Acciones tokenizadas RWA disparan los holders un 4,6x: de 1,4 a 6,4 millones en cuatro meses

Las acciones tokenizadas pasan de 502.000 a 5,3 millones de direcciones con saldo y ya copan el 82,9% de los tenedores de activos del mundo real. Robinhood, Binance y xStocks concentran el 63,4% del mercado medido.

Los tenedores de acciones tokenizadas RWA se han multiplicado por 4,6 en cuatro meses: de 1,4 millones en junio a 6,4 millones en octubre. El dato lo publica CryptoRank, una plataforma de análisis de mercado cripto, y tiene truco.

Tokenizar una acción significa convertirla en un token digital que se compra, se vende y se guarda en una cartera cripto, igual que se guarda un bitcoin. Lo que hay detrás es una participación en una empresa cotizada, pero el envoltorio cambia: se puede fraccionar en trozos pequeños, se mueve fuera del horario bursátil y se liquida en segundos. Dicho de otro modo, es la diferencia entre tener un apunte en la cuenta de tu banco y tener una ficha que cambia de manos sin que nadie tenga que dar el visto bueno.

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Las acciones tokenizadas pasan de 502.000 a 5,3 millones de direcciones

El desglose deja poco margen a la duda sobre qué categoría ha tirado del carro. Los tenedores de acciones tokenizadas eran 502.000 en junio y rozan los 5,3 millones en octubre: más de diez veces en cuatro meses. Su peso dentro del total de activos tokenizados ha pasado del 36,8% al 82,9% en el mismo periodo.

El resto de categorías se ha movido en otra escala. Los bonos tokenizados apenas han crecido, de 559.000 a 573.000 direcciones. Las materias primas tokenizadas, como el oro, han subido de 302.000 a 523.000. Ninguna se acerca al ritmo de la renta variable, y eso dice mucho de dónde está el interés del inversor particular: en productos que se entienden rápido y se comparan con la bolsa de siempre.

El matiz importa. Estas cifras cuentan direcciones, no personas: una sola persona puede controlar varias carteras y una sola cartera puede custodiar los fondos de cientos de usuarios de una plataforma. Un holder no equivale a un inversor. Y tampoco miden el dinero: un fondo de deuda pública puede mover miles de millones con muy pocos tenedores, mientras que una acción fraccionada de 50 euros suma direcciones sin mover apenas capital.

Un holder no es un inversor: es una dirección con saldo. Confundir las dos cosas es el error más caro que se comete al leer las cifras de tokenización.

Robinhood, Binance y xStocks concentran el 63,4% de los tenedores

El segundo dato incómodo es la concentración. La plataforma de Robinhood lidera con un 24% de los tenedores rastreados, unos 1,5 millones de direcciones. Le sigue de cerca Binance con sus bStocks, su producto de acciones tokenizadas, con un 23% y una cifra parecida. xStocks ocupa el tercer puesto con alrededor de un millón. Entre las tres suman el 63,4% del mercado medido.

El caso de Binance es el más llamativo: pasó de unas 10.300 direcciones en junio a 1,5 millones en octubre. No es el crecimiento orgánico de un producto recién nacido, es el efecto de enchufar algo nuevo a una base de usuarios que ya existía. La distribución pesa más que la tecnología.

Por cadenas ocurre algo parecido. BNB Chain acumula 2,1 millones de tenedores (32,6% del total) después de multiplicarse casi por doce desde los 177.000 de junio. Solana suma 1,6 millones y Robinhood Chain, la red propia de la plataforma, otros 1,5 millones. Las tres redes concentran cerca del 82% de las direcciones contabilizadas.

tokenización de activos

Qué hay detrás del auge y qué puede torcerlo

La tokenización no es nueva. Lleva desde 2023 creciendo en la parte institucional del mercado, la menos visible: fondos de deuda pública convertidos en tokens, crédito privado, letras del Tesoro que un fondo puede mover a cualquier hora. BlackRock lanzó su fondo de liquidez tokenizado en 2024 y aquello se leyó como una señal de que la infraestructura cripto servía para algo más que especular. El patrón que ahora se repite con las acciones es el mismo: el envoltorio digital llega antes que el usuario final, y cuando por fin llega, lo hace de golpe.

Hay tres cosas que vigilaría en los próximos meses. La primera es la concentración: tres plataformas y tres redes explican más del 80% del mercado medido, lo que es a la vez una prueba de tracción y un punto único de fallo. La segunda es regulatoria. En la Unión Europea, una acción tokenizada es un instrumento financiero, no un criptoactivo al uso, así que queda fuera de MiCA y entra en el terreno de las licencias de valores. Quien quiera vender una acción fraccionada a un ahorrador español necesitará algo más que un contrato inteligente. La tercera es la liquidez: contar direcciones es fácil, contar cuánta gente puede salir de una posición un domingo por la noche es otra historia.

Mi lectura es que el dato de los 6,4 millones dice menos sobre el apetito por las acciones tokenizadas de lo que parece, y más sobre la capacidad de distribución de dos o tres actores con millones de clientes ya dentro. Aun así, algo ha cambiado. Cuando un producto que vivía en un folleto informativo se multiplica por diez en cuatro meses, deja de ser una anécdota. La pregunta abierta es si ese crecimiento salta a bonos, fondos y materias primas o se queda donde está: en la puerta de entrada más fácil, la de la renta variable.


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