SpaceX quiere hacer historia dos veces en un solo vuelo. La compañía intentará atrapar la Starship y su propulsor Super Heavy en la misma maniobra el próximo mes, según anunció Elon Musk durante la presentación de resultados del tercer trimestre. Sería la primera vez que un sistema de lanzamiento orbital completo regresa intacto a tierra.
Desde el Sputnik en 1957, casi todo cohete orbital que ha despegado ha terminado sus días en el fondo del mar o desintegrado en la atmósfera. La excepción parcial llegó con los propulsores reutilizables de SpaceX, que aterrizan en vertical desde 2015. Recuperar a la vez la etapa inferior y la nave que alcanza la órbita es otra categoría. Nadie lo ha logrado.
Musk fue explícito sobre el calendario y también sobre el riesgo. —El éxito no está garantizado en estos primeros vuelos, pero diría que es más probable que salga bien que lo contrario—, declaró ante los inversores. La frase resume el método de una compañía que ha convertido la prueba y el error público en una disciplina de ingeniería.
La diferencia con lo ya conseguido está en la segunda mitad del sistema. SpaceX demostró a finales de 2024 que los brazos de la torre de Starbase, en Boca Chica (Texas), podían cerrarse sobre el Super Heavy mientras este descendía encendiendo motores. Lo que nunca se ha intentado es repetir la jugada con la nave superior, que regresa del espacio a velocidad orbital y no a velocidad de caída.
En la maniobra se combinan dos problemas distintos dentro de la misma ventana de tiempo. El propulsor vuelve unos siete minutos después del despegue, a una altura y una velocidad ya conocidas. La nave necesita orbitar, completar su misión y regresar bastante más tarde, tras atravesar la atmósfera a más de 25.000 kilómetros por hora.
Qué significa atrapar las dos etapas del mismo cohete
Un sistema de lanzamiento orbital tiene dos mitades que se separan. La primera es el empuje bruto: el Super Heavy, con 33 motores Raptor y 71 metros de altura, que saca el conjunto de la atmósfera en los primeros minutos. La segunda hace el trabajo fino: la Starship, de unos 50 metros y seis motores, capaz de encender en el vacío y de maniobrar en órbita.
SpaceX ya sabe atrapar un propulsor que cae del cielo. Lo que nadie ha hecho todavía es atrapar también la nave que vuelve del espacio.
Recuperar las dos convierte el cohete en un avión. O, más exactamente, en algo que no existe: un avión de dos pisos que se separa en pleno vuelo y cuyas dos partes vuelven a casa por su propio pie. La diferencia económica es abismal. Un propulsor recuperado puede volar decenas de veces; una nave recuperada, también. Si el sistema entero se reutiliza, el coste dominante deja de ser el hardware y pasa a ser el combustible y el mantenimiento.
Esa es la promesa que SpaceX lleva años vendiendo, y es también la razón por la que la NASA eligió una versión lunar de la Starship como módulo de aterrizaje para Artemis, el programa que quiere devolver astronautas a la superficie de la Luna.
Cómo se atrapa una etapa que cae del cielo
La torre de Starbase mide unos 146 metros, el equivalente a un edificio de más de cuarenta plantas. De ella cuelgan dos brazos articulados que la compañía bautizó como chopsticks y que el público rebautizó como Mechazilla. No son una grúa. Son el punto de anclaje final de una coreografía que empieza mucho antes.
El propulsor no cae en picado. Desciende con una trayectoria controlada, enciende parte de sus motores para frenar y se coloca en vertical a la altura exacta de los brazos, que se cierran sobre los puntos de agarre de la estructura. El margen es de centímetros, y el símil que mejor funciona es el de atrapar un edificio de veinte plantas en caída libre con un par de pinzas de cocina. La diferencia es que el edificio viene frenando solo.
La Starship lo tiene peor. Antes de ser atrapada tiene que sobrevivir a la reentrada, soportar temperaturas que superan los 1.400 grados en el escudo térmico y llegar con la estructura lo bastante sana como para que unos brazos metálicos la sujeten sin partirla. Cualquier baldosa perdida por el camino puede convertir la maniobra en un fallo espectacular.
La recuperación total y el límite de lo que la ingeniería puede prometer
La reutilización completa no es un fin en sí mismo: es la condición para que el precio de poner masa en órbita deje de depender del número de cohetes fabricados. El transbordador espacial ya intentó esa promesa en los años ochenta y nunca la cumplió. Volver a intentarlo con dos etapas recuperables y una cadencia de lanzamiento alta es un salto distinto, y por eso el sector mira con lupa cada intento.
Conviene, eso sí, poner el anuncio en su sitio. Lo que Musk presentó esta semana es una intención y un calendario aproximado, no una maniobra ejecutada. La compañía tiene un historial documentado de fechas optimistas, y el propio directivo reconoció que el éxito no está garantizado. Tampoco hay confirmación independiente de que la nave vaya a volver en condiciones de ser atrapada en ese primer intento: el escudo térmico es la pieza que más veces ha dado problemas.
Hay además un contexto competitivo. Blue Origin trabaja en recuperar la primera etapa de su New Glenn, Rocket Lab desarrolla Neutron con la misma idea y Europa financia el demostrador Themis. Nadie, sin embargo, ha planteado atrapar las dos etapas en el mismo vuelo.
No daría yo el hito por hecho. La ingeniería de SpaceX ha convertido en rutina lo que hace una década parecía imposible, y esa es una razón legítima para tomarse el anuncio en serio. Pero cada paso nuevo se ha cobrado sus cohetes por el camino. La diferencia esta vez es que el fallo, si llega, será visible en directo y a escala planetaria. La ventana de noviembre, si se mantiene, podrá seguirse en la retransmisión oficial de la compañía, y la página de la nave Starship en la web de SpaceX recoge los detalles técnicos del sistema.
Para quien llega nuevo a esta historia, quizá el dato más útil sea otro: la Starship es el cohete más alto y más potente que ha volado nunca, con 121 metros en su configuración completa. Si un día despega y vuelve entero, el acceso al espacio dejará de parecerse a encender una cerilla y empezará a parecerse a despegar un avión. Más contexto sobre el programa, en la entrada de Wikipedia dedicada al vehículo.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: SpaceX planea atrapar en el mismo vuelo la nave Starship y el propulsor Super Heavy, algo que ningún sistema orbital ha logrado.
- Dónde: Starbase, en Boca Chica (Texas, Estados Unidos).
- Institución responsable: SpaceX, con Elon Musk como consejero delegado.
- Cuándo: el intento está anunciado para noviembre de 2026 y se comunicó durante la presentación de resultados del tercer trimestre.
- Impacto a futuro: sería la primera recuperación completa de un lanzador orbital y acercaría el acceso al espacio a los costes de la aviación.




