálsamo.

El trono, sin embargo, tiene trampa. Si Apple recupera el título de empresa más valiosa del mundo, lo hará con un crecimiento de ingresos que no se parece al de Nvidia en sus mejores trimestres. No es una historia de expansión acelerada; es una historia de rentabilidad y disciplina de capital. Con múltiplos exigentes, ese relato se sostiene peor que el de las infraestructuras.

Mi impresión es que el mercado está comprando defensa, no crecimiento, y que confunde ambas cosas cuando el pánico aprieta. La rotación hacia Apple durará lo que dure la desconfianza en los semiconductores. Ni un día más. Y cuando vuelva el apetito por el riesgo, el dinero hará el camino inverso con la misma velocidad con la que ha llegado.

El primer examen llega pronto: la compañía presentará previsiblemente sus resultados del cuarto trimestre fiscal en la última semana de octubre. Ahí se verá si los servicios sostienen el margen y si el iPhone Duo aporta o resta. Si las cuentas acompañan, el sorpasso a Nvidia puede certificarse en cuestión de sesiones. Si no, el récord de los 348,25 dólares quedará como lo que a veces es: una foto.


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