Murtra traslada a Brasil a toda la cúpula de Telefónica en plena campaña electoral

El consejo de administración y el comité ejecutivo se reúnen en São Paulo para revisar el plan Transform and Growth. Brasil aporta el 31,7% de los ingresos y el 38% del Ebitda de todo el grupo.

La Telefónica Brasil de Murtra genera ya el 38% del Ebitda del grupo y el 31,7% de sus ingresos. Con ese peso sobre la mesa, Marc Murtra ha trasladado a São Paulo a la práctica totalidad de la cúpula ejecutiva y del consejo de administración para celebrar un consejo especial lejos de Madrid.

El órgano de gobierno de la operadora se ha reunido en la capital paulista para examinar sobre el terreno el desempeño de Transform and Growth, el plan estratégico lanzado hace doce meses, según la información publicada por El País. Fuentes conocedoras de la cita sitúan en la agenda la revisión de objetivos alcanzados, las metas pendientes y la percepción que la comunidad inversora tiene de las medidas adoptadas. El análisis interno llega después de la reestructuración operativa anunciada por Murtra para dar más flexibilidad y eficacia al grupo, una hoja de ruta que la compañía detalla en su web corporativa.

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La cúpula se instala en São Paulo con la campaña electoral de fondo

A la cita han acudido el comité ejecutivo al completo y la comisión de nombramientos y retribuciones, además del consejo de administración. Entre los desplazados figuran Emilio Gayo, consejero delegado; Juan Azcue, director financiero; Pablo de Carvajal, secretario del consejo y responsable de asuntos regulatorios; Marta Machicot, de recursos humanos; Sofía Collado, al frente de Telefónica Tech, y los máximos responsables de Alemania y Reino Unido. Los consejeros que no pudieron viajar por compromisos de agenda siguieron las sesiones por videoconferencia desde España.

El calendario no es neutral. La cumbre se celebra en el tramo final de la campaña para la segunda vuelta de las elecciones generales brasileñas, que se votan el próximo domingo en una contienda entre Flávio Bolsonaro y el actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva. Telefónica lleva cerca de tres décadas en el país y ha convivido con gobiernos de distinto signo.

El propio Murtra se reunió con Lula da Silva hace justo un año, en su primera visita a Brasil ya como presidente del grupo. El gesto de ahora tiene otra naturaleza: no es una ronda institucional, sino un consejo de administración completo a pocos días de que el país decida quién ocupa el Palacio del Planalto.

Un consejo de administración no recorre 8.000 kilómetros para leer un informe que podría haber recibido por correo.

El sector ha puesto cuatro asuntos sobre la mesa del próximo gobierno: seguridad jurídica en las subastas de espectro radioeléctrico, incentivos regulatorios para compartir infraestructuras de red, protección frente al crimen organizado y recursos públicos para universalizar el servicio. Nada de eso se decide en Madrid.

Brasil aporta el 31,7% de los ingresos y el 38% del Ebitda

cúpula directiva Telefónica

Los números explican la logística. En el último ejercicio, la filial brasileña generó el 31,7% de los ingresos totales de Telefónica y se situó como segundo mercado por facturación, solo por detrás de España. Su crecimiento fue del 7,5%, una tasa que triplica la del negocio doméstico.

En rentabilidad la distancia es mayor. Brasil aportó el 38% del Ebitda del grupo, con un avance del 10% frente al 2,5% de España y el 2,3% del promedio de la multinacional. La apreciación del real, un 15% frente al euro, añadió 217 millones de euros a los ingresos consolidados y 91 millones al resultado operativo.

Al frente de la filial sigue Christian Gebara, consejero delegado de Vivo, que ejerció de anfitrión del despliegue. Es el único primer directivo de los grandes mercados del grupo que conserva el puesto tras la reorganización emprendida por Murtra desde su llegada a la presidencia en enero de 2025, con relevos en Alemania y cambios en las direcciones de B2B y B2C en España. La continuidad de Gebara dice más del mercado brasileño que de su currículo, y conviene tenerlo presente cuando se compara su posición con la de la filial que dirige.

El riesgo político que Murtra compra con el viaje

Hay una lectura generosa y otra menos amable. La primera sostiene que Murtra cumple lo que prometió: descentralizar la toma de decisiones y gobernar el grupo donde se gana el dinero. La segunda apunta que la foto de la cúpula entera en São Paulo, a pocos días de las urnas, se puede leer como un respaldo implícito que nadie ha solicitado por escrito.

Conviene recordar el precedente. Telefónica ha atravesado en Brasil gobiernos de derecha e izquierda sin sobresaltos relevantes, y ese historial es su mejor activo. Pero el historial no es inmune al escrutinio. Las cuatro demandas que el sector ha puesto sobre la mesa —espectro, compartición de red, seguridad y universalización— dependen de quién firme el próximo decreto, y ninguna se resuelve con un buen trimestre.

También hay un coste de gobierno corporativo. Un consejo celebrado fuera de la sede, con la práctica totalidad de los vocales presentes y la agenda marcada por la propia dirección, tiende a diluir la distancia entre quien supervisa y quien ejecuta. Esa distancia es precisamente lo que se paga en una cotizada, y lo que se erosiona cuando el viaje lo organiza el supervisado.

Lo que toca vigilar no es la foto, sino lo que salga de ella. El plan cumple doce meses y su revisión debería traducirse en objetivos concretos en la próxima presentación de resultados del grupo. Brasil pesa demasiado como para que el consejo vuelva de São Paulo con una declaración de intenciones y ninguna decisión.


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