Robinhood Chain ha ingresado cerca de 51 millones de dólares en su primer trimestre de funcionamiento, según el informe DeFi Quarterly de ARK Invest. En el mismo periodo, Ethereum generó aproximadamente 41 millones. Una red que abrió al público el 1 de julio supera así a la cadena que lleva más de una década en marcha.
Conviene precisar qué mide ese dinero. Los ingresos de red de Robinhood Chain son las comisiones que pagan los usuarios por mover fondos o ejecutar operaciones: algo parecido al peaje de una autopista. No es la facturación total de la compañía, sino lo que la propia cadena recauda por funcionar. Y ahí, la recién llegada ha quedado por delante.
El dato global del informe ayuda a dimensionarlo. Entre todas las blockchains analizadas, los ingresos subieron un 24% respecto al segundo trimestre hasta unos 349 millones de dólares. Parece una buena noticia, y lo es a medias: la cifra sigue un 47% por debajo de la de hace un año. Es el primer trimestre de crecimiento tras cinco consecutivos de caída, y ARK lo atribuye a dos factores: la recuperación de Solana y el debut de Robinhood Chain.
Ethereum, en cambio, retrocedió. Sus ingresos de red cayeron cerca del 35% entre julio y septiembre frente al trimestre anterior. La comparación escuece porque no hablamos de un proyecto menor: es la cadena donde se liquidan buena parte de las operaciones del ecosistema y donde siguen viviendo los principales protocolos de finanzas descentralizadas.
El matiz importante es que ambas redes no compiten en igualdad de condiciones. Robinhood Chain liquida sus transacciones en Ethereum y utiliza ETH como token de gas, de modo que la red matriz sigue cobrando una parte de las comisiones que genera la nueva cadena. Dicho de otro modo: parte de lo que Ethereum pierde por un lado lo recupera por otro, aunque no lo suficiente como para compensar el descenso.
Los inversores tendrán la versión de la empresa el 27 de octubre, cuando Robinhood publique sus resultados del tercer trimestre. Ese informe cubrirá el primer trimestre completo de la blockchain. Las acciones cotizaban a 101,9 dólares, con una caída del 11,5% en lo que va de 2026.
En tres meses, Robinhood Chain ha ingresado más que la red que sostiene los activos tokenizados. La comisión ya no la captura quien asegura la cadena.
De dónde salen esos 51 millones
El grueso del negocio no viene de usuarios minoristas moviendo cuatro duros. En su primer trimestre, Robinhood Chain procesó cerca de 65.000 millones de dólares en volumen de intercambios descentralizados, lo que la situó como la cuarta red más grande del sector por esta métrica. Las acciones tokenizadas —representaciones digitales de compañías cotizadas que se compran y venden como cualquier otro token— aportaron unos 13.700 millones de ese total. Solo BNB Chain movió más en ese apartado, con 16.500 millones.
Ahí está la clave del resultado. Robinhood no ha construido su cadena para pelearse con los grandes protocolos de préstamo o de intercambio, sino para dar soporte a su propio producto de inversión: comprar y vender acciones fraccionadas, a cualquier hora, sin depender del horario de Wall Street. La comisión se genera en ese flujo, no en la especulación general.
Ethereum cede cuota en tokenización y en volumen de intercambio
El retroceso de Ethereum no se limita a los ingresos. Su cuota en la tokenización de activos del mundo real —edificios, deuda, fondos o acciones convertidos en tokens— pasó de rondar el 50% a finales de junio al 44% al cierre del tercer trimestre. Sigue siendo la red que más aloja, con unos 16.700 millones de dólares, pero la tendencia es clara y sostenida.
Lo mismo ocurre con el volumen negociado en exchanges descentralizados, esas plataformas donde los usuarios intercambian tokens entre sí sin intermediarios. En Ethereum cayó cerca de un 27% respecto al segundo trimestre y en Base, la red de Coinbase, alrededor de un 17%. ARK señala en el informe que esa actividad se está desplazando hacia lugares nuevos, y cita expresamente a Robinhood Chain.

El precedente de Base y el aviso que ARK deja por escrito
No es la primera vez que una empresa cotizada convierte su blockchain en una línea de ingresos. Coinbase ya lo hace con Base: registra las comisiones de su secuenciador dentro de otros ingresos por transacciones, y ese apartado se quedó en 47,4 millones de dólares en el segundo trimestre, cerca de un 11% menos que en el primero. Su directora financiera, Alesia Haas, lo vinculó a menos transferencias instantáneas y a menores ingresos de la red.
El propio ARK advierte de que el resultado de Robinhood Chain no debería repetirse con la misma intensidad. En el informe apunta que un aumento reciente en el gas de la red eliminará las comisiones altas derivadas del cobro por congestión. Traducido: buena parte de esos 51 millones no viene de un uso orgánico y estable, sino de un atasco que disparó el precio de cada operación. Cuando el tráfico se normaliza, el peaje baja.
La empresa lo reconoce con otras palabras en su informe del segundo trimestre ante la Comisión de Bolsa y Valores (SEC), donde condiciona su capacidad de generar ingresos con la cadena al nivel de adopción y a la actividad de los desarrolladores. Es una forma elegante de decir que un trimestre extraordinario no garantiza una tendencia.
Lo que se decide el 27 de octubre no es tanto la cifra como la forma de contarla: si la dirección desglosa por separado la contribución de la blockchain o la diluye dentro de otros ingresos, como hace Coinbase. Ahí se sabrá si Robinhood Chain es un negocio propio o una infraestructura interna que abarata costes. El mercado de capas 2 —redes construidas encima de Ethereum para mover dinero más rápido y más barato— lleva dos años buscando exactamente eso: un modelo de ingresos que no dependa del atasco de turno.
Y una última capa de contexto que conviene no perder. Los 349 millones agregados del sector siguen un 47% por debajo del año pasado. El trimestre ha subido, sí, pero desde un suelo muy bajo. Que Robinhood Chain haya superado a Ethereum en su debut dice mucho del poder de distribución de una aplicación con millones de clientes y bastante menos sobre la salud general del ecosistema.




