La Séptima encara la recta final antes de su estreno con una incógnita que va más allá de su futura parrilla: la inversión de su segundo accionista, el empresario argentino José Luis Manzano, en el conglomerado mediático del polémico Javier Negre, periodista y responsable de EDATV y varios medios americanos trumpistas agrupados en torno a la empresa Right News Media.
La operación, que se enmarca en la intentona de Manzano de no posicionarse únicamente junto a la izquierda en España antes de unas elecciones que se barruntan con mayoría conservadora, introduce un elemento de tensión en un proyecto que se presenta como una alternativa progresista en el panorama televisivo y que ultima los preparativos para comenzar sus emisiones el próximo 5 de noviembre.
La cuestión tiene una dimensión empresarial, pero también mediática. Manzano participa en el capital de la nueva cadena impulsada por José Miguel Contreras, mientras que el ultraderechista Negre representa un espacio comunicativo de orientación ideológica opuesta al que La Séptima quiere ocupar. Además, Negre es el jefe de Vito Quiles, que mantiene un enfrentamiento público con Sarah Santaolalla.
Cabe recordar que la Audiencia Provincial de Madrid acordó en septiembre que Quiles no pueda acercarse a menos de 500 metros del domicilio de Santaolalla ni contactar con ella mediante llamadas o mensajes fuera del ámbito profesional, como medida cautelar temporal.
Manzano no amplía su peso en La Séptima
La situación se produce en plena reorganización de la estructura accionarial de la nueva cadena. Manzano ha renunciado a ejecutar una opción que le habría permitido ampliar su participación y se quedará, según la información publicada sobre los últimos movimientos societarios, con el 25% del capital. Andrés Varela Entrecanales controlará el 65%, mientras que Contreras conservará el 10%.
El cambio sitúa a Varela como principal accionista de la sociedad editora y reduce el peso de Manzano en el proyecto antes de que la televisión empiece a emitir. El empresario argentino había contemplado aumentar su participación, pero finalmente ha optado por mantener la posición minoritaria que ya tenía comprometida.

En paralelo, Manzano busca oportunidades para entrar en otros medios de comunicación españoles, con especial interés por proyectos de perfil conservador. La estrategia le permitiría diversificar sus inversiones en el sector y mantener intereses en espacios mediáticos de orientación diferente con el objetivo de hacer negocios al calor del poder si hay cambio de color político en España.
Manzano, cercano a Javier Milei y nuevo propietario de Telefónica Perú, es un empresario con intereses en energía, minería, infraestructuras y telecomunicaciones, además de una trayectoria en el sector audiovisual latinoamericano. Su participación en medios forma parte de una estrategia internacional que incluye negocios en Argentina y Ecuador.
Para la nueva cadena, el cambio accionarial no supone una alteración de su calendario de lanzamiento ni de su plan de negocio. La inversión inicial prevista ronda los 30 millones de euros y Varela pasa a desempeñar un papel financiero todavía más relevante.
Una televisión con una identidad definida
La Séptima nace con la intención declarada de dirigirse a un público que sus promotores consideran insuficientemente atendido por la oferta televisiva actual. Contreras ha defendido la existencia de un espacio para una cadena de actualidad con orientación progresista y ha señalado que una parte importante de la audiencia no encuentra una respuesta adecuada a sus preferencias en los canales generalistas privados.
El proyecto aspira a ocupar ese hueco con una programación centrada en la actualidad, una apuesta por la información y un equipo de profesionales con experiencia en televisión. Entre sus principales incorporaciones figura Javier Ruiz, que asumirá la dirección editorial, mientras que Daniel Fernández se encargará de la dirección de Contenidos.
El lanzamiento de La Séptima, que contará con una entrevista a Pedro Sánchez en precampaña, se produce, además, en un mercado audiovisual en el que los grandes grupos privados mantienen una evidente distancia con Moncloa. Es el caso de Prisa, Mediaset, Atresmedia, Unidad Editorial, Ábside Media o Prensa Ibérica, cuyas cúpulas están en mayor o menor medida enfrentadas con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
La diferencia entre el proyecto de Contreras y los grandes operadores resulta relevante para entender su apuesta: La Séptima pretende construir una marca propia y atraer a una audiencia que sus responsables consideran desatendida.




